2.2. Ambición contra rutina

Efectos indeseados del crecimiento

El enfoque adoptado en el Congreso de renovación, en 2008, acabó creando al partido tal y como lo conocemos hoy en día. En comparación con los treinta años anteriores, el partido se ha desarrollado de manera espectacular y muy rápida.

Las provincias se reorganizaron y su dirección se rejuveneció completamente, al igual que un gran número de departamentos y organizaciones estudiantiles. Hemos invertido mucho en el desarrollo de nuevos medios de comunicación digitales y continuamos con la construcción de un departamento de investigación, conscientes de su importancia científica. También hay muchos más grupos de base, especialmente en el mundo del trabajo.

Ahora el partido es conocido por dos tercios de la población belga. Hace seis o siete años éramos unos desconocidos para dos tercios de la población. Antes del Congreso de renovación, tuvimos 56 mil votos en las elecciones federales (2007). Siete años más tarde, en las de 2014, se catapultó a más de 250 mil votos. Cinco veces más. Ahora tenemos más de 50 cargos electos y, por primera vez en nuestra historia, también tenemos diputados en el parlamento federal (y en los parlamentos regionales).

Todo esto sucedió durante un período muy turbulento: la crisis económica (2008), la larga crisis política institucional (2009), las elecciones anticipadas y el continuo avance nacionalista (2010), las manifestaciones de lucha contra la crisis (2010 y 2011-12), las elecciones locales (2012), las elecciones federales (2014) y la lucha social contra el nuevo gobierno de derechas (2014).

En un tiempo relativamente corto, continuamos construyendo rápidamente el partido. Era necesario. Pero sería un error dormirse en los laureles, porque los desafíos de la sociedad siguen siendo muy grandes. Cuanto más crecemos, más complejas se vuelven las tareas. Nos enfrentamos también, en cierto sentido, a las dificultades asociadas a este crecimiento. No es algo raro, pero tenemos que ser conscientes de ello. No podemos practicar el mismo estilo de trabajo que en la época de un partido de cuadros con un millar de militantes. Hoy en día hay que tener en cuenta las múltiples facetas de nuestro partido. No podemos dirigir de la misma manera un partido activo que cuenta con diez o quince mil miembros.

En los próximos años queremos hacer frente a toda una serie de desafíos en la lucha social, en la lucha política en todos sus aspectos, en la lucha cultural, en la construcción del partido en el mundo del trabajo, entre los jóvenes y en muchas otras capas de la población. El partido tiene un gran capital humano, que debe encuadrar a todos los niveles. Podemos liberar esta energía para marcarnos metas ambiciosas, conquistando nuevos terrenos gracias a nuevos y jóvenes camaradas, dando espacio a la creatividad y la renovación.

En un partido activo con diez o quince mil miembros, se requiere profesionalidad, además de compromiso. El aparato del partido actualmente funciona en gran parte gracias al voluntariado. Realmente tenemos que profesionalizarlo y dejar el amateurismo atrás. Tanto entre los cuadros como entre los colaboradores (asalariados y voluntarios). No es suficiente con “trabajar duro” o “dar lo mejor de uno mismo”, también es necesario que el trabajo esté bien hecho y de manera eficiente, ya que tenemos una gran responsabilidad con los trabajadores y todos aquellos que aspiran a un mundo sin explotación. Para transformar nuestro compromiso político en resultados debemos adoptar una actitud profesional, buenos procedimientos, secretariados profesionales, descripciones claras de las tareas y un control de calidad del trabajo ejecutado. El partido debe ofrecer a sus numerosos voluntarios un entorno profesional donde puedan desplegar plenamente sus habilidades y su compromiso.

Queremos desarrollar una política de personal y un encuadramiento de voluntarios que prevea, entre otros asuntos, la educación, la capacitación y el entrenamiento (tanto político como técnico y profesional), procedimientos estandarizados y un ambiente de trabajo sano y agradable.

En los últimos cinco años hemos invertido mucho en la renovación de la sede del Consejo Nacional, en el Boulevard Lemonnier en Bruselas. Gracias al compromiso de cientos de personas, el edificio se convirtió en un entorno hermoso, moderno y funcional, lleno de luz; un nuevo lugar de trabajo. Esta renovación es nuestro proyecto financiero más grande desde nuestra creación, con una inversión de 2 millones de euros. Ahora la clave es usarlo bien, de manera que todos los órganos dirigentes del partido puedan trabajar juntos en el mismo edificio. Esto aumenta la eficiencia, ya que podemos participar con mayor rapidez en lo que hagan otros departamentos o secciones. Y también permite una mejor respuesta del partido a nivel nacional, ya que se tiene una visión inmediata de los diferentes sectores del país.

