España: el reto para Sánchez

Pedro Sánchez da la mano a Mariano Rajoy tras la votación de la moción de censura.
Pedro Sánchez da la mano a Mariano Rajoy tras la votación de la moción de censura.

El gobierno en minoría del derechista Partido Popular (PP) ha sido expulsado por el parlamento español debido al reciente fallo de los tribunales que afirma que los dirigentes del PP estaban obteniendo dinero de las empresas de forma ilegal. El presidente Rajoy ha dicho que no sabía nada al respecto, pero el juez del tribunal no le ha creído. Una coalición de los socialistas de la oposición, la izquierda radical Podemos y los partidos nacionalistas catalanes y vascos ha logrado ganar una moción de censura en contra del PP y el partido pro-business Ciudadanos, que había respaldado a Rajoy.

Así que ahora el líder Pedro Sánchez asumirá el cargo de presidente de la decimotercera economía más grande del mundo y la cuarta de la Eurozona. Sánchez ha sido economista y “asesor político” en el Parlamento Europeo – así que nunca en su vida ha tenido un trabajo propiamente dicho. La tesis doctoral de Sánchez se publicó con el título “La nueva diplomacia económica europea”, en ella Sánchez parece que analiza la relación entre el estado y el sector empresarial y cómo los políticos deberían implicarse en la “diplomacia económica”, es decir, cómo el estado nación español se relaciona con una entidad supra-nacional como la UE. Ahora Sánchez tendrá que probar su tesis en la práctica.

Asume el cargo de presidente en un gobierno socialista en minoría que depende de los votos de Podemos y los nacionalistas. Y se enfrenta a muchos retos económicos que el PP no ha podido resolver. Tal y como argumenté ante las elecciones generales de 2016 (que arrebataron la mayoría parlamentaria a Rajoy), antes de la Gran Depresión, el crecimiento económico en España se basó en gran parte en la inversión inmobiliaria, improductiva en términos capitalistas.

El tan cacareado boom económico español, trajo un crecimiento real del 3,5% anual durante los años 90 pero dejó de estar basado en la inversión productiva en la industria y las exportaciones en los 2000 y se transformó en una burbuja inmobiliaria, tal y como hizo el boom del Tigre Celta de Irlanda. Tal y como lo ha resumido el FMI: “El periodo pre-crisis se caracterizó por una decreciente productividad del capital, medido como rendimiento por unidad de capital social, tanto en términos absolutos como relativos con respecto al promedio de la zona euro. Esto es debido a que el capital migró a sectores no comercializables, en particular la construcción y el inmobiilario, caracterizados por alta rentabilidad pero bajo rendimiento marginal. En contraste, la inversión en tecnologías de la información y la comunicación o en propiedad intelectual se mantuvo por debajo de otros países de la zona euro.”

Desde el fin de la Gran Recesión la situación ha mejorado para el capital español solo en base a mantener bajos los salarios reales y a la utilización de fuerza de trabajo barata, en lugar de hacer inversiones en nuevas tecnologías para elevar la productividad. La formación bruta de capital fijo está todavía muy por debajo de los niveles pre-crisis. Y esto incluye todas las inversiones, privadas y del gobierno; la inversión productiva se ha recuperado todavía menos.

En realidad, la tasa de inversión con respecto al PIB ha caído mucho más en comparación con las tasas pre-crisis que las de sus rivales de la UE.

¿Por qué pasa esto? Tal y como he indicado en mi libro, La Larga Depresión, el talón de Aquiles del capitalismo español es el declive a largo plazo de su rentabilidad. Todos los indicadores de rentabilidad del capital español muestran el mismo declive a largo plazo. Aquí está el indicador de AMECO calculado por mí, pero en nuestro (Carchedi, Roberts) próximo libro, Mundo en Crisis, Juan Pablo Mateo tiene cálculos más comprehensivos que confirman la versión de AMECO. Y La transitoriedad histórica del capital. La tendencia decreciente de la tasa de ganancia desde el siglo XIX, de Esteban Maito, afirma lo mismo.

La recuperación en la rentabilidad desde el fin de la Gran Recesión ha sido modesta. La tasa de ganancia está todavía un 7% por debajo de su nivel de 2007. Y eso a pesar de los enormes recortes en el gasto público, las reducciones en el empleo y los salarios.

Cito el último informe del FMI sobre España: “Desde 2009, el desempleo se ha reducido para todos los grupos de edad, pero aún se mantiene más alto que antes de la crisis, afectando desproporcionadamente a los trabajadores de baja cualificación. Quienes llevan sin trabajo más de un año suman aproximadamente la mitad de los desempleados. El trabajo a tiempo parcial involuntario se mantiene elevado, muy por encima de la media de la UE. Más de una cuarta parte de los trabajadores tienen contratos temporales y la proporción de empleo temporal entre la juventud está por encima de su nivel pre-crisis”1.

Además, España registró en 2017 el crecimiento más bajo del salario real de todos los países de la UE – es decir ¡cero! Y este año, el crecimiento del salario real será negativo, solo los trabajadores italianos y británicos sufrirán una caída mayor.

Aunque la ‘austeridad’ en forma de recortes en el gasto gubernamental, impuestos más altos y superávits presupuestarios corrientes (antes de los costos de los intereses) se detuvo en 2015, el estado todavía está muy cargado de las deudas acumuladas por rescatar al imprudente y corrupto sistema bancario de España. Según el FMI, las necesidades brutas anuales de financiación son las más altas en la zona del euro … incluso más que en la endeudadísima Italia.

No es de extrañar que el FMI estime que “post-crisis, se prevé que el crecimiento potencial se permanecerá subyugado con una tasa de inversión más baja.”

Esta larga depresión ha empezado también a romper el Estado Español, como se pudo ver con la todavía no resuelta crisis separatista catalana del pasado año. Los gobiernos autonómicos de España están altamente endeudados y todavía se les exige hacer grandes recortes de gasto. Es por esto que las regiones más ricas que tienen sus propios intereses nacionalistas, como Cataluña y el País Vasco, han estado haciendo ruido sobre la separación de Madrid. El gobierno de Sánchez dependerá ahora de sus votos.

No necesito modificar lo que dije en mi artículo de 2016: “La depresión española es resultado del colapso de la inversión capitalista. Para revertir esto se requiere un drástico aumento en la rentabilidad. Hasta que la inversión no se recupere, la depresión no finalizará. Y existe la probabilidad de una nueva recesión económica en Europa, mientras el liderazgo político del capital español está dividido y no tiene claro que hacer.”

Notas

  1. http://www.imf.org/en/Publications/CR/Issues/2017/10/06/Spain-2017-Article-IV-Consultation-Press-Release-Staff-Report-and-Statement-by-the-Executive-45319
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