El Partido señala las tareas políticas para este periodo

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El comité central del Partido del Trabajo Democrático aprobó el pasado 10 de diciembre de 2016 una resolución política en la que situó el análisis político y las tareas de la organización para el presente curso político.

Según el PTD “tras un periodo de incertidumbre que siguió a las pasadas elecciones generales del 26 de Junio, el Partido Popular ha vuelto a formar gobierno, esta vez con el consentimiento del PSOE y el apoyo de C´s”. De este modo “los partidos más destacados del IBEX35 y la CEOE han unido fuerzas para asegurar la aplicación del programa económico de la minoría social que controla los medios de producción en nuestro país”. Una consecuencia de este pacto entre los partidos de la burguesía española sería la agudización de los conflictos dentro del PSOE, ya que éste se estaría mostrando como tal partido al servicio de los empresarios y banqueros capitalistas, en lugar de ser un partido “socialista y obrero” tal y como se presenta. No obstante, los dirigentes del PTD matizan que “aún así, a nuestro entender, el PSOE sigue siendo el partido con más voto obrero del país y el que más influencia ideológica tiene en las grandes organizaciones sindicales de la clase obrera”, por lo que “a lo que nos enfrentamos en las empresas no es tanto al PSOE como organización, sino a la ideología que ese partido imprime en el seno de la clase obrera”.

El PTD dirige también su atención hacia las fuerzas políticas del campo popular, del que, pese al apoyo táctico frente al bloque oligárquico-burgués, se señalan sus limitaciones en lo estratégico y lo táctico. Por ello las y los dirigentes del PTD señalan que “su estrategia [la de Podemos e IU] es la reforma de las consecuencias más sangrantes de la aplicación de la agenda corporativa en España y la UE” para lo que habrían tratado de “poner todas las fuerzas disponibles a la obtención de apoyos electorales para intentar hacerse con el gobierno central”. A continuación señalan que el fracaso de esta pretensión estaría llevando a estas fuerzas a una táctica de movilización popular y callejera, lo que señalan como elemento positivo. Sin embargo, este apoyo no es ningún “cheque en blanco”, pues se exije “clarificación de las consignas y luz y taquígrafos a la hora de organizar plataformas y movilizaciones. Debemos criticar la ambigüedad en las consignas y la utilización electoralista de las movilizaciones populares”.

Otra cuestión que sitúan las y los dirigentes de la organización es la de la desactivación política de la clase obrera y su apoyo todavía mayoritario a orientaciones neoliberales y socialdemócratas. Esta situación exige un enorme trabajo de difusión de las ideas y aspiraciones del socialismo entre la clase obrera, lo que según  la dirección del partido “es tarea del movimiento comunista”.

La organización tampoco se olvida de la dimensión internacional de la lucha de clases y señala las contradicciones y conflictos que parecen abrirse paso tanto en el seno de la Unión Europea con la victoria del Brexit en referéndum como en Estados Unidos con la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales. El ascenso de populismos reaccionarios y la impotencia o debilidad de las fuerzas progresistas ante ellos se sitúa en la influencia conseguida desde hace tiempo por las corrientes posmodernas en el seno de las fuerzas de izquierda y el movimiento obrero. Así, “mientras la izquierda se echaba en brazos de los ideólogos de la postmodernidad, paralelamente avanzaban las ideas y la agenda neoliberal, desde los años 70”.

Finalmente, la resolución termina detallando las tareas concretas para este periodo. Las y los dirigentes del PTD señalan que “nuestra tarea se sustancia en elaborar un buen material y que ese material llegue a los obreros más avanzados”, pues entienden que el rearme político e ideológico de la clase obrera debe comenzar por sus elementos más politizados. Para ello la creación de un periódico como herramienta central de difusión de la propaganda política comunista entre la clase obrera se convierte en la tarea principal a la que debe subordinarse el trabajo de la organización.