28 horas: la movilización de los metalúrgicos alemanes hace temblar a la patronal europea

Una subida salarial del 6% y el derecho a una jornada de 28 horas semanales durante dos años en el transcurso de toda la vida laboral: esto es lo que reivindica el sindicato IG Metall, que representa a casi cuatro millones de trabajadores en Alemania. Este movimiento social impulsado por el sindicato más grande de Europa empieza a intimidar a la patronal alemana. Y a sus vecinos…

Desde el 8 de enero, el sindicato alemán IG Metall ha lanzado huelgas de 24 horas en todo el país. ¿Se avecina una huelga general? Foto: IG Metall
Desde el 8 de enero, el sindicato alemán IG Metall ha lanzado huelgas de 24 horas en todo el país. ¿Se avecina una huelga general? Foto: IG Metall

El 8 de enero el sindicato empezó convocando una serie de paros por horas que llegó a afectar a varios cientos de empresas. El pasado viernes, 26 de enero, tras 16 horas de negociación conducentes a una negativa de la patronal, el sindicato decidió hacer un llamamiento a una serie de “huelgas rotativas”1 de 24 horas, durante toda esta semana. Estas huelgas tendrán lugar en 300 fábricas entre el martes por la noche y el sábado. Si aun así no se llega a un acuerdo rápidamente, el sindicato consultará a los trabajadores con vistas a convocar una huelga general ilimitada, a nivel nacional, que consiga arrastrar a otros sectores. 

La justicia le da la razón a los huelguistas

Las empresas metalúrgicas iniciaron diversas acciones judiciales para tratar de prohibir las primeras huelgas de 24 horas de este miércoles 31 de enero. También querían que se suspendieran las huelgas y que los paros de producción fueran compensados. El sindicato tiró abajo tales intentos de intimidación recordando que el derecho de huelga viene recogido en la Ley fundamental (Constitución alemana). Y la justicia ha acabado por darle la razón a los trabajadores en huelga. 

La primera huelga rotativa del miércoles fue todo un éxito. 68.000 trabajadores pararon el trabajo en 80 fábricas de todo el país. Este jueves 1 de febrero, la huelga afectará principalmente a la construcción de automóviles. Después los trabajadores podrían paralizar el conjunto de las grandes industrias del país.

Bueno para la economía 

Cada dos años los metalúrgicos alemanes se movilizan para exigir aumentos salariales. Basan sus reivindicaciones en las cifras de aumento de la producción, de la productividad y de los beneficios de las empresas: “Son los trabajadores los que producen siempre más riqueza, tienen derecho a ver el fruto de las riquezas producidas.”

Además, es bueno para la economía: como en años anteriores, el principal motor del crecimiento es el consumo privado que está ligado al aumento del poder adquisitivo al que las subidas salariales de IG Metall han contribuido considerablemente.

Los patronos alemanes están dispuestos a ceder solamente entre el 2% y el 4% de aumento salarial. Sin embargo lo que está polarizando las tensiones es la reivindicación de las 28 horas.

“El tiempo es lo más valioso que tenemos”

Para los trabajadores del metal alemanes, es el tiempo de trabajo lo que debe adaptarse a la vida privada y no a la inversa. Estos quieren poder trabajar 28 horas a la semana durante dos años con un complemento salarial de 200€ pagado por los empresarios. La patronal se niega en rotundo salvo que el resto del tiempo pueda hacer trabajar a los metalúrgicos más de 35 horas por semana y aumentar las horas extra. Pero para el sindicato no es negociable el techo de las 35 horas semanales, considerando que los horarios de trabajo son ya demasiado flexibles. Una flexibilidad de la que se benefician las empresas al máximo: el 57,3% de los trabajadores hacen horas extra, y entre estas, la mitad caen en sábado y un cuarto en domingo.

Los trabajadores quieren poder respirar y tener más libertad en la organización de su vida privada. Según un sondeo del sindicato realizado a varios cientos de miles de trabajadores, al 82% de ellos les gustaría trabajar menos tiempo por temporadas. Jürgen Köhler, obrero metalúrgico, apoya totalmente esta medida: “Rara vez tengo un fin de semana de descanso. Mi hijo tiene nueve años. Me preguntó un día que si tenía una cama en el trabajo. (…) El tiempo es lo más valioso que tenemos.” En efecto, esta medida permitiría poder adaptar ligeramente el tiempo de trabajo en función de los vaivenes de la vida. 

Menos mini-jobs

IG Metall pretende que esta reducción del tiempo de trabajo a 28 horas se implemente durante un período de hasta dos años, con derecho a volver a jornada de trabajo inicial.

La patronal pone el grito en el cielo ante el supuesto riesgo de escasez de mano de obra. “Argumento” rechazado por los trabajadores puesto que en Alemania todavía existe una cantidad considerable de mano de obra sin explotar. La parte más importante corresponde precisamente a los 2,6 millones de personas con mini-jobs o contratos a tiempo parcial. Y la gran mayoría de ellos aspira a aumentar las horas de trabajo.

Una lucha determinante para el resto de los trabajadores europeos

Muchos empresarios europeos tienen la atención puesta en la lucha que se está llevando a cabo en Alemania. Efectivamente, este movimiento es importante para toda Europa. Alemania es la economía más fuerte de Europa y lo que está pasando allí puede influir en todos los sindicatos europeos. Si los trabajadores alemanes consiguen alcanzar un aumento salarial del 6% y una semana de 28 horas durante 2 años, esto podría darle ideas a los trabajadores del resto del continente… 

La patronal alemana ahora mismo está bloqueando completamente la semana de 28 horas. A pesar de que la reivindicación de los trabajadores solamente concierne a dos años de toda la vida laboral. El establishment teme que este movimiento pueda desembocar en una lucha por una reducción generalizada del tiempo de trabajo. A lo largo de toda la vida laboral y en otros sectores…

Notas

  1. NdT: Táctica de huelga que consiste en ir rotando los paros de la actividad por grupos de empresas o sectores a lo largo de varios días, cada día le toca a un grupo de trabajadores, sección o empresa. Se busca así aumentar el daño a los capitalistas a la vez que se minimiza el esfuerzo de los huelguistas.
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