Nueva puñalada del PSOE a la plantilla de ALCOA

Los ansiados inversores privados que iban a salvar Alcoa han resultado ser fondos liquidadores.

Mientras la plantilla de Alcoa Avilés avanza hacia Madrid, y la de A Coruña protagonizaba un encierro en la Delegación del Gobierno, ALCOA se da prisa en cerrar la venta con el fondo con “sede fiscal en Suiza” Parter Capital.

De este fondo sabemos lo que la prensa ha publicado, que es lo mismo que ponen en su página web, y también que tiene poca experiencia en gestión de procesos como el del aluminio. También sabemos que su especialidad es la reestructuración de empresas para su desmantelamiento y venta a terceros. Traducido al cristiano: un fondo buitre de manual.

Según cuentan en la prensa y lo que dice el Gobierno, los suizos se comprometen a mantener el empleo durante uno o dos años en la planta asturiana y la gallega, siempre y cuando se pongan en marcha subvenciones al precio de la electricidad (hasta del 50% del coste según algunas estimaciones). Pero a los representantes de los trabajadores no se les ha permitido estar en las reuniones donde se ha fraguado la decisión de vender las plantas a Parter Capital, ni tampoco se conoce la letra pequeña.

Por otra parte, Quantum Capital, el otro pretendiente Alemán, y conocido en Asturias por incumplir sus promesas en la antigua Tenneco, intenta meter la cuña de la discordia entre las plantillas gallega y asturiana, en principio pujando solo por Avilés (aunque ahora ha ampliado l a oferta a A Coruña a cambio de 100 millones de ayudas públicas) y ofreciendo un plan industrial basado en la fundición y el reciclado de chatarra de aluminio. “Convertiremos Avilés en la mayor planta de reciclado de Europa”, dicen los germanos. Desde luego no se puede negar que son hábiles en cuestiones de marketing, además de tener amplia experiencia en el mundo financiero. De hecho la mayor parte del equipo directivo de Quantum viene del sector bancario, más que del industrial.

Además de su línea de negocio de liquidación de empresas, Quantum tiene una línea de negocio industrial productiva propia, es cierto. Pero si su oferta se basa en la utilización del horno de fundición de Avilés, incluso aunque amplíe las instalaciones con otro horno, su capacidad de dar empleo a la plantilla de San Balandrán no va a permitirle mantener todos los puestos de trabajo durante mucho tiempo.

Tanto Quantum como Parter son liquidadores profesionales, tienen una de sus líneas de negocio más importantes en comprar barato los restos que deja por el camino otra empresa más grande (lo que se conoce como spin-off) y prepararla para venderla a un tercero. Es en este proceso donde tienen que generar beneficios, lo cual consiguen habitualmente despidiendo plantilla, vendiendo instalaciones, maquinaria, patentes, consiguiendo subvenciones del erario público, etc.

Nos encontramos una vez más ante la típica situación en la que se pone a los trabajadores entre la espada y la pared, forzándoles a elegir entre lo malo conocido y lo bueno por conocer. Los trabajadores lo saben, y ya hay quienes se preguntan si lo más razonable no sería cerrar definitivamente las plantas y aprovecharse del plan social aprobado en el ERE de enero.

En su día este acuerdo reunía las características de lo que se conoce como un ERE de chequera, que las multinacionales están utilizando con frecuencia en los últimos tiempos: Una parte importante de la plantilla se beneficiaría de buenas indemnizaciones y prejubilaciones tempranas. Pero las víctimas serían la parte de la plantilla más joven y con menos antigüedad y por supuesto los vecinos y vecinas de las comarcas afectadas, que perderían un fuente de actividad económica y de empleo importante.

Pero toda esta situación no es más que un gran falso dilema provocado por el PSOE. Los autodenominados “socialistas” han hecho esfuerzos durante todo el proceso para que la resolución del conflicto se haga bajo la lógica privada. Es decir: si hay alguna solución, esta tendría que venir de la mano de algún inversor privado. Un grupo de capitalistas para los que la compra del spin-off de Alcoa sea lo suficientemente atractiva (en términos de retorno de beneficio futuro) como para hacerse con el control. Y ya hemos visto que tipo de “inversores” están acudiendo al olor de la carroña.

El PSOE no ha escatimado esfuerzos en desprestigiar, ante la plantilla y la opinión pública, la opción de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales se hiciese con el control de la plantas. Desde el “no estamos en un país comunista” de la Ministra Valerio, hasta la difusión de bulos y mentiras por parte de la Secretaría General de Industria, que llegó a afirmar sin sonrojarse que la opción de la SEPI «es contraria a la norma europea».

Pero la realidad es tozuda, el tiempo se agota y el “mercado” no aporta una solución integral para el empleo y la actividad del aluminio en Avilés y A Coruña, a pesar de que esa solución integral existe.

En nuestra opinión la opción de activar la SEPI como compradora de las plantas sigue siendo válida. En los Presupuestos Generales del Estado vigentes, la SEPI dispone de autorización para emitir deuda por 500 millones de euros para comprar activos, eso es dinero suficiente para adquirir las plantas y acometer un plan industrial de futuro. La autorización para esta operación se puede hacer en el Consejo de Ministros, incluso estando en funciones. Como se señalaba en octubre en las páginas de La Mayoría, todo depende de una decisión política, no hay impedimentos técnicos. Y la voluntad política (en este caso del PSOE) se puede cambiar con presión social y movilización si hay un objetivo claro y se activa una movilización de línea dura.

Por último, todo lo que está pasando en Alcoa debe servir al conjunto de los trabajadores y trabajadoras, especialmente de las grandes empresas y la industria, para aprender y extraer lecciones. La crisis económica e industrial que se cierne sobre nosotros va a traer cierres, despidos y EREs. Ya lo estamos viendo en muchas empresas, sin ir más lejos, ArcelorMittal. En muchos casos vamos a volver a escuchar al PSOE y a la mayoría de partidos hablar de la receta de “ser atractivos para los inversores privados”, o la de “apretarse el cinturón” a la espera de tiempos mejores.

Llevan años cantando la misma canción, ni Alcoa es la primera ni será la última empresa cuya plantilla se vea atrapada en el fango de los especuladores y una iniciativa privada incapaz de sacar adelante proyectos que no den la máxima rentabilidad a corto plazo.

España, y los trabajadores y trabajadoras del país, necesitamos un mecanismo ágil y a la ofensiva de intervención directa del Estado en las empresas. Un sistema que le dispute el control de la toma de decisiones empresariales a los accionistas privados y los especuladores. Solo una solución de este tipo podrá salvarnos de la nueva desindustrialización, dar un futuro a nuestras comarcas y una estabilidad y tranquilidad a las familias de clase trabajadora.

Mientras conseguimos eso, nosotros tenemos clara cuál es la hoja de ruta:

¡Alcoa no se cierra!

¡Pon la SEPI a trabajar!

Dejar un comentario

Por favor escribe tu comentario
Por favor introduce tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.