Los bomberos de ArcelorMittal: nuevas víctimas del Plan Action 2020

Los recortes de plantilla llegan al área de seguridad industrial de las plantas asturianas, la ofensiva global del gigante indoeuropeo del acero contra sus trabajadores continúa, sin embargo, la resistencia sigue siendo parcial y fragmentada. Se han convocado concentraciones para el próximo viernes 4 de mayo, de 13:00 a 14:00, en la portería de la planta siderúrgica en Veriña.

Concentración de bomberos de ArcelorMittal en la entrada de Trasona de la planta de Avilés. 27 de abril de 2018 Foto: Alisa Guerrero.
Concentración de bomberos de ArcelorMittal en la entrada de Trasona de la planta de Avilés. 27 de abril de 2018 Foto: Alisa Guerrero.

Los intentos del gigante indoeuropeo del acero por elevar la productividad le están llevando a implantar una agresiva política de recorte de personal en toda Europa. La empresa pretende elevar el EBITDA (un indicador de la rentabilidad del negocio antes de calcular gastos financieros, impuestos y amortizaciones)  por tonelada de 65€ a 85€ en 2020, tal y como figura en el Plan Action 2020 que la multinacional adoptó en febrero de 2016. Eso requiere, además de la introducción de procesos de fabricación más modernos y automatizados, la eliminación de puestos de trabajo que la empresa considera que no aportan valor al proceso productivo.

El año pasado fueron los trabajadores de las auxiliares los que le vieron las orejas al lobo, el tren de chapa está en estos momentos en el ojo del huracán. Ahora, les ha llegado el turno a los trabajadores de los dos parques de bomberos (Avilés y Gijón) que hay en las plantas asturianas de ArcelorMittal. La pretensión de la dirección de la empresa es reducir el retén de bomberos por turno de 6 a 5 trabajadores.

El comité de empresa ha expresado en un comunicado interno su “total rechazo” a estas medidas pues considera que “cualquier merma en la plantilla de bomberos compromete seriamente la seguridad de los trabajadores y de las instalaciones”.

Señalan también la contradicción entre el discurso de la empresa: “Si la seguridad es una prioridad en ArcelorMittal, no es justificable un recorte en los servicios que la garantizan”.

Una ofensiva global contra la plantilla

No es el primer caso en que la dirección de AM apunta a los trabajadores de la seguridad industrial como forma de recortar gastos. El 20 de noviembre de 2017 se producía una explosión en un depósito de gas en la factoría de Gante (Bélgica), que los sindicatos relacionaron directamente con la política de gasto mínimo de la empresa. En Gante estaban trabajando con 5 bomberos por turno y la dirección presentaba esta factoría como “el modelos a seguir” en Asturias e incluso llegó a plantear un viaje de sindicalistas a Bélgica para ver como trabajaban allí.

En la misma época la plantilla del centro de seguridad y control de la planta de AM en Florange (Francia) se movilizaba por la pretensión de la dirección de trasladar el centro de seguridad a Dunkerke, a 400 kilómetros, con la intención de externalizarlo y reducir costes.

La ofensiva de la dirección de AM en Europa está siendo global, por todas partes hay problemas similares con continuos ataques a las plantillas, recortes, externalizaciones, contratación eventual masiva y amortización de puestos de trabajo.

Los planes de productividad eliminan algunos puestos de producción que son sustituidos por máquinas o automatismos, el resultado es que se amortiza un puesto de trabajo, los eventuales que llevan años esperando a que les hagan fijos ven reducidas sus oportunidades de estabilidad laboral, y los trabajadores que quedan tienen que hacer más tareas de las que hacían antes. El resultado es que la empresa consigue elevar el ratio de toneladas por trabajador.

En algunos casos como en cilindros o en chapa la aplicación de automatismos no ha permitido que funcionen con normalidad, pero el puesto de trabajo ya está amortizado. Por eso hay que “coger con pinzas” el discurso de la dirección de la empresa sobre este asunto.

El aumento de la intensidad de trabajo vía planes de productividad ya se está notando en algunos talleres. Se están detectando casos de trabajadores eventuales que, sobrecargados, renuncian a parte de su tiempo de descanso dentro de la jornada, para poder finalizar las tareas asignadas. En estos casos es la amenaza de “no renovar” contrato la que les aprisiona.

Por último, está el traslado de la producción de coque de Avilés a Gijón, que se va a llevar por delante en torno a 150 puestos de trabajo. Y el monstruoso número de horas extras que se hacen al año en las plantas asturianas de ArcelorMittal: unas 200.000 de media en los últimos años. Esto también son puestos de trabajo potenciales que no se crean o se destruyen.

Divide y Vencerás

Sin embargo, la resistencia de la plantilla, tanto en Asturias como en el resto de Europa, está siendo muy tímida y fragmentaria.

La dirección de AM ha sido muy hábil en inculcar la cultura del miedo entre los trabajadores, la retórica del “cuidado que cierran la planta” sale a todas horas de la boca de los directivos y cuenta con el altavoz de los medios de comunicación regionales.

