¿Te mandan a trabajar sin protección? Así serían las cosas en un modelo socialista

Los empresarios están poniendo los beneficios por delante de la gente. En un modelo socialista las cosas serían muy distintas.

Personal de Protección Civil en Italia prepara una tienda pre-triage. Fiumicino, Roma. 11 de marzo de 2020. Foto: DCP

La infecciones y fallecimientos por Coronavirus siguen creciendo exponencialmente. En las últimas 24 horas se han duplicado. La salud pública y la de los trabajadores de nuestro país está expuesta a un grave daño.

Este lunes millones de trabajadores se verán obligados a acudir a sus puestos de trabajo y, además, sin disponer de los medios de protección suficientes para prevenir nuevos contagios de un virus que está circulando por toda la geografía española. 

Los empresarios se resisten no solo a entregar los medios de protección adecuados, como mascarillas y guantes, sino que se resisten a cerrar los centros de trabajo no esenciales, resultando ser los grandes focos que quedarían para la propagación del Covid-19.

El tiempo es oro ante una pandemia con tanta facilidad para su contagio. Y a este respecto el mundo empresarial actúa con irresponsabilidad al mantener abiertos los centros de trabajo, anteponiendo su beneficio privado a la salud colectiva de toda la ciudadanía.

Además, son reconocidas las presiones desde la CEOE al gobierno para evitar la adopción de las medidas que requiere la situación, como se escenificó en el pasado Consejo de Ministros con la liberal Nadia Calviño a la cabeza.

Cada día que permanecen abiertos los centros de trabajo el daño a la salud y a la economía resultará mayor por la expansión del Coronavirus, debido a que aumentarán a niveles insostenibles los contagios causando un mayor número de hospitalizaciones, fallecimientos, cuarentenas y tiempo de confinamiento.

Más retraso en la adopción de medidas preventivas adecuadas significa más pérdida económica y más perjuicio para los trabajadores y para las arcas públicas. Hay cosas que son de lógica.

Este hecho pone en cuestión el modelo económico fundamentado en la inversión y producción privada, incapaz de organizar socialmente al país para afrontar un reto como parar una pandemia con el menor perjuicio a la economía y social.

Una economía fundamentalmente en manos públicas, que coloque en el centro de su gestión a toda la población trabajadora, puede afrontar un reto del tamaño de cualquier pandemia.

¿Cómo funcionaría un modelo económico público, en particular socialista, ante una crisis sanitaria de este tamaño? Protegiendo la salud y los ingresos de los trabajadores.  Actuaría con decisión sobre los resortes de la economía en dirección a:

  1. Paralizar la actividad en las empresas no esenciales para evitar la exposición de los trabajadores al Coronavirus.
  2. Redirigir los beneficios de las empresas públicas al pago de los salarios de todos los trabajadores por razón de cuarentena, garantizando así los ingresos en sus hogares y evitando el incremento del déficit presupuestario y de la deuda pública.
  3. Reactivar la actividad sin cierres empresariales y manteniendo los puestos de trabajo para relanzar la economía sin dilación.

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