3.7. Derechos fundamentales y libertades

7.1. Tres generaciones de derechos humanos

La Declaración de los Derechos del Hombre y del ciudadano es el texto básico de la Revolución Francesa de 1789. Marca el derrocamiento del Estado feudal y su sustitución por el Estado burgués y formula un conjunto de derechos individuales. Así, el primer artículo proclama el concepto de igualdad: “Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en el bien común.” Este artículo refleja la supresión de los órdenes sociales y privilegios del Antiguo Régimen.

La proclamación de la transición de un sistema de privilegios a un sistema de igualdad ante la ley fue un gran avance en la historia de la humanidad. Decimos proclamación o anuncio de un nuevo sistema de igualdad ante la ley, porque el nuevo régimen no podía garantizar dicha igualdad en la práctica. A los derechos nacidos de la Revolución Francesa se les llama a menudo derechos de primera generación: derecho a la vida, a la libertad de expresión, libertad de culto, así como el derecho a la propiedad, clave para el régimen burgués, la piedra angular del derecho burgués.

A pesar de este gran avance, Marx puso al descubierto los límites de esos derechos. En teoría las personas tienen todas las libertades. Pero una avalancha de disposiciones legales permite detener dirigentes sindicales, prohibir periódicos, folletos, manifestaciones, reuniones y encuentros. “Cada párrafo de la Constitución contiene, en efecto, su propia antítesis”, dice Marx. “En el texto, la libertad, al margen, la supresión de la libertad.” En el siglo 19 el mundo del trabajo chocará con la contradicción entre la proclamación de estos derechos y su inexistencia en la práctica. Por eso el movimiento obrero se involucra desde el principio en exigir la ampliación de los derechos democráticos a la gran mayoría del pueblo: el paso del sufragio censitario1 al universal (inicialmente sólo para los hombres, el movimiento feminista todavía tuvo que luchar durante casi treinta años más para conseguirlo), el derecho a organizar sindicatos y partidos obreros, etc. Todo lo logrado por el movimiento obrero ha sido gracias a su propia fuerza, organizándose, llevando a cabo movilizaciones y construyendo correlación de fuerzas. El derecho de asociación, el derecho de huelga, el derecho a votar, las vacaciones pagadas, la jornada de ocho horas y la semana de cuarenta, la seguridad social, se lograron por una dura lucha entre la clase trabajadora y la clase patronal.

Los derechos políticos y democráticos han sido arrancados mediante la construcción de correlación de fuerzas desde la base, pero también por la presión internacional. En 1893, 1902 y 1913, nuestro país experimentó tres huelgas generales, exigiendo entre otras cosas el sufragio universal. No es casualidad que tuviéramos que esperar a la Primera Guerra Mundial para que se instaurase el sufragio universal – sólo para los hombres – tras la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia y la revolución de noviembre de 1918 en Alemania. Y no fue hasta 1921 cuando se introdujo la jornada de ocho horas y se derogó el infame artículo 310, que hacía prácticamente imposibles las acciones colectivas y las huelgas. No fue una casualidad que esto se hiciera en un contexto internacional de levantamientos, tras el surgimiento de las Repúblicas de consejos en Finlandia, Hungría, Baviera y el desarrollo de la República Socialista Soviética en Rusia.

Por último, la segunda generación de derechos sólo aparece después de la Segunda Guerra Mundial y la derrota de la barbarie fascista. Son los llamados derechos colectivos: los derechos económicos, sociales y culturales, como el derecho al trabajo, a la vivienda, la seguridad social, etc. En Francia, este programa fue definido por el Consejo Nacional de la Resistencia y puesto en práctica más tarde a través de la seguridad social. En nuestro país llegarían con el Pacto Social y la instauración de la seguridad social. Bajo la presión de la Unión Soviética y la presencia de comunistas en varios gobiernos, las Naciones Unidas registran el derecho al trabajo, la seguridad social y la vivienda en la Declaración Universal de Derechos Humanos el 10 de diciembre 1948. Economistas liberales como Friedrich von Hayek mostraron desde el principio su gran desagrado con la introducción de estos derechos humanos colectivos. Von Hayek afirma: “Es un intento de fusionar los derechos de tradición liberal occidental con un diseño totalmente diferente derivado de la revolución marxista rusa.” Pero estos derechos de segunda generación también existían sólo sobre el papel y no eran vinculantes. La crisis actual pone de relieve más que nunca la dolorosa contradicción entre el derecho al trabajo, la vivienda, la salud y la protección social y la vida real de decenas de millones de personas.

