3.6. Una participación activa en el poder

6.1. El poder para el pueblo

Hoy en día la gran mayoría de la población sufre diariamente lo que se ha decidido a sus espaldas sobre su trabajo, su pensión, su salario, su salud, etc. La gente puede expresar su opinión en foros o programas de televisión, pero realmente su voz no es tenida en cuenta. Nunca en la historia un grupo tan pequeño – de multinacionales, lobbies financieros e industriales – tuvieron tanto control de la sociedad y de la dirección que ésta toma. Este grupo tiene a su servicio un gran equipo de profesionales de la política, cada vez más distantes de la vida real, que delegan la mayor cantidad posible de competencias en el ejecutivo (gobierno) y que se esfuerzan activamente en excluir a las fuerzas de contrapoder de la sociedad.

El poder está en manos de las instituciones financieras, de los gigantes industriales y de un puñado de políticos y tecnócratas. Es una democracia para la élite, una democracia para el 1%. El nuevo lema del capitalismo en crisis son los gobiernos de gestión, los tecnócratas y otros tipos de dirigentes no electos, de gobiernos con plenos poderes, a veces acompañados de la suspensión temporal de derechos democráticos.

Recuperar la democracia de las manos de esta élite es esencial para que se hagan realidad por primera vez en la historia las palabras de Lincoln, “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” (Discurso de Gettysburg, 1863). Una democracia socialista debe ser una democracia para el 99% y del 99%. La democracia socialista no puede ser simplemente “la continuación” de la actual democracia de la élite. Al contrario, el socialismo 2.0 tiene como objetivo construir una sociedad que garantice y amplíe los derechos y libertades fundamentales del “99%”, que desarrolle la igualdad real, que no saquee la naturaleza e introduzca nuevos valores culturales en la sociedad.

El socialismo 2.0 no busca “otro 1%”, otra clase dominante, un cambio de poder en la cima. Por supuesto será necesario un cambio de poder, para romper con el poder absoluto de la élite. El objetivo es que gobierne el 99%, que por primera vez millones de trabajadores tengan voz en el plano político y social. Que participen en todos los lugares esenciales para organizar la sociedad y la convivencia. Y a todos los niveles: en el barrio, en la empresa, a nivel regional y nacional. Todo el mundo puede participar en las decisiones sobre los objetivos del hogar colectivo (la economía). Las principales decisiones de la orientación de la sociedad se toman por democracia directa1 (participación): la creación o modificación de la Constitución, las principales decisiones económicas y ambientales, la organización de la atención de la salud y la educación, las cuestiones éticas.2 La democracia se profundiza, se convierte en una verdadera democracia participativa y el Estado asegura que la nueva democracia se mantenga en manos del 99%. De la lucha social por una nueva sociedad sin explotación nacerán también nuevas instituciones democráticas, que son esenciales para dar forma a la participación en el socialismo 2.0.

6.2. Reducción del tiempo de trabajo como garantía para un desarrollo integral de las personas

Para que las personas intervengan realmente en las decisiones fundamentales de la sociedad, deben tener tiempo. El socialismo 2.0 debe liberar tiempo. Esto se hará posible porque los principales derechos colectivos están garantizados, independientemente del grosor de tu cartera. No habrá que preocuparse por la educación, la salud o las pensiones. También es posible porque los trabajadores dominan de nuevo el progreso técnico y científico.

El uso de las computadoras y la robótica permitirán aliviar la carga y el tiempo de trabajo y aumentar el tiempo libre. La revolución digital, entre otras, aseguró una productividad creciente, al usar cada vez menos fuerza de trabajo. Sin embargo este desarrollo tecnológico hoy en día se utiliza contra las personas. Un gran número de trabajadores se queda en la calle y los puestos de trabajo estables son reemplazados por trabajos cada vez más parciales, “flexibles” y mal pagados. Si se utilizara el progreso técnico en la producción para un verdadero reparto del trabajo, los trabajadores tendrían mucho tiempo libre. Todos los estudios demuestran que las personas con trabajo estable y más tiempo libre aumentan su desarrollo cultural y deportivo de calidad. En ese caso, el “desarrollo personal”, la “emancipación” y “el aprendizaje durante toda la vida” no serían lemas vacíos sino una realidad para la gran mayoría de la población.

Esto generaría tiempo a cada uno para adquirir los conocimientos necesarios cara a participar verdaderamente en las decisiones. Porque una participación sin información produce una participación sin perspectiva. Informada, la gente puede participar en la gestión de la sociedad, en lugar de ser considerados como ganado electoral o consumidores de política. Y así se construye una sociedad en la que las personas pueden llegar a ser dueños del progreso.