Es el miedo a que se lleven la producción a otra planta, y a una destrucción traumática de puestos de trabajo y desinversión lo que está siendo utilizado por la empresa para imponer sus planes y apretar las clavijas a los trabajadores.

La forma en que se está planteando el conflicto en torno al tren de chapa, con amenazas permanentes, o los problemas derivados de la compra de la plana italiana de Ilva en Tarento, son ejemplos de cómo la propaganda de la dirección de la empresa está condicionando la resistencia de la plantilla.

Esta ofensiva ideológica de la empresa sobre la plantilla ha hecho mella también en ciertos sectores sindicales, que se ven superados por las circunstancias y adoptan una táctica de apaciguamiento. En los peores casos se llega a interiorizar y a asumir como propia la lógica de la “competitividad” entre plantas. Una carrera competitiva a la baja en la que los trabajadores solo pueden perder.

Además, la empresa no solo ha sido capaz de introducir la división entre la plantilla a nivel de factorías, también ha introducido una dinámica de compartimentación entre talleres e instalaciones dentro de las propias plantas. Así, en numerosas ocasiones los trabajadores de un taller no tienen conocimiento de los problemas que sufren los compañeros y compañeras del taller de al lado. La movilización y la respuesta se producen “cuando la marea llega a nuestra costa”, es decir, cuando es la propia sección, taller, o subcontrata la afectada por los planes de la empresa. En ese momento ya es demasiado tarde.

Une y resistirás: una lucha ideológica

Frente a la táctica de fragmentación de la plantilla a escala europea, española y de planta que está llevando a cabo la dirección de la empresa, parece lógico que la respuesta que debemos dar es “remar contracorriente”.

Pero vemos como esta lucha tiene mucho de ideológico, de lucha de ideas en el seno de la plantilla, de cambiar la perspectiva y, en definitiva, de lucha de clases ideológica.

Hay todo un abismo que separa los dos enfoques posibles ante la ofensiva patronal:

  1. Buscar una salida individual y que cada trabajador, grupo de trabajadores o taller intente librarse de los recortes.
  2. Coordinar la defensa para presentar un frente común sólido ante la empresa.

Sin duda, el prime enfoque es el mayoritario entre la plantilla de ArcelorMittal. Pero también somos conscientes de que hay muchos compañeros y compañeras que coinciden con el segundo punto de vista, en todos los sindicatos y en el comité de empresa hay muchos trabajadores muy preocupados con la situación y que tienen serias y razonables dudas sobre si la táctica de apaciguamiento es una opción que pueda tener éxito a largo plazo, o más bien es “pan para hoy y hambre para mañana”.

Pero para que los sindicalistas puedan poner en marcha una táctica más ambiciosa, necesitan contar con el apoyo de una mayoría de la plantilla. La idea de que es necesario coordinarse dentro de la planta, en España y en Europa y plantar cara a la dirección de ArcelorMittal, tiene que ser mayoritaria entre los trabajadores. Y para esa tarea es donde entra en juego el Partido.

El papel del partido

Me gustaría equivocarme, pero creo que en estos momentos somos el único partido político obrero que está intentando hacer un trabajo sistemático de introducción de ideas avanzadas entre la plantilla de ArcelorMittal en Asturias y otras empresas importantes, dentro de nuestras limitadas capacidades al ser un grupo pequeño.

El Partido del Trabajo Democrático (PTD) intenta informar, explicar y fomentar la unidad entre los trabajadores y trabajadoras. También hacemos un esfuerzo porque los trabajadores lleven su lucha más allá de los límites del centro de trabajo, a la esfera de lo político, reclamando medidas económicas y políticas que beneficien a la clase obrera, y que den más fuerza a los trabajadores para enfrentarse a la patronal y los accionistas.

Pensemos en el efecto que tendría para los eventuales el conseguir reducir la jornada laboral sin reducción de salario. ¿Cuántos empleos fijos se crearían? ¿Y si hubiese una política industrial del estado que contemplase la posibilidad de intervenir en las empresas? ¿No reduciría esto la capacidad de chantaje de la dirección de ArcelorMittal? ¿Qué pasaría si los comités de empresa tuviesen derecho de veto en algunas decisiones estratégicas de las compañías?

Todo esto son medidas políticas, que van más allá de la lucha en el centro de trabajo pero que necesitan una sólida base de apoyo social entre los trabajadores y trabajadoras de las grandes empresas del país para convertirse en realidad. Es necesario hacer un trabajo político e ideológico entre los trabajadores para hacer avanzar esas ideas. Un trabajo sistemático y constante, contracorriente.

Esperamos encontrarnos en esa tarea con muchos compañeros en ArcelorMittal y en otras empresas, en los sindicatos y en otras formaciones políticas de izquierda.

De esta forma, con esa base, quizá en un futuro, los eventuales, los bomberos, los trabajadores de las auxiliares de ArcelorMittal, los cientos de miles de trabajadores de la industria y sus familias, podrán enfrentar los dictados de la patronal y de los tiburones de la bolsa con algo más que la esperanza de “que no me toque a mí”.

Como decía el sindicalista norteamericano Sam Gindin: “No podemos ir a ninguna parte sin un movimiento obrero vibrante y el movimiento obrero también necesita una izquierda vibrante”

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