La victoria de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial dio un gran impulso mundial a la lucha de liberación anti-imperialista, que condujo a las luchas de independencia a escala mundial. En la estela del movimiento anti-colonial se definieron los derechos de tercera generación: los derechos de los pueblos, como el derecho a la independencia, a la soberanía nacional2 y el derecho al desarrollo autónomo. Esta tercera generación de derechos, al igual que sus predecesoras, se ve continuamente amenazada. Por último, cada vez se habla más del “derecho al patrimonio común” que trasciende las fronteras. Que incluye a la atmósfera, los mares, los océanos y la biodiversidad como patrimonio común de toda la humanidad.

7.2. Derechos fundamentales y libertades

La pobreza, la explotación y la exclusión social son un insulto a la libertad. Quien tiene que dedicar todas sus energías a llegar a fin de mes con dignidad, quien no puede hacer proyecto de vida alguno, no es libre. Para hablar de libertad y de realización personal primero debe existir una base económica, ecológica y social para ello. Es la primera garantía de una constitución innovadora: la garantía del ejercicio efectivo del poder por el pueblo. Es la condición indispensable para el ejercicio de los derechos fundamentales. La soberanía del pueblo trabajador significa que la comunidad controla los principales recursos naturales, la energía, la producción y el sistema financiero.

En una visión socialista los tres tipos de derechos (derechos individuales, derechos colectivos y derechos de los pueblos) no pueden considerarse por separado. Los derechos fundamentales son interdependientes y se refuerzan mutuamente. El socialismo 2.0 garantizará los tres tipos de derechos. Los derechos fundamentales son más que la suma de los derechos individuales de todos los ciudadanos. Los derechos humanos fundamentales son universales e indivisibles. Hoy en día existen muchos derechos básicos sobre el papel, por ejemplo en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero no son vinculantes. Una sociedad social, ecológica, innovadora y democrática sólo lo será verdaderamente si se ponen en práctica. A continuación enumeramos una serie de derechos fundamentales que debe garantizar una nueva constitución socialista. Por supuesto no es una lista exhaustiva, pero sí da una idea de la dirección en que queremos avanzar.

1. Derecho a la vida. Prohibición absoluta de la esclavitud, la tortura y los tratos inhumanos o degradantes. Se prohíbe la pena de muerte. La mentalidad vengativa del “ojo por ojo, diente por diente” no tiene nada que ver con un enfoque socialista.

2. Derecho a la libertad de expresión, reunión y asociación. Los derechos a la libertad de expresión, reunión y asociación, de pensamiento y de conciencia están totalmente garantizados. Estos derechos podrán ser objeto de restricciones sólo “prescritas por la ley” y “necesarias en una sociedad democrática”, como se establece igualmente en el Convenio Europeo de Derechos Humanos. La ley puede prohibir la propagación del racismo o imponer restricciones a organizaciones y grupos por razones de seguridad nacional o de protección de los derechos y libertades de los demás. La libertad de prensa debe estar garantizada y debe ampliarse. El socialismo 2.0 también debe velar por el respeto a la vida privada, a la libertad de escoger el modo de vida, la libertad de conciencia y la creatividad de todas las personas. En definitiva, a la libertad individual. En un contexto de libertad colectiva, de protección social y de seguridad social es esencial que las personas puedan tomar sus propias decisiones. La manera de vivir que se escoja, la expresión cultural que se elija, la forma en que se organice el tiempo libre, si se es creyente o no.

