¿Participará el PTB en el poder en 2019?

Foto Solidaire, Salim Hellalet
Foto Solidaire, Salim Hellalet

¿Está el PTB dispuesto a gobernar?

Mientras que los sondeos en Bélgica muestran un aumento significativo del apoyo a la izquierda radical representada por el PTB (Partido del Trabajo de Bélgica), al presidente del partido Peter Mertens se le pide responder esa pregunta casi a diario. El ascenso de la izquierda radical no es un asunto menor. En la actualidad, Bélgica está gobernada por una coalición derechista de liberales, nacionalistas flamencos y cristianodemócratas, que ha impuesto un programa neoliberal de austeridad impopular, la degradación de los servicios públicos y la liberalización del mercado laboral.

Además, la política dominante se ha visto afectada por numerosos escándalos. El poderoso líder de los nacionalistas flamencos fue criticado por sus vínculos con los especuladores inmobiliarios. Los políticos del Partido Socialista francófono (PS) se han enriquecido descaradamente con fondos que estaban destinados a prestar servicios públicos (el escándalo PubliFin) o para ayudar a las personas sin hogar (el escándalo SamuSocial). Los liberales fueron mencionados en el escándalo de los paraísos fiscales y en el «Kazajstán-gate». Las fuertes presunciones indican que aceptaron dinero a cambio de inmunidad legal para los ricos amigos de Nazarbayev, Presidente de Kazajstán.

En esta entrevista, el presidente del PTB Peter Mertens subraya el inmenso deseo del pueblo de ver un cambio de política como lo expresan las encuestas. Al mismo tiempo, destaca algunos de los obstáculos y desafíos a los que se enfrenta el PTB, incluso antes de considerar la participación gubernamental, señalando que ni los socialdemócratas ni los ambientalistas parecen querer romper fundamentalmente con las políticas actuales. Lea aqui algunas respuestas claras sobre la posición del PTB.

Según las encuestas preliminares asistimos a un fuerte aumento de la PTB, y muchas personas mencionan la posibilidad de participación en el poder del PTB. ¿Qué piensas al respecto?

Peter Mertens. Existe una gran expectativa entre la población de una ruptura real con las políticas actuales. Una ruptura con la política de austeridad que empuja a miles de pensionistas a la precariedad, una ruptura con la infrafinanciación de los servicios públicos que imposibilita el buen funcionamiento de los autobuses o los trenes, una ruptura con la corrupción política que está en la base de los escándalos de Publifin, Samusocial o Kazakhgate. La ruptura que quiere lograr el PTB no es una tarea fácil.

El poder, el que decide realmente el rumbo del país, no es neutral. El poder ejercido hoy por la clase dirigente europea y por el gobierno belga, está totalmente dominado por el mundo de los negocios y de la gran finanza. Las revelaciones de los Papeles del Paraiso confirman que incluso a nivel belga hay una interacción entre la gran finanza y los ministros y sus subalternos. Nuestro parlamentario, Marco Van Hees, lo denunció recientemente en el Parlamento señalando a Johan Van Overtveldt, Ministro de Finanzas, que puede ser rebautizado como ministro al servicio de la gran finanza. También mostró las conexiones entre la oficina del Ministro de Asuntos Exteriores Reynders y la comunidad empresarial. En especial la presencia de Alexia Bertrand, Jefa de Estado Mayor de Reynders e hija del multimillonario Luc Bertrand. Quien construyó su fortuna al frente del holding Ackermans & van Haaren, un holding implicado en los Papeles del Paraíso.

La casta política sirve a los grandes accionistas y éstos ejercen su influencia en todos los ámbitos de la sociedad. Siempre hemos dicho que queremos una ruptura radical en todos los ámbitos en los que se ejerce esta influencia. Pero será imposible llevarla a cabo sin la movilización y la organización de las personas, sin la implicación y la sensibilización de los trabajadores y de amplios sectores de la población. Es un trabajo a largo plazo.

¿Significa esto que la PTB no está interesado en participar en el poder?

Peter Mertens. No, estamos diciendo que, para enfrentarnos al poder del capital, hace falta construir un contrapoder con la población. Ahora bien, hay una idea que está fuertemente arraigada hoy en día, que se propaga desde arriba: que la gente delegue su voz una vez cada cinco años a una casta de políticos profesionales y que luego se calle. Lo llaman “la primacía de la política”. Pero, ¿por qué dejar la política en manos de estos políticos profesionales y desarmar así al mundo del trabajo privándolo de cualquier implicación política?