También tenemos la intención de reforzar el papel de la Secretaría Nacional como el centro neurálgico de la organización del partido. El trabajo realizado por los compañeros de la Secretaría Nacional es muy importante y, en los próximos años, queremos invertir más en su profesionalidad y estandarizar la administración (de los miembros, de las elecciones, del personal), la comunicación (el estilo de la casa, los comunicados de prensa, las ruedas de prensa, los medios de comunicación sociales) y otras tareas, con nuevos manuales.

Para la puesta en marcha de un partido con muchos más miembros activos es importante tener un estilo de trabajo simple y eficiente, basado en manuales, escenarios tipo, kits de campaña y directrices, herramientas de trabajo esenciales, fáciles de consultar y utilizar por cualquier persona.

Nada de textos interminables sino instrumentos prácticos para el funcionamiento de un grupo de base, para ayudar a un(a)presidente(a) de grupo de base a trabajar de manera óptima, para intervenir en las redes sociales, para crear una nueva sección, para gestionar un fichero de militantes, para organizar una rueda de prensa, para preparar un debate público, desarrollar una campaña de apoyo, asumir una tarea específica, etc. En los próximos años queremos escribir estos manuales, porque son un elemento básico para poner a tanta gente como sea posible a trabajar en tantos terrenos como sea posible. Naturalmente estos manuales no reemplazan el acompañamiento. Debemos, por tanto, invertir mucho en la puesta en marcha de sistemas de apoyo eficaces y más profesionales.

Lo más importante es pensar constantemente en cómo ampliar y fortalecer nuestras estructuras. ¿Qué nuevas tareas son necesarias para el partido, cómo crear nuevas estructuras para dichas tareas y cómo confiar otras inmediatamente a nuevos camaradas competentes? Formar a los nuevos camaradas, atreverse a confiarles responsabilidades, realizando proyectos bien definidos, permitirles organizar grupos de tres, cuatro o cinco personas, educarles a través de debates sobre los diferentes puntos de vista políticos y también sobre elecciones en la vida y el compromiso, todo esto es muy importante. Todo el mundo debe impregnarse bien con en estos retos, si no el trabajo no valdrá para nada. Tenemos mucha rutina, una rutina que obstaculiza el desarrollo y el crecimiento ininterrumpido del partido. Corremos el peligro de ser víctimas de nuestro propio crecimiento si no actuamos de manera radicalmente diferente.

Pensar estratégicamente

La idea más dañina es pensar que deberíamos disminuir nuestras ambiciones porque ya hay demasiadas tareas. Parece una idea lógica y simple, pero no lo es. Precisamente porque si limitamos nuestra ambición y nuestra creatividad, pisamos el freno de la organización, no descubrimos nuevas iniciativas y propuestas que puedan atraer nuevas fuerzas dinámicas, nos empantanamos en la rutina para terminar volviendo siempre sobre lo mismo.

Somos ambiciosos, por lo que siempre habrá una tensión entre lo que queremos y lo que podemos. Hay que partir de lo que queremos y centralizar en torno suyo todas las ideas y propuestas. Así aparecen nuevas pistas en las que todavía no habíamos pensado. El asunto principal es, por tanto, querer reflexionar estratégicamente, querer desarrollar iniciativas con una visión a largo plazo, implementar planes ambiciosos encomendados a nuevos compañeros que pasarán a asumir responsabilidades. Y el principal problema es que esto no suele ocurrir. Debido a la carga de trabajo, que es real, el pragmatismo de las tareas cotidianas sigue dominando. Los eventos conducen al partido en lugar del partido a los eventos.

Por eso animamos a todos y en especial a los cuadros, a utilizar su energía y creatividad en la solución de los problemas más importantes, dentro de una planificación estratégica a varios años vista, para el diseño y la puesta en marcha de nuevas iniciativas, para explorar nuevas áreas, para organizar una sinergia entre los diversos departamentos, provincias e iniciativas y la necesidad de pensar out-of-the-box. Esta expresión significa pensar más allá de lo que existe, fuera de aquello a lo que está acostumbrado el partido, aunque, por supuesto, respetando las orientaciones del congreso y los estatutos. Esto es válido igualmente para el resto del partido, porque la creatividad está en todas partes, pero es algo fundamental en primer lugar en los cuadros.

Si no atizamos constantemente la llama de la ambición y si en nuestro pensamiento sólo tenemos en cuenta “las fuerzas disponibles”, acabarán predominando la rutina, la pasividad y la burocracia. E irán pasando los años sin que nada cambie demasiado. La rutina y la pasividad también puede conducir a no reconocer o no ver el enorme potencial de talento e ideas que hay entre los miembros y simpatizantes del partido, en los terrenos más diversos y por tanto a no tomarlos en serio, no evaluarlos, apoyarlos, encuadrarlos y acompañarlos.