3. El derecho al trabajo. El derecho al trabajo está garantizado para to- dos. El socialismo 2.0 debe asegurar que el lugar de las personas en la sociedad no dependa de la situación social en la que nacieron, de la riqueza heredada o de cualquier otro factor externo. El trabajo, la actividad y la creatividad personal, la iniciativa y la realización personal se convierten en la medida de su desarrollo. A lo largo de la carrera se ofrecerán oportunidades de perfeccionamiento variadas para que nadie tenga que ejercer la misma función durante toda la vida. En el centro de trabajo, el derecho de expresión es una condición esencial para que una organización sea eficaz y orientada al bienestar. Tanto para las personas que dirigen como para sus colaboradores, es necesario aplicar el principio de “la persona adecuada en el lugar correcto”. Un socialismo activo no es una credencial con nombramientos para toda la vida, independientemente de cómo se lleva cabo el trabajo. Pero debemos asegurar que el cáncer del desempleo masivo, que por error se da por sentado, sea eliminado y que todo el mundo pueda tener un trabajo y hacer una contribución a la sociedad. En resumen, tenemos que crear una base social y colectiva, en la que la expresión “asumir responsabilidades en la vida” se convierta algo factible. Para ir en la dirección de una sociedad en la que el ser humano se convierta en el constructor de su existencia y contribuya a la prosperidad y el bienestar de la sociedad. Del mismo modo, las personas con discapacidad deben tener la oportunidad de ejercer una profesión adecuada, recibiendo un salario completo. Quien no es capaz de trabajar recibe del Estado una renta garantizada suficiente para llevar una existencia digna.

4. Derecho a la educación. La escuela es un lugar de empoderamiento, de educación y socialización, un lugar en el que todos los niños pueden desarrollar sus talentos y habilidades sociales. Esto implica que la escuela respeta los derechos de los niños y los estudiantes. Como el derecho a aprender, a una explicación, a ser ayudado y escuchado. Como el derecho a vivir, jugar y expresarse. Como el derecho a tener tiempo para uno mismo, sin estar sometido a presión constante. Como el derecho a un asiento y una mesa cómoda en instalaciones confortables y con buena comida. Y sobre todo el derecho a una formación básica multifacética. Para que todos reciban al mismo tiempo una sólida base de conocimiento socialmente relevantes para convertirse en ciudadanos activos y críticos y una visión general de las técnicas de producción más importantes y de su base científica. La escuela presta mucha atención al desarrollo equilibrado y al bienestar del niño, a su desarrollo intelectual, físico, cultural y emocional. Transmite habilidades manuales, deportivas, culturales, sociales y emocionales. En otras palabras, el socialismo 2.0 debe ser capaz de establecer una educación básica politécnica3 socialista hasta los dieciséis años, en la que todo el mundo adquiera un amplio conocimiento general básico, conocimientos técnicos y habilidades culturales y deportivas. El derecho a la educación, también a nivel superior, será efectivo: todos los niños deben recibir las mismas oportunidades. El acceso al conocimiento ya no dependerá del origen social. El estado organiza la enseñanza y la oferta de manera gratuita. Cada joven tendrá la libertad de elegir su propio camino educativo.

5. Derecho a la vivienda. El Estado juega un papel activo en el desarrollo de una vivienda social y ecológicamente diseñada para todos. Mantiene y renueva los edificios existentes y construye otros nuevos en caso necesario. La política de urbanización debe garantizar que el espacio de vida se delimite y se reparta de manera responsable y equitativa. Se deben limitar los precios de alquiler y éstos se deben establecer sobre la base de unos criterios objetivos. Una vivienda social asequible impide que las personas se vean obligadas a adquirir grandes deudas.