Queremos la emancipación de la gente. Esto implica que las personas se organicen, se conciencien y se movilicen. Es absurdo hablar de participación gubernamental sin construir un contrapoder. Es algo que repetimos siempre que podemos, y a eso nos dedicamos.

Mucha gente dice que ya no se puede seguir aceptando las políticas de la N-VA (nacionalistas flamencos) y del MR (liberales francófonos), que hay que hacer todo lo posible para sacarlos. ¿Qué les responde?

Peter Mertens. Tienen razón al estar hartos de la política de la N-VA y del MR. Es una política arrogante al servicio de la clase dominante, de los accionistas a la cabeza de las grandes industrias, de los grandes defraudadores con cuentas en Panamá. Están atacando a los sindicatos. Quieren seguir con su política de privatizaciones y liberalizaciones sin frenos. Por supuesto, la gente se enfada y quiere echarlos. Obviamente es algo positivo. Vimos la misma rabia en Francia contra Nicolas Sarkozy, el presidente de los franceses ultra-ricos entre 2007 y 2012. Pero, ¿cambió algo tras ser sustituido por el socialdemócrata François Hollande, que decía querer librar una “guerra contra las finanzas”? No hubo ruptura. Ni tampoco con el nuevo presidente, Emmanuel Macron. Debemos sacar conclusiones.

Necesitamos una alternativa seria y creíble que rompa realmente con las políticas de la Comisión Europea, con la influencia de los lobbies en todas las oficinas ministeriales, con los círculos empresariales que interfieren en el trabajo de los parlamentos. Y, por el momento, no vemos ninguna señal en Bélgica de que otros partidos quieran realmente esta ruptura. Constantemente nos preguntan si el PTB está listo para llegar al poder. Responderé con otra pregunta: “¿Están preparados el PS y Ecolo para cambiar radicalmente su política?” Si no, haremos algo nuevo con lo viejo. Porque el PS no aplicó una política de derechas sólo porque estaba en coalición con la derecha, sino porque estaba contaminado por el neoliberalismo. Si no, miremos a Hollande, que tenía mayoría en el Parlamento. Veamos qué hace el PS en las ciudades valonas donde tienen la mayoría absoluta. Veamos a los Verdes alemanes que están dispuestos a gobernar con Merkel a casi cualquier precio.

¿Por qué es necesaria una confrontación con la Unión Europea? ¿No podemos empezar por cambiar las cosas en Bélgica?

Peter Mertens. Tras la crisis de 2008, los países de la Unión Europea se han embarcado en la política de austeridad fijada por la Comisión Europea. En los países periféricos de la Unión Europea, esta austeridad es impuesta directamente por la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional). En Grecia, ahora sólo se puede gastar un máximo del 6% de la riqueza nacional en políticas sanitarias. Es una medida dictatorial ordenada por la Comisión Europea, a través de la Troika. Una política de este tipo no podría aplicarse directamente en los países del corazón de Europa como Francia, Alemania o Bélgica… Así que están usando otra estrategia. Por ejemplo, cada mes de octubre el presupuesto todos los países debe ser presentado en primer lugar ante la Comisión Europea, quien puede enmendarlo e imponer decisiones a los parlamentos nacionales, como reducir más las pensiones. En 2014, a Bélgica le llegó la “recomendación” de la Comisión Europea de intervenir en la indexación salarial. El gobierno de Michel organizó la modificación de la indexación. Todas y cada una de las directrices para elevar la edad de jubilación, reducir los salarios, organizar el empleo flexible… fueron impulsadas directamente por la Comisión Europea, que sigue un camino neoliberal radical: primero, políticas de austeridad, luego privatización y liberalización, y, finalmente la sumisión de las organizaciones de trabajadores, de los sindicatos.

Para el PTB, es un engaño afirmar que se puede estar en un gobierno que promueva la causa de los trabajadores sin romper con esta política. El PS y Ecolo nunca han dicho que estén dispuestos a formar un gobierno que esté dispuesto a enfrentar al conjunto de los dogmas liberales de la Comisión Europea. Al contrario, ellos mismos han aprobado un gran número de medidas europeas. Recordemos la liberalización del sector de la energía o del transporte de mercancías por ferrocarril. Nuestra participación en el gobierno sólo es posible si nos atrevemos a cuestionar esta situación y si nos damos cuenta de que la confrontación con la elite europea será muy difícil. No basta con ser un gobierno progresista en el discurso, sino que este gobierno también deberá organizar el apoyo de los trabajadores, ser capaz de movilizarlos, de ponerlos en acción.