6.3. Una vida democrática plena

En los últimos 150 años, en nuestro país se ha desarrollado una vida democrática rica. Hace 150 años, era difícil. La clase trabajadora tenía prohibido establecer sus propias organizaciones. A pesar de las prohibiciones y de la miseria, los valientes trabajadores y trabajadoras crearon fondos de ayuda mutua, que más tarde se convirtieron en mutualidades que ofrecían una protección colectiva frente a las enfermedades y los accidentes. Los fondos de ayuda mutua también son la base de las cajas de resistencia, germen de los sindicatos. Los sindicatos estaban prohibidos y podías perderlo todo: salarios, alimentación, salud, libertad e incluso la vida. Sin embargo, los sindicatos echaron raíces: primero a nivel de empresa, luego a nivel de sector y mucho más tarde de federaciones y a nivel interprofesional. Estas cooperativas socialistas, como el Vooruit en Gante, Jolimont en La Louvière y los círculos de trabajadores cristianos, trajeron consigo una vida cultural floreciente que ofrecía deporte, bibliotecas, educación popular, teatro, cine y organizaciones juveniles. La clase trabajadora creó paso a paso su propio contra-poder, su propia vida democrática y sus propias organizaciones populares.

Con la ola de democratización de mayo del 68 y los años 70, surgieron nuevas iniciativas desde abajo. Comités vecinales, casas médicas, despachos de abogados, centros juveniles, frentes culturales, organizaciones de mujeres, organizaciones antirracistas, asociaciones por el medio ambiente y comités de acción. Que han sido fuente de una gran creatividad democrática. Luego vinieron las organizaciones de consumidores y de usuarios. De este modo, la gente hoy en día es mucho más consciente socialmente que hace un siglo y medio. Asociaciones de muy distinto tipo nacieron desde la base y representan una parte esencial e indispensable de la vida democrática.

Para nosotros estas innumerables organizaciones populares son la piedra angular de una nueva democracia. La gente que participa en ellas amplía su red social. Su experiencia personal a menudo los convierte en verdaderos expertos en su campo. Es una fuerza democrática que hoy se descuida, o en el mejor de los casos se reduce a una mera función de asesoramiento (consejos de juventud, de mayores, de deportes, de mujeres, etc., que pueden dar su opinión sin que nada cambie). Los principales consejos y organizaciones populares deberían estar representados directamente en los parlamentos. Es importante que la gente pueda participar en las decisiones en nombre de esta sociedad civil. Así el Parlamento no estaría formado por una capa particular de políticos profesionales, separados de la vida democrática y de la base social.

6.4. Democracia directa y representativa3

¿Cómo pueden tener las personas más control sobre sus condiciones de vivienda, de trabajo y de vida? ¿Cómo asegurar que realmente puedan tener voz en las decisiones más importantes de la vida? Deberemos lograr nuevas formas democráticas para conseguirlo. ¿Cómo conseguir que las decisiones que afectan a la vida cotidiana se tomen en el nivel más cercano a las personas, en las empresas, barrios, ciudades, que la democracia directa pueda jugar el máximo papel? Es obvio que las decisiones importantes deben tomarse al más alto nivel para evitar el cortoplacismo. Pero ¿cómo podemos combinar esto con el mayor control posible sobre los funcionarios y representantes electos y basarse en un amplio debate democrático?

La clave de la democracia participativa está en la base. A nivel local, la población puede dar forma a la construcción de la sociedad de una manera más directa. Allí donde se vive, donde se trabaja, donde se produce. El nivel local – de barrio o de centro de trabajo –, no sólo es responsable de la administración local, también es el lugar donde dos veces al año se organizan debates sobre las opciones políticas de alcance nacional (como los presupuestos). Con el fin de lograr la participación más grande y diversa posible, sería bueno que las organizaciones sociales más importantes estuviesen involucradas, como los sindicatos, que organizan a la mayoría de trabajadores, o las organizaciones juveniles, las asociaciones ecologistas, las organizaciones feministas o de consumidores.

Para los órganos locales, los representantes son elegidos en el lugar donde viven y trabajan. Es decir, en circunscripciones barriales y en centros de trabajo. Porque las personas que realmente conocen al candidato también pueden evaluarlo eficazmente en su vida cotidiana, pueden valorar si ese candidato o candidata actúa desinteresadamente y en beneficio de la comunidad. Esta forma directa de elección es una protección eficaz frente a los arribistas y burócratas; porque el control es muy cercano.