6. El derecho a la salud. Una atención a la salud tan buena como sea posible es un derecho humano fundamental y no una mercancía como en el capitalismo. La salud es más que la ausencia de enfermedad. Es el bienestar general de cada persona, físico, mental y social. La salud de cada individuo no es, obviamente, independiente de la salud de la sociedad. El hombre es un animal diurno. Preservar su biorritmo es esencial para su salud. El socialismo 2.0 construirá un sistema de salud público y gratuito, en el que la promoción de la salud y la prevención4 estén en primer plano. En el que la atención sanitaria curativa tenga un nivel elevado5, que también asuma el periodo de rehabilitación6 y la orientación social. Posibilitará examinar la atención a la salud mental en su contexto social y no medicalizarla7. La instalación y la implementación de un servicio de salud pública, como parte de una política de salud integral8 e integrada9, deben garantizar que la calidad del personal médico y paramédico10 sea elevada, sin escasez de enfermeros, médicos ni de ningún otro personal sanitario. En un sistema de salud escalonado, el Centro de Salud de proximidad o el centro multidisciplinar de primera línea tienen un papel central como puerta de acceso, de apoyo y como punto de centralización de la atención a los pacientes. En un centro multidisciplinar de primera línea, los médicos y enfermeros trabajan en equipo. El equipo se completa con otras disciplinas paramédicas (trabajadores sociales, fisioterapeutas, psicólogos…) de acuerdo con las necesidades del barrio. Trabajan con las organizaciones vecinales y el gobierno local para asegurar un ambiente saludable en el barrio.

7. Derecho al desarrollo cultural. El derecho a una cultura de calidad para todos debe ser garantizado y no puede estar reservado a la élite. Se creará una infraestructura adecuada, la oferta será suficientemente di- versa y accesible y el personal estará capacitado para este fin. Habrá casas de cultura, salas y campos de deporte, centros de vacaciones y un desarrollo urbano ecológico. Los creadores culturales reciben apoyo financie- ro y material. En la educación también se fomentarán las artes y el talento artístico de cada niño. El progreso técnico será utilizado entre otras cosas para reducir el tiempo de trabajo para que todos tengan la posibilidad real de ejercer en la práctica el derecho a la cultura.

8. Igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Bajo el capitalismo la igualdad entre hombres y mujeres sólo existe sobre el papel. La mujer es ante todo mano de obra barata y culturalmente, a menudo es reducida a un objeto de placer y de procreación. La fuerza potencial que se puede liberar gracias a la emancipación de las mujeres es enorme. En el socialismo 2.0 lo normal es que el salario se fije en función del trabajo, no del género. Sólo entonces podremos acabar con la brecha de ingresos entre hombres y mujeres. Esto debe acompañarse de una política activa para que las mujeres puedan tener un lugar igual a todos los niveles de la vida en sociedad. Esto también significa que cualquier manifestación de sexismo, machismo o violencia contra las mujeres debe ser combatida activamente. También es importante asegurar servicios de atención a los niños accesibles y de calidad y extender el permiso de maternidad para las madres y de paternidad para el padre, para que la combinación trabajo-familia se armonice más fácilmente. Existirá asesoramiento sobre los mejores métodos anticonceptivos, que se pondrán a disposición de forma gratuita y el aborto será libre y gratuito.

Se podrá ahorrar mucha fatiga si la sociedad asume una parte más importante de la educación y del desarrollo de los niños, para que no dependa todo de la familia, hasta el más mínimo detalle. Si hay suficientes zonas de juegos infantiles y zonas verdes disponibles, si la gente aprende de nuevo a conocerse a través de la participación en actividades colectivas, se garantizará que todos los niños se desarrollen en una red social, con una protección y un control social. El sistema escolar ofrece comida caliente y organiza actividades deportivas y culturales para los niños que lo deseen. También podemos aspirar a un sistema colectivo para organizar tareas del hogar: restaurantes de barrio, lavanderías públicas, locales de planchado… Un sistema que sea accesible a cualquier persona que lo desee. Si se logran reducir fuertemente en gran medida las tareas domésticas se liberaría mucho tiempo, sobretodo de las mujeres, que todavía siguen asumiendo la mayor parte de dichas tareas. Pero a pesar de todo esto, será necesario procurar una división del trabajo más justa. En la educación de los niños los progenitores evidentemente seguirán jugando un papel importante, al que podrán dedicarle momentos de calidad y sin estrés.

