1 Comentario

  1. […] Antonio García Rosas escribía recientemente acerca de este tema. En referencia al cambio de enfoque operado en la CES (Confederación Europea de Sindicatos) en los años 80 y 90 del siglo pasado, describe la asunción del diálogo social de la siguiente manera: “De este modo, se había institucionalizado todo un cambio de perspectiva en torno a la negociación del derecho social y de los asuntos relativos al mundo del trabajo. Mientras que, anteriormente, la lucha entre patronal y sindicatos se producía de forma independiente, como una expresión inmediata de la lucha de clases, ese carácter central del conflicto quedaba diluido con la figura del diálogo social. Ya no se trataba de una lucha en la cual una parte conseguía imponer sus condiciones a la otra, sino de un “diálogo” que debía tener como eje central la colaboración entre los agentes. El carácter social de la contradicción capital-trabajo desaparecía ante la perspectiva de una negociación meramente técnica entre socios”. Simplemente magistral la forma de definir esta modificación sustancial en la concepción de la lucha de clases, pasando del predominio de la confrontación de intereses al de la colaboración, maniatando a la clase trabajadora. […]

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