Podemos aprovechar las oportunidades políticas y organizativas si el partido es capaz de formular un plan o un proyecto a largo plazo que de forma a estas oportunidades y apoyar, encuadrar y acompañar a los  camaradas concernidos. Planificar implica antes que nada estimular y desarrollar proyectos unificadores y movilizadores, despertar el entusiasmo de la gente y darles un sentido de unidad. Desarrollar este tipo de proyectos permitirá atraer, movilizar, encuadrar y formar a cientos y miles de nuevas personas.

Como escribe un camarada: “Cuando tienes demasiadas tareas o acumulas demasiadas cosas una sobre otra, apenas tienes tiempo para pensar a largo plazo. Es algo que veo en mi caso: el consejo CPAS, el ayuntamiento, la dirección de Medicina por el Pueblo y otras muchas tareas. Corro de una a otra y no tengo tiempo para pararme un momento y mirar las cosas de manera estratégica. Una iniciativa como Medicina para el Pueblo debe seguir creciendo con el paso de los años. Y esto no sucede automáticamente. Hace falta pensar, buscar fuerzas para llevarlo a cabo y eso lo subestimamos.”

Aquí se interrelacionan tres aspectos:

  1. El aspecto político. En el apartado “Los tiempos cambian”, figuran un gran número de tareas políticas que queremos seguir desarrollando. Queremos abarcar un amplio espectro de actividades culturales, filosóficas y sociales y, por tanto, debemos involucrar a decenas y cientos de miembros del partido y a amigas y amigos del partido con el fin de elaborar en todos estos terrenos un punto de vista marxista contemporáneo.
  2. Definir iniciativas, propuestas y sugerencias para revitalizar, mejorar y profesionalizar las estructuras partidarias. ¿Qué estructuras se adaptan mejor a la evolución actual del partido? ¿Cómo gestionar eficazmente toda la diversidad del partido, fuente de su riqueza? ¿Cómo garantizar el centralismo democrático en el partido (definido en nuestros estatutos), la construcción de los diferentes niveles de organización, el papel clave de las secciones provinciales y priorizar el trabajo en la clase obrera?
  3. Desarrollar iniciativas externas ambiciosas. ¿Cómo producir medios de comunicación del partido que puedan llegar a medio millón de personas? ¿Cómo construir grandes organizaciones de miembros, en primer lugar para los niños, alumnos y estudiantes y también para las mujeres? ¿Cómo organizar a los trabajadores, los desempleados, los ancianos, las personas con discapacidad y sus familias, refugiados, inmigrantes, deportistas, artistas y al resto de trabajadores de la cultura, académicos e intelectuales, etc. ? Un día fundamos la increíble iniciativa Medicina para el Pueblo. ¿Cómo podemos emularlo ahora en otros campos? Muchas oportunidades permanecen sin explotar: los desempleados; las sanciones administrativas municipales (SAC) infligidas a los jóvenes que anunciamos seis meses antes de su aplicación; el resurgimiento del racismo; el aumento de la pobreza; las guerras contra Libia y Siria; el movimiento bolivariano en América Latina, etc. No existen iniciativas audaces, o son muy escasas. Sin embargo proyectos nuevos que ayudamos a poner en marcha de una manera reflexiva y entusiasta han tenido éxito: por ejemplo, el movimiento contra el desmantelamiento de la asistencia jurídica, la organización de los subcontratistas de Ford o las movilizaciones por las cumbres del clima.

Una columna vertebral fuerte

La introducción al capítulo Un partido de principios del Congreso de renovación (2008) establece una serie de lecciones de los errores cometidos en la historia de POB. Incluyendo esta: “Rápidamente, asistimos a una gran aversión al debate de fondo y la teoría socialista. “Sólo me interesa lo inmediato “, dijo el líder Anseele. Se adaptaba a los acontecimientos del día a día, quería definir su actitud caso por caso. Las propiedades características del sistema capitalista, los objetivos socialistas, los intereses a largo plazo de la clase obrera… todo esto fue rápidamente “olvidado” y sacrificado en beneficio de ventajas reales o supuestas del momento.”