Es la lección que debemos atrevernos a sacar tras la derrota de Syriza. Syriza trató llevar a cabo la confrontación muy prudentemente, pero se vio debilitada por la guerra económica agresiva lanzada por los círculos financieros de Frankfurt. Y, tras el referéndum del 5 de julio de 2015, cuando la mayoría de los griegos rechazó las medidas de austeridad europeas, el Gobierno de Syriza no se atrevió a volver a movilizar a la población. Hoy, Grecia está atrapada bajo un nuevo memorándum, que es precisamente lo contrario de lo que quería.

Algunos se refieren al modelo portugués, donde hay un gobierno socialdemócrata, apoyado por los comunistas entre otros. ¿Se puede extrapolar este modelo a Bélgica?

Peter Mertens. En primer lugar, seamos claros: el Partido Comunista Portugués (PCP) no participa en el gobierno y no apoya toda la política del gobierno desde el exterior, tan sólo algunas medidas concretas: las que van en contra de la lógica de la austeridad. Hay que conocer las circunstancias específicas: Portugal se vio gravemente dañado por la crisis de 2008 y, posteriormente, fue sometido a la dictadura de la Troika, que impuso medidas socioeconómicas drásticas. Las describí en el libro que escribí en 2012, “¿Cómo se atreven?” (“Comment osent-ils?”): aumentar el IVA, privatizar, reducir a la mitad el pago por vacaciones, ahorrar dinero en asistencia sanitaria y educación y reducir el salario mínimo para que sea el más bajo de Europa, 420 euros. Un salario justo por encima del umbral de pobreza, que en Portugal es de apenas 360 euros al mes.

Hoy, el nuevo gobierno portugués de Antonio Costa ha sido capaz de evitar las medidas más drásticas de la Troika bajo la presión de los sindicatos, del Partido Comunista Portugués y del Bloque de Izquierdas. Es una buena noticia, por supuesto, pero estamos muy lejos de asistir a una ruptura con la política de austeridad europea. El Primer Ministro socialdemócrata Costa en ningún momento ha cuestionado los tratados europeos, ni siquiera a nivel de discurso. No se puede negar que Costa sigue atrapado en gran medida en la camisa de fuerza de los tratados europeos. Se han adoptado medidas sociales limitadas, pero a expensas de una menor inversión pública, lo que conlleva que el crecimiento siga siendo débil. En 2010, la inversión pública era del 5,1% del PIB; en 2016, apenas del 1,5% del PIB. Necesitamos inversiones masivas. Pero el gobierno socialdemócrata no se atreve a atacar a los súper ricos y, por lo tanto, no ha logrado los recursos necesarios para llevar a cabo políticas de inversión pública diseñadas para asegurar el desarrollo sostenible. Ese no es nuestro modelo. No sólo queremos derogar las medidas de austeridad más sangrantes, también queremos lograr una política completamente diferente.

Entonces, en la situación actual, ¿Es eso un NO a una coalición de izquierda?

Peter Mertens. No queremos ayudar al PS a hacer lo mismo que hizo el SPD en Alemania, es decir, ayudar a Merkel a aplicar su política. O lo que hizo François Hollande en Francia. Lo mismo pasó en los Países Bajos, los socialdemócratas eran muy de izquierdas y críticos con el liberal Rutte en 2012 antes de las elecciones, pero una vez ganadas, formaron una coalición con él. Lo acabaron pagando desplomándose al 7% posteriormente.

En todos nuestros países vecinos los socialdemócratas son muy izquierdistas en la oposición, llenan de promesas a las organizaciones sindicales, llegando a afirmar que quieren una política de ruptura, pero una vez en el gobierno, no se les vuelve a oír hablar de ruptura. Porque, a fin de cuentas, ¿por qué crecen las organizaciones de extrema derecha como el Frente Nacional de Marine Le Pen, el partido de Geert Wilders en Holanda o el AfD en Alemania? Porque ha habido una gran decepción en parte de los trabajadores con los gobiernos de los partidos socialdemócratas. Es irresponsable tomar ese camino cuando dices que estás a la izquierda.

El periódico “Le Soir” titulaba el 8 de noviembre en tu entrevista que el PTB estaba “abierto a una coalición rojiverde”?

