El plan Action 2020 de ArcelorMittal se cobra víctimas en las auxiliares

Si queremos mejorar la situación de los obreros, los mecanismo legales de subcontratación existentes en la actualidad deben ser un objetivo prioritario a regular.

Concentración de trabajadores de Dragados en la puerta de Veriña de ArcelorMittal. Foto: La Mayoría
Concentración de trabajadores de Dragados en la puerta de Veriña de ArcelorMittal. Foto: La Mayoría

El pasado 8 de mayo, los trabajadores de la empresa Dragados en las plantas de ArcelorMittal (AM) en Asturias, han iniciado movilizaciones en defensa de sus puestos de trabajo. Dragados es una conocida filial de ACS (Florentino Pérez). En la actualidad presta servicio como auxiliar en distintas obras y actividades dentro de las plantas del gigante siderúrgico.

El conflicto se activa en el momento en que el contrato que tenía Dragados con ArcelorMittal se adjudica a otras subcontratas: Espina Obras Hidráulicas y Acciona (Jose Manuel Entrecanales). ¿La razón? De los 50 trabajadores que tiene Dragados en ArcelorMittal, solo 5 son subrogados a las nuevas adjudicatarias de obra. Esto rompe la práctica habitual en AM de subrogar a los trabajadores de las auxiliares de una empresa a otra, algo que, en términos generales, mantenía estable las condiciones de empleo de las plantillas.

La subrogación en las subcontratas venía siendo amparado históricamente por los Acuerdos de Oviedo. Pero viendo la dinámica actual, todo apunta a que la patronal quiere darles carpetazo.

La plantilla ha decidido realizar las siguientes concentraciones:

Además harán huelga el día 25 de mayo. Como medida adicional de presión han tomado la determinación de no hacer ninguna hora extra más.

Con estas medidas de presión esperan propiciar un marco de negociación con la patronal y forzar a ArcelorMittal y a las nuevas subcontratas a sentarse.

Algo más que un caso puntual

Pero parece que esto no es un problema puntual. El comité de empresa de AM ya ha dado la voz de alarma sobre la situación. En un comunicado del 15 de mayo denunciaban que ArcelorMittal cada vez presiona más a la baja en los contratos con las auxiliares: “una política de precarización que es la base de los problemas que se están dando con los compañeros de Dragados que la adjudicataria del trabajo Acciona no quiere subrogar”.

La subrogación de la plantilla de Dragados, implica no solo mantener el puesto de trabajo, sino también las condiciones laborales que estos trabajadores tienen. Y aquí entramos de lleno en el terreno de los costes.

Los sindicatos han denunciado casos como el de la empresa SGS, cuya plantilla no llega a cobrar 800€ al mes. Y la irrupción de empresas multiservicios en la actividad siderúrgica, algo jamás visto hasta ahora. Estas empresas operan en el sector con convenios de referencia que no tienen nada que ver con la industria, como el de oficinas y despachos.

Apelan a la responsabilidad social corporativa de ArcelorMittal para que cambie su estrategia de contratación externa y evitar así los abusos. Incluso llegan a apuntar a un responsable corporativo muy concreto al que acusan de “malas prácticas”, Emilio Alaiz, del departamento de contratación. La pregunta es: ¿Y si el señor Alaiz simplemente está haciendo el trabajo para el que le pagan?

Es la guerra por el mercado

La respuesta a esa pregunta la tenemos en el Plan Action 2020 que la multinacional del acero adoptó en febrero del 2016. Este plan se marca como objetivo pasar de un EBITDA por tonelada de 62€ a 85€ en 2020. Y aumentar la producción anual de 85 a 90 millones de toneladas.

El objetivo está claro, en un mercado mundial saturado, la respuesta es más acero y más barato. No para satisfacer la demanda, sino para desalojar a la competencia y aumentar drásticamente la cuota de mercado.

En lo que se refiere a la Unión Europea, el plan lo deja bien claro: junto a bonitas palabras sobre la reorganización de los centros productivos para aumentar la sinergia y colaboración, expresiones como “reducción y control riguroso de los costes” aparecen por todo el documento.

La empresa busca la reducción de costes por todos los medios. Las auxiliares y subcontratas son uno de los puntos de la cadena productiva donde puede meter tijera… porque el marco legal es muy favorable a estas maniobras.