9. Derecho a la seguridad. La seguridad es un derecho fundamental, como el empleo, la salud y la educación. En una sociedad como la que aspiramos, todo el mundo tiene derecho a vivir seguro. La degeneración del capitalismo se acompaña de una violencia y una criminalidad brutales. El abuso económico, el fraude fiscal y la falsificación, la delincuencia de cuello blanco, los crímenes de guerra, el terrorismo, el robo a mano armada, los ataques a la integridad física, deben ser severamente castigados. Los sectores más importantes de la economía bajo el capitalismo son el comercio de armas y el tráfico de drogas. Para eliminar todo esto se necesita una sociedad fundamentalmente distinta. Que sustituya el egoísmo por la cooperación, el ansia de dinero fácil por el desarrollo cultural y social. Que elimine las desigualdades estructurales y que de esta manera elimine las principales causas de delitos graves; que garantice a la población una seguridad social y una justicia social sólidas. Se puede lograr la prevención social en la medida en que aparezca un sentimiento de protección social, si la gente no está agobiada por el mañana. En pocas palabras, el socialismo debe seguir una doble vía: castigar con eficacia, pero también atacar las causas de la delincuencia antisocial y ofrecer a todos un lugar digno y satisfactorio en la sociedad.

10. Derecho a la seguridad alimentaria. La seguridad alimentaria significa garantizar el acceso de todos a la suficiencia alimentaria y asegurar una calidad óptima de estos alimentos. La seguridad alimentaria está estrechamente relacionada con la seguridad social y económica. El socialismo 2.0 quiere poner fin a la situación actual en la Unión Europea, en la que 40 millones de ciudadanos sólo pueden permitirse una comida completa cada 48 horas.

Habrá una protección estricta frente a las sustancias nocivas, la con- taminación de la cadena alimentaria y la falta de higiene. Un enfoque socialista de la seguridad alimentaria conlleva el principio de precaución y proporciona protección frente a los experimentos peligrosos llevados a cabo por las multinacionales alimentarias con organismos modificados genéticamente. También dedicará más atención a la seguridad alimentaria en el sentido amplio del término en su relación con la salud pública. La dieta saludable debe ser económicamente accesible. Los aditivos nocivos en los alimentos serán prohibidos. Las campañas de información promoverán un estilo de vida saludable y una cultura culinaria más equilibrada.

11. Derecho a la naturaleza, al aire y agua limpios, al suelo no contaminado. Los límites de la capacidad de regeneración de los ecosistemas deben ser una piedra angular de la política. Un enfoque integral de la cuestión ecológica debe abordar primero la contaminación industrial y la emisión de gases nocivos. Debemos poner en marcha cuanto antes fuentes de energía 100% renovables, ahorro energético y mejorar la red de transporte público. La mayoría de las áreas naturales privatizadas deben ser reabiertas al público.

12. Derecho a una sociedad sin discriminación. Se debe asegurar la igualdad de derechos, independientemente del sexo, la orientación sexual, las creencias religiosas o filosóficas, el origen, la cultura o el idioma. El Socialismo 2.0 es una sociedad en la que el machismo y el racismo se combaten activamente, mediante la educación y la cultura en sentido amplio… La gente es educada de acuerdo al principio de igualdad en la diversidad. Esta lucha no se individualiza hasta convertirla en una mera responsabilidad personal, sino que la comunidad asume la responsabilidad y combate activamente las discriminaciones estructurales.

Notas

  1. Sufragio censitario: solo las personas con suficiente riqueza o fortuna podían participar en las elecciones. En Bélgica al inicio sólo el 2% de los habitantes tenían derecho al voto.
  2. Soberanía: un estado soberano es el que ejerce el poder político con total autonomía, sin injerencias extranjeras. Cuando la voluntad del pueblo forma la base del poder político, hablamos de soberanía popular.
  3. Politécnica: enseñanza politécnica se opone a la especialización temprana y prematura y pretende ofrecer a todos los alumnos una formación común más prolongada. La enseñanza politécnica plantea la existencia de talleres y de trabajo productivo en la escuela, junto a materias de formación general.
  4. Prevención: medidas tomadas antes de que surjan los problemas para evitarlos.
  5. Curativo: que cura.
  6. Rehabilitación: El periodo de restablecimiento.
  7. Medicalización: explicar todo en términos de salud o enfermedad.
  8. Integral: que incluye todo.
  9. Integrada: que todos sus pilares y facetas forman un conjunto coherente.
  10. Profesiones de la salud que no son ejercidas por médicos, como parteras o dentistas.