Queremos que los cargos electos rindan cuentas ante sus electores periódicamente y que sean revocables, cuando sean culpables de enriquecimiento personal, corrupción, cuando se conviertan en burócratas o cuando actúen contra las opiniones de la mayoría de sus electores. Las autoridades deben poner a disposición del público los resúmenes de los debates y la justificación de sus decisiones.

En una democracia participativa, el Parlamento electo debería ser realmente el máximo órgano democrático. Sin poderes financieros o grupos de presión que influyan a los representantes electos para escribir las leyes o introducir enmiendas. Un parlamento que realmente esté por encima del gobierno, en lugar de tener que plegarse a la cultura de la gobernanza económica4, de los gerentes, los tecnócratas o de cualquier otro cargo directivo no electo. Un Parlamento que no pueda ser limitado por poderes especiales y que sólo pueda disolverse a sí mismo, de conformidad con la Constitución.

En las elecciones, todos los candidatos deben tener los mismos recursos: sin grandes campañas publicitarias, ni presupuestos exorbitantes y deben contar con un tiempo de exposición en los medios igual para todos los candidatos. Todos estos son elementos esenciales en unas elecciones democráticas.

El Parlamento no puede estar compuesto por parlamentarios que ganan 10 000 € al mes y que viven al margen de sus electores. Estará compuesto por representantes que viven con el ingreso medio de un trabajador. Los diputados electos no pueden obtener beneficios financieros u otros más allá de su función. Los diputados no son políticos a tiempo completo ni una capa de políticos profesionales que se sienten por encima de la sociedad. Los representantes del pueblo ejercen un trabajo normal y usan el tiempo libre necesario para su trabajo parlamentario. No estará compuesto, como hoy en día, prácticamente sólo por notarios, abogados o graduados universitarios. Entonces, el Parlamento podrá convertirse verdaderamente en un espejo de la sociedad.

Un parlamento verdaderamente democrático se constituye, según nuestro punto de vista, por representantes que mantienen un vínculo permanente con su base, en su distrito electoral, en su barrio o centro de trabajo. Esto se puede lograr exigiendo la presentación de candidatos allí donde viven, donde trabajan, es decir, allí donde mejor se puede evaluar su compromiso. También pueden implicarse en dicho proceso una variada gama de asociaciones.

Los que hacen las leyes también deben participar en su ejecución e informar a la gente. Queremos un Parlamento cuyos miembros también sean responsables de la aplicación de sus decisiones, al igual que cualquier otro ciudadano. Los diputados deben controlar cómo pone en práctica sus decisiones la administración.

Las grandes elecciones de la sociedad (Constitución, Código Penal, organización de la asistencia sanitaria, educación y similares) se aprueban por referéndum. Garantizar la mayor participación posible de la sociedad en estas elecciones políticas requerirá prever suficiente tiempo y suficientes sesiones informativas.

6.5. Separación de poderes

La separación de poderes es la separación de las distintas funciones del Estado. Locke y Montesquieu fueron los pensadores liberales que des- arrollaron teóricamente este principio en el siglo 18. Distinguen:

  • poder legislativo, delegado en el Parlamento, establece las leyes;
  • poder ejecutivo, delegado en el gobierno, hace cumplir las leyes y dirige la policía, el ejército y la administración;
  • poder judicial, es un poder encargado de resolver las controversias entre los individuos y de orden administrativo, competente para determinar las controversias entre la autoridad administrativa y los individuos.

Esta separación de poderes fue un gran avance democrático de las revoluciones burguesas que lucharon contra el absolutismo del Antiguo Régimen5. El Antiguo Régimen concentraba todos los poderes en manos del rey: el Consejo real formulaba las leyes, las ejecutaba y en caso de conflicto administraba la justicia. La afirmación de la independencia entre las distintas autoridades fue una respuesta directa a la arbitrariedad feudal.

La separación de poderes no significa que las tres ramas del poder estatal operen independientemente unas de otras. Significa que cada uno de los tres poderes tiene una cierta autonomía y que las relaciones entre ellos se establecen por ley.