Un anillo para dominarlos a todos

La legislación española, y en general, de todo el mundo capitalista, se ha visto enormemente influenciada por la lógica de la subcontratación y el core-business. La idea es que las empresas solo tengan obligación legal de ocuparse del núcleo del negocio, de la actividad esencial de la misma.

Por poner un ejemplo de actividad esencial, la propia empresa matriz de ArcelorMittal (la Parent Company), es una entidad jurídica con sede en Luxemburgo (paraíso fiscal para más señas), que solo es propietaria del… conocimiento. La empresa actua como una franquicia, cobrando a las distintas sociedades que tiene por debajo por patentes, procedimientos, imagen de marca, etc… Su actividad es la gestión de propiedad intelectual de ArcelorMittal.

Pues bien la matriz de AM tuvo un resultado operativo en 2016 de más 4000 millones de €, 3000 millones más que la propia empresa productiva de ArcelorMittal (la que es propietaria a su vez de AM Spain, de las acerías, etc…).

Esta lógica de la actividad esencial hiper-reducida, permite a las empresas subcontratar casi todo: quedarse en chasis. Y controlar lo esencial, para controlar todo el proceso productivo. El resto de la cadena lo realizan otras empresas que compiten entre sí para ofertar a la matríz el precio más barato.

Algo parecido a la historia de El Señor de los Anillos, donde el malo de la película codiciaba el anillo único que le permitiría controlar a todos los pueblos. Las artes de Sauron-Mittal han puesto a 50 compañeros de Dragados en serio riesgo de perder el sustento de sus familias.

La cadena de subcontratación global

También hay ejemplos sangrantes de los efectos de la lógica de la actividad esencial, en otros sectores.

Por ejemplo: WallMart es la mayor cadena de supermercados del mundo, algo así como un Mercadona con esteroides. WM tiene un centro global de compras en Hong Kong, con varios miles de empleados que durante 24 horas al día gestionan una lista de más de 60.000 proveedores a nivel de todo el planeta. El centro de compras emite un contrato para proveer… digamos… café a la empresa y lo adjudica al que oferte más barato. No hace falta tener mucha imaginación para darse cuenta del efecto a largo plazo que este sistema tiene sobre las condiciones de vida y trabajo de poblaciones enteras, trabajadores y campesinos.

Más próximo a nosotros, tenemos el caso de las subcontratas de las telecos, que hacen la instalación de las redes de fibra óptica, que sigue la misma lógica. Telefónica, Orange y Vodafone, establecen un sistema de baremación en función del cual pagan a unas empresas por realizar la instalación. La legislación permite alargar la cadena de subcontratación hasta varios niveles.

En cada uno de esos niveles hay un intermediario que saca su tajada. Al final de la cadena están los trabajadores, que tienen que soportar condiciones de trabajo penosas.

Esconder la plantilla real

Un informe la Confederación Sindical Internacional revelaba en enero de 2016 que 50 grandes compañías globales escondían una fuerza de trabajo oculta de 116 millones de trabajadores a través de subcontratas. Estos trabajadores van desde los compañeros de Dragados, hasta las mujeres que cosen la ropa de Zara y El Corte Inglés en Bangladesh por salarios de hambre.

Todos trabajadores de usar y tirar gracias al milagro de la subcontratación.

A modo de conclusión

La cadena de subcontratación es uno de los mecanismo clave del capitalismo globalizado. Es esencial para que las empresas puedan aumentar la explotación de la clase trabajadora. Si queremos mejorar la situación de los obreros, los mecanismo legales de subcontratación existentes en la actualidad deben ser un objetivo prioritario a regular.

También necesitamos un cambio de lógica, si una trabajador de una subcontrata realiza su actividad habitual vinculado a una empresa, si su puesto de trabajo es necesario para la producción, debe ser considerado como trabajador de la matriz, y debemos exigir leyes que obliguen a las empresas, no solo a subrogar, sino a integrar a las plantillas de las subcontratas en las matrices.

El dejar hacer y la lógica de no asustar a los empresarios nos mete de lleno en una espiral competitiva entre trabajadores. Por ese camino no hay futuro para la clase obrera.

La resistencia en la empresa, la negociación, la lucha a pié de tajo es esencial. Pero este problema requiere que los trabajadores y las trabajadoras demos pasos hacia una lucha en la esfera política. Debemos exigir a nuestros sindicatos y a los partidos políticos del campo popular, que elaboren campañas y plataformas de reivindicaciones de cara a las instituciones del estado, para que se pongan límites a esta situación.

En nuestras manos está nuestro futuro.