Correos antepone el negocio al servicio

La dirección de Correos ha asumido la lógica del mercado privado: cuanto más dinero, mejor, salga de donde salga. Pero la plantilla puede cambiar las cosas.

La empresa pública se encuentra en boca de todos tras el lanzamiento de su plataforma “Correos Market”, el mercado online de los productores y las productoras locales que, según su campaña publicitaria, eligen quedarse en la España rural. Mediante esta campaña y bajo el lema #YoMeQuedo, Correos pretende mostrar su compromiso para revertir la despoblación que se da en numerosas zonas de nuestro país y garantizar la igualdad de oportunidades para el desarrollo empresarial. Hasta aquí todo fantástico.

Sin embargo, si miramos más allá de la campaña, el interés y preocupación social de la Directiva de Correos por el mundo rural empieza a resultar menos creíble. Y es que las cifras son como el algodón: no engañan. Desde 2008 la empresa ha ordenado el cierre de alrededor de 1400 oficinas en las zonas rurales (que suponen una pérdida del 18,35%) pasando de 7600 puntos de atención a cerca de 6200 en el período de diez años. Este hecho ha provocado que se agudicen, más si cabe, las diferencias entre la gente que habita en las urbes y la que reside fuera de ellas, generando ciudadanos con desigual acceso al servicio público postal que presta Correos.

El deterioro del servicio no acaba con el cierre de oficinas. Los carteros rurales padecen una degradación continua de su situación laboral, siendo forzados por la empresa a aportar su propio vehículo para realizar el reparto, con volúmenes de trabajo inasumibles que provocan que muchos de ellos –ante la presión empresarial- se vean obligados a llevar la carga diaria no sólo dentro del maletero sino también en cualquier otra parte del vehículo, incumpliendo claramente el código de circulación. Para colmo, Correos S.A. mantiene unas tablas de pago por kilometraje totalmente desfasadas que suponen un perjuicio añadido para el trabajador rural.

Si, como hemos evidenciado, las necesidades sociales como el SPU le importan poco o nada a Correos, ¿por qué lanza ahora esta campaña? La respuesta es clara: el beneficio. Premio para aquellos que lo hayan adivinado (que seguramente hayan sido muchos) porque es una respuesta que empieza a repetirse con demasiada frecuencia a la hora de explicar las decisiones que toma la empresa.

A primera vista, parece que lo hace para ayudar a las pymes de las zonas rurales. Y sin duda alguna, es la imagen que desde la empresa se procura transmitir. El spot es muy intenso: imagen en blanco y negro, paisajes campestres, gente trabajando con sus propias manos y apego a las labores artesanales y tradicionales. Todo un homenaje a la España rural en forma de anuncio publicitario.

Ahora bien, el anuncio sería más creíble si Correos no llevase años funcionando al servicio de las grandes multinacionales, llegando al punto (tal y como demuestra el reciente expediente abierto por la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia) de aplicar a los grandes clientes unos descuentos elevadísimos. De esta manera, Correos fomenta el dumping social permitiendo que gigantes como Amazon tengan aún más facilidades para imponerse en el mercado a la vez que utiliza los recursos públicos para poner la maquinaria al servicio de las corporaciones privadas. No es precisamente una política favorable para las pymes, y mucho menos para las de las zonas rurales.

La realidad es que la dirección de Correos ha asumido la lógica del mercado privado: cuanto más dinero, mejor, salga de donde salga. Y si hay que intentar rascar un pico  de las ventas que hagan mediante la nueva plataforma los mismos pequeños y medianos comerciantes a los que lleva años perjudicando por su trato de favor a las multinacionales, pues adelante. Porque no nos llevemos a engaño: por mucho que esta campaña se venda como un guiño a las pymes, el modelo de negocio de Correos está claramente inspirado en el de Amazon. Pocas empresas han hecho más daño al pequeño comercio que la multinacional de Jeff Bezos: sólo en Francia, y sólo en 2018, el gigante logístico que Correos toma como referencia fue responsable de la destrucción de 7.900 empleos en comercio.

A pesar de la amenaza permanente que esta lógica privada supone para este servicio público, desde el ámbito sindical la única organización estatal que está poniendo encima de la mesa restaurar un modelo social de Correos es CGT, que espera -en las inminentes elecciones sindicales- obtener unos resultados que le permitan poner freno a la reconversión empresarial.

1 COMENTARIO

  1. Los trabajadores eventuales cada vez más precarizados con contratos de 15 días y obligación de trabajar sábados, obligación de aceptar dichos contratos y obligación de estar disponibles permanentemente sin derecho a disfrutar vacaciones ni disponer de vida propia.

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