Salvar a Duro Felguera salvando el interés general de los trabajadores, ¿a qué esperan?

Se han vertido ríos de tinta y palabras al aire introduciéndonos la idea de que los empresarios son los mejores gestores empresariales y dinamizadores de la economía. Pero parece que esta frase hecha dogma de fe no es tan real con Duro Felguera y con muchas otras empresas importantes de nuestro país y del mundo entero.

Manifestación de los trabajadores del grupo Duro Felguera en Gijón. 25 de octubre de 2017. Foto: Asamblea de Trabajadores de Duro Felguera.
Manifestación de los trabajadores del grupo Duro Felguera en Gijón. 25 de octubre de 2017. Foto: Asamblea de Trabajadores de Duro Felguera.

Esta empresa de ingeniería y fabricación industrial atraviesa un período muy complicado para su futuro, y con ella también sufren los 2.000 trabajadores, sus familias y la región de Asturias. Los abultados números rojos presentados con respecto a las cuentas de 2017 chocan frontalmente con la expansión del mercado internacional y el crecimiento económico que vive temporalmente nuestro país en este mismo período.

Tanto la dirección de la empresa como los acreedores del “pool” bancario han llevado este enclave tecnológico ante un doble acantilado. Su respuesta para recuperar la confianza y atraer a nuevos inversores es o bien el saneamiento de la empresa mediante un ERE, que puede llevarse por delante a 600 trabajadores, o bien el preconcurso de acreedores, por el que apuesta una parte del consejo de administración.

Duro Felguera ha visto incrementada la deuda a lo largo de los últimos 5 años hasta llegar a un nivel de deuda neta de 271 millones de €, algo que se ha producido especialmente en los dos últimos años. Estas entidades financieras, poseedoras de la deuda, parece que han virado en su estrategia comercial y, ante lo que consideran una empresa que no les reporta una suficiente rentabilidad, han decidido recobrar el capital para redirigirlo a otro sector más beneficioso.

A mediados de 2017 Duro Felguera firmaba un acuerdo con dichas entidades que abría un período para renegociar y reestructurar la deuda. Sin embargo, el “pool” bancario no ha dado su brazo a torcer dado que tienen otras intenciones y objetivos para con la empresa. Esta incertidumbre financiera, generada por dichas entidades, ha tenido como consecuencia la reducción de su cartera de negocio y su volumen de ventas a lo largo de 2017. En esta época de volatibilidad del mercado, las empresas que muestran una imagen de debilidad e inestabilidad ven recortadas las posibilidades de acceder a nuevos contratos, pierden la confianza del endiosado mercado.

A la dirección de la empresa y a sus principales accionistas les podremos acusar de una incompetencia que ha llevado al borde de la bancarrota a una empresa clave. No podemos olvidar que Duro Felguera es poseedora de una importante tecnología en el ámbito de las centrales generadoras de electricidad, de las instalaciones petroleras, de la minería y procesado de minerales, de los sistemas inteligentes para diversos sectores, etc. Pero a las entidades financieras las debemos acusar de hundir intencionadamente la empresa.

Las entidades bancarias ya no están interesadas en gestionar y hacer que progrese una empresa industrial. Solo están interesadas en obtener un porcentaje, un número, una determinada rentabilidad de sus inversiones y de sus créditos, la máxima rentabilidad y el máximo beneficio para competir. No les importa que suponga el fin de una empresa y de los puestos de trabajo que ha creado y puede crear.

Aquí muestra su carácter parasitario, como si de una sanguijuela se tratara, chupando la sangre a la industria y, por tanto, a la clase obrera. El capital financiero no produce sino que vive de lo que produce la industria. Absorbe la riqueza que produce la industria, toda la que puede y lo antes posible en su lógica de la competencia capitalista. El nivel de parasitismo de la oligarquía financiera está llegando a tal grado que ahoga y lleva a la quiebra a una importante y viable empresa tecnológica, que actualmente cotiza en bolsa. De hecho, esta situación ha llevado a Duro Felguera a perder un 500% de su valor bursátil1 en el último año. No ha sido el único caso, recientemente tenemos lo que sucedió con la estadounidense General Motors, llevada hasta cerca del precipicio de la quiebra en el año 2009 al igual que el global de la economía internacional.

