PSA Peugeot Citroen: ¿Más intensidad de trabajo?

Folleto distribuido por el PTD sobre el aumento de la intensidad de trabajo en PSA Peugeot Citroen. Si aumenta la productividad ¡exijamos que se reduzca la jornada sin reducción de salario! ¡Por las 35 horas semanales!

PSA-Peugeot obtendrá más de 2000 millones de euros de nuestro trabajo aumentando la intensidad de los turnos y prolongando la jornada.

Desde 1980 hasta hoy, hemos vivido una época de impresionante desarrollo tecnológico. Sin embargo, nuestro trabajo ni se acaba antes, ni es más ligero. A pesar de todo lo que ha cambiado la fábrica en treinta años, las condiciones de trabajo no sólo no han mejorado, sino que han empeorado. La dirección de PSA nos aprieta las tuercas cada vez más, y por cada tarea que nos quitan las máquinas, encuentran una igual o más pesada para cargarnos con ella.

En la planta de Villaverde lo hemos visto claramente con la incorporación del carro adservante. En lugar de relajarnos, en el puesto de trabajo nos vemos expuestos a ritmos más exigentes, con mayores riesgos, para garantizar mayores ritmos de producción. El carro nos ahorra la tarea de desplazarnos hasta la estantería para alcanzar las herramientas, pero a cambio nos obliga a mantener siempre el ritmo de la cadena, como si fuéramos máquinas sin margen de error, siempre preparadas para la producción. Lo mismo ocurre con los kitting en montaje y los robots de chapa. No los utilizan para aligerar la tarea, sino para reducir mano de obra.

Gracias a este aumento de los ritmos de trabajo, los accionistas de PSA han conseguido dividendos de 0,48 céntimos por acción (y suelen tener millares) y pretenden seguir apretándonos las tuercas para ofrecer dividendos de 0,66 céntimos en año que viene. ¿Cómo afecta esto a nuestra vida y a la de los accionistas? Mientras los trabajadores y trabajadoras llegamos a casa reventados, y apenas tenemos energía y ganas para salir a tomar algo, para ir a cenar con nuestra pareja o para llevar a nuestra familia al Parque de Atracciones, estos señores, que no han puesto un pie en una línea de montaje o de pintura, viven unas vidas rodeadas de comodidades y lujos.

Y mientras que a nosotros nos tienen que mandar de “reposo en casa” para recuperarnos de las lesiones que sufrimos por la alta exigencia que nos imponen en la planta, estos señores, Tavares, Peugeot y demás miembros del Consejo de Administración y accionistas de la empresa, se pasan el día sentados en despachos, haciendo cuentas para encontrar la manera de maximizar sus beneficios aumentando la intensidad de los turnos o sustituyendo trabajadores fijos por trabajadores precarios.

Ni Tavares ni Peugeot han oído hablar nunca de lumbalgia, epicondilitis o túnel carpiano y nunca tienen que preocuparse por estar demasiado reventados después de horas de exigencias en las líneas.

Nosotros también tenemos derecho a llegar a casa descansados. A poder hacer planes con la familia, a poder disfrutar de la vida, a poder hacer algo más que montar coches. Si aumenta la productividad ¡exijamos que se reduzca la jornada sin reducción de salario! ¡Por las 35 horas semanales!

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