Los trabajadores de ArcelorMittal consiguen un gran hito…

… pero el camino sigue hasta llegar a buen puerto con un Acuerdo Marco beneficioso para toda la plantilla en España.

A pesar de la tormenta y el frío los trabajadores se concentraron en las puertas de las plantas asturianas. Portería de Trasona, 15 de noviembre de 2019. Foto: @alisaguerrerofoto

Por segunda vez en un mes la dirección de ArcelorMittal se ve obligada a ceder ante la presión de la plantilla de la empresa. Por mucho que Mittal parezca Goliat, no es omnipotente. Es posible hacerle retroceder.

Primero fue en la intentona de modificar el sistema de turnos 3T5 a 3T4, lo que habría provocado la pérdida de empleos y el incremento de la intensidad del trabajo. Al poco de proponerlo se produjo una imparable agitación de los trabajadores que obligó a la dirección de la empresa a recular.

Ahora, tras dos meses de paros convocados por el sindicato Comisiones Obreras, se ha obligado a la empresa a reabrir la negociación del Acuerdo Marco, como reclamaban el sindicato y los trabajadores que secundaron estos paros. Es una constatación de que la herramienta disruptiva de los paros es efectiva para sentar a Goliat.

Los trabajadores de las plantas asturianas y de Sagunto han logrado un hito heroico que marca el camino para muchos otros que han de confrontar con un oponente empresarial de este tamaño o inferior. Pocos creían que podrían conseguirlo, pero su tenaz y perseverante lucha lo ha logrado contra todo pronóstico. Dentro de la plantilla, cada vez son menos los escépticos y más los que confían en que es posible conseguir un Acuerdo Marco mejor que el convenio de a nivel de planta.

Con estos paros han señalado el punto débil de los empresarios: la producción con la que consiguen tantos beneficios para competir contra las demás empresas del sector. Pero también ha señalado que sin trabajadores no hay generación de riqueza. Somos la parte esencial de la economía. Por ello, no es casual que el empresariado tenga tanta animadversión hacia un derecho como el de huelga.

Ahora se abre una nueva etapa para conseguir unas condiciones laborales mejores, amparadas en el Acuerdo Marco para todas las plantas de ArcelorMittal en España. Seguramente, si no se hubiese cerrado, nos podríamos haber ahorrado el viaje de estas semanas de paros para reabrir este nivel superior de negociación colectiva, con el esfuerzo que ha supuesto. Pero ahora existe una gran oportunidad para recuperar el camino hasta llegar a buen puerto. Y, además, muchas cosas se han aclarado en este camino.

El Acuerdo Marco no va a ser peor que el Convenio Colectivo en Asturias. Todo lo que se puede conseguir es mejorar lo existente.

Frente a la parte social, seguirá estando una dirección de la empresa con su plan estratégico. Su objetivo es elevar los beneficios de la empresa. En un mercado del acero saturado será difícil que aumenten su EBITDA por tonelada mediante el aumento de la producción. Por ello van a insistir en  la necesidad de reducir costes mediante la reducción de plantilla.

Para conseguir la reducción de puestos de trabajo en su plan de productividad, la dirección de la empresa ha colocado un caramelo en el convenio de empresa: si logran su plan de productividad, con la reducción de plantilla, habrá una subida salarial. Quieren comprarnos con 4 miserables euros por compañero despedido.

Como ya han adelantado desde Comisiones Obreras, la clave es desvincular la subida salarial del plan de despidos. Solo con esto ya será un logro importante. Después, las fuerzas propias de los trabajadores dirán hasta dónde es posible llevar la plataforma reivindicativa en el Acuerdo Marco. Hay que recordar que los trabajadores de las auxiliares de las plantas de ArcelorMittal consiguieron recientemente un incremento de sueldo mayor en su convenio colectivo.

Cuanto menos, subir de nivel de negociación con el Acuerdo Marco permite agrupar a más trabajadores, para formar una fuerza mayor que en una única región o en una única planta. Hay que pensar más en jugar a grande que a chica para doblegar a Goliat.

Los trabajadores de ArcelorMittal tienen la capacidad de hacerlo, ya lo han demostrado con los dos meses de paros. Hay confianza en lo que pueden hacer con sus propias fuerzas e inteligencia.

Comisiones Obreras ha suspendido las movilizaciones mientras se desarrollan los trabajos de la Mesa Negociadora. Pero no descarta que, transcurridos los 3 meses de plazo que se han dado las partes, vuelvan a la movilización para lograr, por la presión de los trabajadores, la mejora de las condiciones laborales en el Acuerdo Marco.

Esta experiencia de ArcelorMittal deja dos lecciones claras. La herramienta universal de los paros y la huelga es un poder clave que tenemos los trabajadores para lograr unas condiciones laborales más beneficiosas. Y el binomio negociación-movilización es más efectivo si agrupamos más trabajadores.

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