Sin embargo, el capitalismo nunca ha llevado a cabo una verdadera separación de poderes. A través de sus múltiples relaciones, esferas de influencia y conexiones, los principales grupos y familias económicas, industriales y financieras controlan los tres pilares del poder del Estado. Controlan el poder legislativo (Parlamento), pero también el poder ejecutivo y el judicial. La separación de poderes bajo el capitalismo es sólo formal y los tres poderes sirven en última instancia a los mismos intereses. Desde el surgimiento del movimiento obrero, en la relación concreta entre los distintos poderes la burguesía impuso la dominación del poder ejecutivo. En períodos de calma, permite un poco más de debate en el Parlamento y el Poder Judicial recibe un poco más de margen de maniobra para controlar al poder ejecutivo. En tiempos de crisis, el legislador puede ser sometido a la más absoluta impotencia de múltiples maneras y el poder judicial puede ser puesto bajo control del ejecutivo (los procuradores, la policía,…). Este es un elemento esencial del proceso de fascistización que puede conducir al dominio absoluto del poder ejecutivo bajo el fascismo.

En una sociedad socialista existen naturalmente las mismas ramas del poder del Estado. Hay parlamentos, tribunales y órganos ejecutivos. Pero bajo el socialismo 2.0, el Parlamento electo es el órgano que domina a los otros poderes. Como ya se ha dicho, el órgano representativo del pueblo sólo puede ser disuelto por sí mismo, no por un presidente, un gobierno o por un juez del Tribunal Supremo.

El Parlamento escoge y controla al gobierno, a los líderes de los diversos órganos ejecutivos (ministerios, policía, administraciones, comisiones, etc.).

El Parlamento no es un cuerpo que simplemente vota leyes sin corresponsabilizarse de su aplicación. Los diputados deben asegurarse que sus decisiones se cumplan. Esto no quiere decir que deba discutirse cada de- talle, pero sí que los diputados deben controlar cómo pone en práctica sus decisiones la administración y permanecer atento a su aplicación.

En el socialismo 2.0 el Parlamento – y no el ejecutivo – controla la ejecución de la política adoptada por el poder judicial. Obviamente, esto no es aplicable a todas las decisiones judiciales concretas, sino al conjunto de la política penal, a las prioridades. El gobierno no designa a los jueces, lo hace el Parlamento. Y los jueces también pueden ser elegidos directamente. Nuestro objetivo es que el mayor número posible de representantes de la comunidad pueda administrar justicia junto a los jueces profesionales.

La Justicia también debe controlar al poder ejecutivo. Todo ciudadano puede dirigirse a un tribunal si considera que una decisión de las autoridades o una intervención policial entran en contradicción con la ley o la Constitución. El poder judicial desempeña un papel en la lucha contra la corrupción y el abuso de poder.

Por último, los colegios de abogados a nivel regional o nacional son responsables de verificar la legalidad de las decisiones del ejecutivo.

6.6. Un Estado de derecho

La sociedad socialista no es un estado arbitrario, sino un estado de derecho. Los derechos reconocidos rigen la relación entre sus habitantes y entre las personas y el Estado. Estos derechos están recogidos en leyes, decretos y ordenanzas que son accesibles y comprensibles. Las personas sólo pueden ser procesadas y condenadas sobre la base de las leyes existentes.

En la sociedad socialista la ley está hecha por el pueblo y para el pueblo.

Hay una jerarquía clara entre las diferentes normas del derecho. Una autoridad local no puede dictar normas que entren en conflicto con las normas de nivel superior. Las normas superiores tienen prioridad sobre las normas inferiores de forma automática.

En el socialismo 2.0 el Estado lucha activamente contra el abuso de poder por parte de funcionarios estatales, la policía o la justicia. Cuando el Estado (a nivel local, regional o nacional) viola las reglas de la ley o comete faltas que lesionan bienes de personas, puede ser condenado por el poder judicial a reparar el daño.

Notas

  1. Democracia directa: Esto es p.ej. referéndums sobre temas importantes. La democracia directa completa la democracia representativa, en la que las decisiones son tomadas en consejos de barrio, comunales y parlamentos.
  2. La ética responde a las cuestiones sobre como deben comportarse, actuar y estar los humanos, entre ellos mismos y con los que les rodean.
  3. Representativa: sistema de democracia indirecta, ejercida por representantes electos.
  4. Gobernanza económica: definición oficial de un sistema de control económico estricto que instauró la Unión Europea para imponer restricciones en toda la UE por la que puede llamar al orden a los países y gobiernos que se desvíen de sus orientaciones.
  5. Antiguo Régimen: En la historia de Europa, se llama al periodo que va del fin de la Edad Media (feudalismo) a la revolución francesa (1400 a 1789). La clase burguesa en ascenso y los artesanos de las ciudades tenían poca influencia política y poder, o prácticamente nada. Los campesinos estaban desprovistos de derechos y estaban sometidos al arbitrio de los grandes propietarios. Los reyes, nobles y jefes de la Iglesia ejercían todos los poderes y se atribuían todos los privilegios.