Algo pasa en Linares (Jaén)

Que 35.000 personas de una localidad de 58.000 habitantes salgan a la calle a exigir soluciones sobre la falta de empleo y la mala situación económica significa que, como bien señala Pilar Aguilar en su columna del Huffington Post "salvo los niños, los enfermos y los ancianos imposibilitados, todo el mundo se lanzó a la calle".

Vista del final de la manifestación del 14-S en Linares. Foto: Chavis Linares Arrayan (Todos a una por Linares)
Vista del final de la manifestación del 14-S en Linares. Foto: Chavis Linares Arrayan (Todos a una por Linares)

Linares es una ciudad de la provincia de Jaén, con un pasado industrial construido en torno a la minería (hasta la década de 1960) y la industria del automóvil (Santana Motor). El cierre de la minería y más recientemente de Santana, ha ido degradando las condiciones de trabajo y empleo de la ciudad, que sufre una importante emigración de sus habitantes a otras comarcas del país y el extranjero. A día de hoy Linares es la localidad de más de 50.000 habitantes con una mayor tasa de paro (44%).

El pasado industrial de la comarca y la existencia de una tradición obrera, unida a la alta tasa de paro, se han convertido en la tormenta perfecta. Solo hacía falta que alguien tomase la iniciativa y diese los pasos correctos, para que una movilización de estas características tuviese lugar.

La manifestación del 14-S

Lo primero que llama la atención de la movilización es su escala, impresionante. La mitad de la población (según datos de la policía) ha salido a la calle: niños, jóvenes y mayores. Los pequeños comercios han cerrado en señal de solidaridad. No han sido raros los casos de linarenses que, trabajando fuera de la comarca, incluso en el extranjero, han venido unos días para participar.

La iniciativa y organización de la misma ha partido de la Plataforma Todos a una por Linares.

Un vídeo emitido por Televisión de Linares explica, en boca de los líderes de la plataforma, el origen, motivaciones y planteamientos de la misma.

La manifestación se han planteado en clave ciudadanista, pidiendo los organizadores que las organizaciones políticas, sociales y sindicales se abstuvieran de llevar banderas a la misma. A pesar de que esto ha levantado ampollas en algunos sectores de la izquierda política y sindical, no debería sorprendernos.

El motivo de este pedido de no llevar banderas, según la plataforma, es la máxima unidad y capacidad de convocatoria. Algo que tiene su lógica si tenemos en cuenta el grado de conservadurismo de las capas populares y el retroceso paulatino de la conciencia de clase desde hace ya 50 años. Desconozco si los convocantes parten de esta premisa, o hay algo más.

¿Qué piden?: El manifiesto de la convocatoria

El grafitero Miguel Ángel “Belin” fue el encargado de dar lectura del manifiesto final (munito 27:25). En el se recogen críticas, pero también propuestas.

Se hace una dura crítica al papel de las instituciones del estado, en particular al Ayuntamiento de Linares y los grupos políticos que lo conforman. En la ciudad gobierna el PSOE en minoría con 10 concejales, el resto de concejales se reparten entre 8 del PP, 4 de IU, 2 de Ciudadanos y 1 de CiLUS.

Exigen que los grupos políticos se pongan de acuerdo para llevar adelante medidas que mejoren la situación económica de la ciudad. El manifiesto, casi se podría decir que mete en el mismo saco a todos los partidos del ayuntamiento y todos los niveles de la administración del Estado. Hacen un llamamiento a que hagan “lo que pide el pueblo de Linares, no lo que dicten desde Madrid o Sevilla”

Este tipo de críticas muestran, por una parte, el alto grado de desafección de las clases populares con las instituciones del estado y los partido políticos que operan en ellas. Y por otra parte, muestra que las clases trabajadoras todavía confían en las capacidades del Estado, el sistema político en general, y su capacidad real para tomar medidas económicas de fondo, a pesar de que este sistema ha legislado e implementado medidas de austeridad que los trabajadores estamos sufriendo.