Peter Mertens. “Le Soir” decidió poner su propia conclusión. No dije en la entrevista que el PTB estuviese abierto a una coalición rojiverde. De hecho, afirmé lo contrario: actualmente no vemos ninguna posibilidad de entrar en un gobierno en 2019, no vemos a Ecolo ni al PS dispuestos a perseguir una auténtica política antiausteridad de izquierdas. Ecolo se está posicionando cada vez más en una posición de “ni de izquierdas ni de derechas”, promoviendo una política centrista que sólo puede significar la gestión junto a otros de la política neoliberal europea. Esto no significa, por supuesto, que no haya activistas honestos y grandes valores en cada uno de estos partidos.

El PS suele recordar la frase del portavoz del PTB Raoul Hedebouw de que “el PTB no estará en el poder antes de 15 años”. ¿Qué piensas al respecto?

Peter Mertens. El PS utiliza esta declaración para rechazar cualquier revisión crítica de la política que sus líderes han llevado a cabo en los últimos 25 años. Es infantil. No vamos a quedarnos atascados en una fecha concreta. Porque el mundo está cambiando rápido, muy rápido y a sacudidas. En 2012, ¿quién habría pensado que en 2017 se erigirían muros en Europa, que la extrema derecha sería la segunda fuerza política más grande de Francia en las elecciones presidenciales, que el presidente Trump sería elegido en los Estados Unidos, que Gran Bretaña saldría de la Unión Europea y que el separatismo estaría en primera plana?

Por lo tanto, no sabemos qué nos depararán los próximos cinco años. Sin embargo, es evidente que varias crisis se superponen (una crisis financiera, económica, democrática, social y ecológica) y se agravan, y que la historia no es lineal.

Hay tres caminos posibles en Europa: o bien la continuación de la política autoritaria centralizada de la Unión Europea, o bien el camino separatista y nacionalista, o bien un movimiento contrario desde abajo que aspire a un cambio radical a nivel social, democrático y ecológico. Estamos trabajando esforzadamente en esta última alternativa. Pero, repito, esta estrategia lleva tiempo.

A otro nivel de poder, ¿cuál es la visión del PTB sobre las próximas elecciones comunales?

Peter Mertens. El PTB está preparando estas elecciones con una encuesta importante, disponible en línea en www.grandeenquete.be. Queremos iniciar un proceso de diálogo con la población de decenas de grandes ciudades y pueblos de todo el país. ¿Por qué? Para determinar qué prioridades deben cambiar a nivel local. Nos enfrentamos a la gestión política liberal de las ciudades, en las que los grandes proyectos-escaparate y de prestigio lo controlan todo. A la visión de las ciudades vistas como supermercados donde todo debe dejarse al mercado cada vez más. Para nosotros, una comuna es ante todo el lugar en el que la gente vive, trabaja o se relaja. En la palabra “comuna” está la palabra “común”, no la palabra “supermercado”.

Cada vez cierran más bibliotecas o piscinas locales, las plazas públicas ya no se mantienen debido a la falta de personal, las escuelas comunales se deterioran porque no hay suficiente dinero. La falta de financiación empuja a las ciudades y a los municipios a la austeridad en los servicios locales.

Frente a esta realidad, queremos pedir al público su opinión, su visión. ¿Cuáles son sus soluciones? ¿Cuáles son las luchas más importantes para los ciudadanos? Queremos conocer su opinión sobre nuestras propuestas, basadas en el derecho a la ciudad para todos los habitantes.

Pero, ¿qué hay de la participación en el gobierno en las comunas?

Peter Mertens. Para las ciudades y los municipios, también queremos una política de ruptura a nivel local. El PTB nunca podrá unirse a una coalición local para imponer la austeridad. Queremos una democracia completamente diferente de la habitual política arrogante, de arriba hacia abajo, que no involucre a la gente. Estos puntos son esenciales y estamos dispuestos a hablar con los partidos que quieran cambiar de rumbo a nivel local. Pero en una ciudad como Lieja, por ejemplo, nos parece difícil. El PTB no ve forma alguna de unir fuerzas con el PS de Lieja, que organizó el sistema de Publifin. Es difícil imaginarse una alianza con el PS de Bruselas, que organizó el sistema SamuSocial. Evidentemente, nunca podremos unirnos a una coalición que permita tales prácticas.

Hace unos meses visité la ciudad de Barcelona con una delegación del PTB. Uno de los primeros pasos dados por su alcaldesa de izquierdas, Ada Colau, fue la total transparencia de los mandatos y retribuciones de los concejales y miembros del Ayuntamiento de Barcelona. Redujo su salario de 8.000 euros a 2.000 euros. Introdujo un procedimiento que permite a las personas denunciar los escándalos de corrupción y garantizar que se lleven a cabo investigaciones serias. Cada concejal y regidor de Barcelona tiene que visitar cada dos semanas los distritos. Son pequeñas medidas, pero también las necesitamos a nivel municipal.