Y en este punto los fondos de inversión del capital financiero, como la estadounidense KKR, vienen como carroñeras a apropiarse de las empresas industriales en problemas, para primero sanearlas a costa del sufrimiento de los trabajadores y de sus puestos de trabajo y luego liquidarlas por partes para obtener unos enormes beneficios. La sombra de KKR actualmente planea sobre Duro Felguera, pretendiendo quedarse con el 70% de la empresa a cambio de aportar los 125 millones de € de la ampliación de capital exigida para su supervivencia en el corto plazo.

La oligarquía financiera, y todo tipo de inversores de la ralea de los halcones de Wall Street, descapitalizan y ponen en tela de juicio el futuro de una empresa y del global de la industria solo por obtener una alta rentabilidad. Es la dinámica competitiva que nos lleva a un callejón sin salida, lo cual es preocupante para el presente y para el futuro económico de nuestro país y de la clase obrera.

Hay soluciones para salvar los 2000 puestos de trabajo: salvemos y protejamos a una empresa estratégica.

¿Qué hace el gobierno? ¿A qué espera? ¿Espera a que la engullan y la liquiden? ¿Qué intereses representan? La pasividad del gobierno ante este hecho es una actitud irresponsable que muestra de parte de quiénes están realmente. Si el próximo 15 de abril no hay acuerdo con las entidades bancarias acreedoras, entonces se puede abrir el camino a la liquidación de Duro Felguera con el concurso de acreedores. La permisividad ante el “pool” financiero está socavando la viabilidad de Duro Felguera y el futuro de toda la comarca con el fin de que estas entidades financieras y los fondos de inversión puedan obtener el máximo beneficio posible.

Resulta contradictoria esta posición del Gobierno del Partido Popular con respecto al rescate de las autopistas de peaje. Mientras que recientemente ha malgastado 1.300 millones de € en este ruinoso rescate, parece que al Gobierno le cuesta desembolsar los 125 millones de € que Duro Felguera necesita para ampliar capital con el fin de salir de la condición de quiebra. Aún más, el Gobierno debería adquirir los 271 millones de la deuda neta de esta empresa, a través de la SEPI, capitalizarla y convertirse en el principal accionista. Para así salvar a una empresa estratégica, que debe y puede crecer en volumen de negocio, que debe servir para la modernización de nuestro país y que debe mantener los 2.000 puestos de trabajo e incluso crear más empleo. La SEPI está habilitada para comprar acciones de una empresa, algo que está permitido tanto por la legislación vigente como por la Unión Europea. El IDEPA, la SEPI asturiana, puede comprar paquetes accionariales que supongan al menos el 51% de las acciones de una empresa.

En todo caso los límites legales que pudiera haber se pueden cambiar en el Congreso y la Junta del Principado. Es una cuestión política, no técnica. Los partidos como el PSOE, PP, Ciudadanos y Foro suelen dar muestras de apoyo testimonial a las plantillas de las empresas cuando hay conflictos laborales, aprueban mociones, proposiciones no de ley, van a sacarse la foto, etc…. ¡Qué demuestren ese apoyo con hechos concretos!

Así pues, a los trabajadores de Duro Felguera les toca movilizarse para presionar y paralizar el ERE, y harían bien en exigir que el Estado intervenga y entre en el accionariado, con vistas a nacionalizarla completamente.

El Estado debe proteger los activos industriales, cuyo carácter sea estratégico para la economía española, proporcionando financiación, estabilidad y futuro. Este es el caso de una empresa puntera en tecnología como es Duro Felguera, y que pertenece a un sector estratégico para la economía española. El Estado debe tomar el mando de la gestión y establecer medidas democráticas de control interno por parte de los trabajadores para evitar que esta empresa vuelva a ser puesta en la vía muerta de su liquidación o privatización.

Hay que ser decididos a la hora de defender los puestos de trabajo y la viabilidad de la empresa para el futuro de las comarcas asturianas y de la economía española. Hay que proteger a una empresa estratégica como Duro Felguera. Quien no esté dispuesto a ello debe o bien apartarse o bien ser apartado por quienes realmente estén dispuestos a defender el interés general del país y de la clase obrera.

Notas

  1. Actualmente (marzo 2018) cotiza en torno a 0,25 € por acción, sin embargo en 2017 cotizaba a 1,25 € por acción y en 2015 en torno a 3,50 € por acción (habiendo llegado a sobrepasar los 4,00 € por acción). http://www.expansion.com/mercados/cotizaciones/historicos/durofelguera_M.MDF.html
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