Pero lo más interesante está en el apartado de propuestas. La Plataforma exige, entre otras cosas

  • Un Plan especial y preferente para que la industria vuelva a Linares y su comarca. (Reindustrialización), con financiación de la Junta de Andalucía, Gobierno Central y Bruselas.
  • Cumplimiento de los compromisos que se firmaron cuando se cerró Santana. Plan Linares Futuro.
  • Gestión desde Linares del Parque Empresarial.
  • Apuesta por el corredor central y el puerto seco de Linares. Centro de infraestructuras críticas.
  • Finalización de la autovía de Albacete. Ramal de enlace a la Alta Velocidad.
  • Aprovechamiento de la estación Linares-Baeza y el nudo de comunicaciones de la comarca.

Son todas medidas que giran en torno a la reindustrialización de la comarca, la creación de infraestructuras logísticas y la inserción y comunicación de Linares con la red comercial de transporte y producción de mercancías y servicios.

La lógica que hay detrás de este tipo de medidas ya la conocemos, es frecuente en muchas movilizaciones sociales contra el desempleo y el despoblamiento: Se trata de que el Estado (en sus tres niveles + la UE) aporte fondos para hacer que la inversión en la comarca resulte más atractiva al capital privado. En resumen: atraer a los empresarios.

Frente a este tipo de reclamos, se pueden poner muchas objeciones, pero no es el objetivo de este artículo hacer una disquisición sobre política económica macro. Baste decir que si proponemos infraestructuras e inversiones, la pregunta siguiente es: ¿Para qué mercado?. Desarrollaremos este tema en otro artículo.

La polémica

Me detendré brevemente en una de las polémicas que ha rodeado esta convocatoria. La protagonizada por el partido IU/PCE y algunos de los organizadores de la Plataforma.

Parece que a los de IU/PCE no les ha gustado que no dejasen llevar banderas a la manifestación. Han emitido un comunicado que se puede leer en las imágenes siguientes:

 

La formación reformista señala que “la presunta ‘unidad de Linares’ que se pretende expresar el día 14 es muy pobre, ambigua, insuficiente y marcadamente populista”. Y se queja de “la exclusión que se hace de organizaciones sociales y políticas con presencia en Linares”, para proponer que “en el futuro hay que seguir trabajando por armar un potente movimiento reinvindicativo en la ciudad que no anule ni prohiba la identidad de nadie”. Acto seguido, los reformistas hacen una serie de propuestas de corte económico que van en la misma línea de las realizadas por la plataforma: Industrialización e inserción en la red de infraestructuras logísticas. No parece muy coherente.

Yo, como militante del Partido del Trabajo Democrático, solo puedo añadir una cosa: Ojalá hubiese una manifestación de estas características en mi pueblo, aunque tuviese que dejar las banderas y las pegatinas en casa, aunque el nombre de mi partido no figurase entre los convocantes, y me da igual quien la organize, lo que me interesa es que haya trabajadores en ella protestando por el paro y la situación económica.

Ya nos preocuparíamos los militantes del partido de distribuir hojas volantes (aunque fuese sin firmar), de hacer agitación y propaganda (aunque fuese de boca a oído y de viva voz), de establecer contactos con trabajadores y vecinos para crear organización obrera de base, en la que se pudiese profundizar en el análisis, la propuestas y elevar la conciencia de los trabajadores.

Conclusiones

El fenómeno de Linares nos da la oportunidad de profundizar mucho más de lo que permite este breve artículo. Pero hay dos cuestiones sobre las que me interesa llamar la atención.

La primera sería resaltar lo lejos que está la conciencia de la clase trabajadora del discurso político convencional de los partido políticos del campo popular. Hoy en día, la clase trabajadora no está pensando en clave de reivindicaciones de género, ni nacionales-soberanistas, ni medioambientales, ni democráticas (en absoluto estoy planteando que estas cuestiones no tengan una importancia capital). Los trabajadores está pensando en clave de empleo, de trabajo y de condiciones laborales y salariales. Esto es un secreto a voces, un grito desesperado, y salvo algunas organizaciones obreras, nadie se está ocupando de ello en serio.

La segunda sería desatacar la tarea titánica que nos queda por delante de cara a elevar la conciencia de la clase trabajadora sobre sus propios problemas, la divulgación de las ideas socialistas a gran escala entre los obreros y la elaboración de un programa de reivindicaciones económicas, sociales y democráticas que permitan avanzar a los trabajadores hacia su emancipación.

Y para avanzar en esta dirección, el partido político de la clase obrera, se hace cada vez más necesario.