En la ciudad de Amberes, en el distrito de Borgerhout, el PTB sigue en coalición con el sp.a y Groen (los socialdemócratas y los verdes flamencos)…

Peter Mertens. Borgerhout es un distrito con muchas menos competencias. Es un distrito de 45.000 personas, donde estamos haciendo un buen trabajo. Pero para nosotros, el programa era muy importante. ¿Qué programa popular se podría aplicar en Borgerhout? Hemos hecho de la juventud una prioridad. No empezamos a discutir sobre el reparto de puestos. Escogimos comenzar fijando un programa. Puede haber otros municipios en los que sea posible un enfoque similar. Pero primero, escucharemos al público con nuestra gran encuesta. Veremos el resultado en Febrero-Marzo. La situación se analizará caso por caso.

En Borgerhout, el trabajo más importante del PTB no fue el realizado por nuestra concejala Zohra Othman, sino el llevado a cabo por la presencia de nuestros miembros sobre el terreno y por la interacción que crean con la población. Nuestra acción política comienza con las personas y los trabajadores. Por eso los escuchamos con la gran encuesta que estamos llevando a cabo. Aquí es donde entra en juego nuestro departamento de investigación, nuestras propuestas alternativas concretas y la movilización de la población. Y luego, volvemos a la gente para presentar los resultados de nuestra acción. Es nuestra manera de hacer avanzar las cosas. Pero para lograrlo necesitamos una organización fuerte, un PTB sólido anclado sobre el terreno.

Entonces, ¿este contrapoder que quiere construir el PTB también es válido a nivel local?

Peter Mertens. Ciertamente, también es importante a nivel local. Aunque esto se plantee de una forma diferente. En los últimos años, hemos visto numerosas movilizaciones locales en los barrios. Nos parece decisivo en nuestro análisis. ¿Qué municipios han luchado para mantener su biblioteca o su piscina abierta? ¿Qué ciudades han movilizado a la población para mejorar la movilidad con una visión ecológica de la ciudad? En muchos municipios hay organizaciones cívicas, asociaciones locales, comités de vecinos… Necesitamos esta democracia viva. En muchos municipios, todo está controlado por el ayuntamiento y se suprimen las iniciativas populares. El Ayuntamiento debe estar al servicio de la población, debe existir una proximidad real con la población. No sólo la proximidad para explicar mejor. Si no para escuchar mejor las opiniones y las propuestas de la gente.

La construcción de ese contrapoder requiere tiempo y energía. ¿Por eso insistís todo el tiempo en la importancia de fortalecer el PTB?

Peter Mertens. Efectivamente, tenemos una responsabilidad importante. En nuestros estatutos y textos de los congresos decimos que el PTB no va a resolvérselo todo a las personas. Sólo por eso, ya somos un partido totalmente diferente a los demás. No creemos que las personas deban delegar su capacidad, su poder, su autonomía, su reactividad a una casta de políticos profesionales que les solucionarán todo. Este trabajo de emancipación está en nuestro ADN. Queremos aumentar nuestra capacidad de organizar, sensibilizar y movilizar a las personas de forma permanente y sobre muchos temas. Temas socioeconómicos obviamente. Por ejemplo, el gobierno quiere imponer una pensión por puntos, una “pensión tómbola” en la que nadie sepa cuánto dinero tendrá cuando se jubile. Lanzamos una campaña en www.pastoucheanospensions.be para concienciar y movilizarnos contra este nuevo ataque a nuestras pensiones. Algunos dicen que la única solución serían las elecciones de 2019, y que de ahora hasta entonces la movilización no servirá de mucho. Nosotros creemos que la correlación de fuerzas debe construirse ahora para detener la reforma de las pensiones por puntos.

Queremos llevar a cabo este trabajo sobre muchos otros temas: racismo, igualdad de género, cuestiones democráticas y acceso a la justicia. La oposición al sistema de pensiones por puntos necesita un fuerte movimiento social. El clima necesita una movilización popular como la que se está produciendo actualmente en Bonn. Necesitamos movilizaciones sobre diferentes temas. Pero también necesitamos un partido con una columna vertebral sólida, que tenga principios y quiera organizar esta ruptura con la política dominada por el poder de las finanzas.

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