Esta presión por aparecer como un partido pragmático ha aumentado cada día con el desarrollo de nuestro partido. Para el pragmatismo lo que cuenta es el resultado práctico, que es útil y directo. La prioridad en los objetivos a largo plazo y la visión de sociedad se hacen a un lado. Acto seguido se desarrolla la lógica de buscar sólo el “carácter vendible” de nuestro mensaje, de adoptar una actitud casi mercantil: “¿Qué nos va a costar?”,”¿Perderemos apoyos?.” Contentándose con responder lo más rápidamente posible a los sucesos de actualidad se elaboran puntos de vista políticos sólo para “marcar puntos” en los medios de comunicación; se organiza el estudio en el función de la comunicación a corto plazo. Con esa actitud no somos capaces de romper la visión del mundo y la hegemonía cultural de la clase dominante. Logramos pequeños golpes de efecto, pero no obtenemos posiciones duraderas. Para lograrlo hay que ir más allá de la rutina diaria, profundizar nuestro análisis marxista y estudiar a fondo los principales problemas estratégicos. Es la diferencia entre ser arrastrado por la corriente o encauzarla, entre someterse a la iniciativa del oponente o tomar las riendas. Es algo necesario para el desarrollo de nuestra propia visión del mundo y nuestra cultura socialista en el mundo del trabajo y en los círculos progresistas.

Para consolidar nuestra columna vertebral, también necesitamos más formación. La formación ofrece la visión de actuar a sabiendas. Es necesario liberar tiempo para la formación. No se puede abandonar la formación arguyendo que “eso ya lo hace todo el mundo.” Esto también es importante respecto a los artículos de fondo y los análisis en www.ptb.be, nuestra revista mensual Solidaire y nuestro periódico digital solidaire.org. Actualmente en nuestro sitio ptb.be hay una tendencia a ofrecer una comunicación rápida y a reaccionar como un reloj. Y de esta manera desaparece cada vez más el análisis de fondo, la comprensión, la educación y el debate social. Sin embargo, es precisamente a través de la formación y el pensamiento como se abren las ventanas al mundo, como la gente accede a nuevas ideas gracias a la cuales podrán elaborar ellos mismos nuevas iniciativas y propuestas.

Somos un partido de principios, un partido con una columna vertebral. Y es necesario trabajar, todos los días, mediante un estudio profundo, mediante la formación, pero también a través del debate y la discusión. Todos trabajamos con el mismo objetivo y eso es algo bueno. Pero, como es normal, también hay puntos de vista divergentes. Debemos lograr que estas diferencias se puedan expresar y discutir. Es bueno que reine un ambiente agradable, pero no es bueno que el amiguismo impida emitir críticas. En las secciones del partido todo el mundo debe poder tomar una posición independiente y debe ser capaz de discutir con libertad y franqueza, como expresan con hincapié nuestros estatutos. La crítica constructiva debe ser capaz de expresarse y estimulamos a todos a adoptar también una actitud autocrítica. Porque nadie es perfecto y todo el mundo puede aprender. Por lo tanto también queremos tomarnos nuestro tiempo para discutir del compromiso, de las opciones de vida tomadas por los compañeros, la actitud y los valores éticos y culturales. Esto, evidentemente, sin exageraciones y teniendo en cuenta lo que cada uno es capaz de oír.

Por último, tratamos de hacer un pequeño balance de las actividades que organizamos. Este es un paso que hemos subestimado. Estimar lo que nos aportó una actividad, las fortalezas que queremos mantener y las debilidades que queremos evitar en el futuro. Es algo esencial para unifi car a todos los que colaboraron en una actividad, a fi n de no andar corriendo de una actividad a otra y hundirse en una orientación u otra sin tener tiempo para evaluar lo que tiene éxito y lo que no. Esto también es aplicable a todas las secciones y, en primer lugar, a la dirección nacional, los departamentos y las direcciones provinciales.

Una idea se resiste a desaparecer en el partido: hacer un balance es una tarea gigantesca que requiere mucho tiempo. Algunos camaradas se bloquean porque piensan que no pueden hacerlo. Sin embargo, durante la actividad, todos los que asumen una responsabilidad, ven, oyen, entienden lo que está bien y en qué se puede mejorar. Hacer un balance es anotar rápidamente estas cosas por escrito y enriquecerlas con la contribución de todos. Otros compañeros hacen balances como si fuesen “obras”, con decenas y decenas de páginas. Esto también es contraproducente, porque lo fundamental está enterrado bajo un sinfín de agotadores detalles. Así que el mensaje es: trabajar rápida y eficientemente y mostrar suficiente espíritu de síntesis.

A veces se necesita más tiempo y más reflexión en la redacción de un balance: para aclarar discrepancias o contradicciones; para anclar las experiencias en informes de organización, en manuales, o en escenarios tipo. En ese caso se ponen a disposición de toda la organización y se pueden completar con regularidad, enriqueciéndolos o corrigiéndolos. De este modo evitamos tener que empezar de cero cada vez.

Las mujeres

Las mujeres representan la mitad de la población y por lo tanto la mitad de los trabajadores a quienes queremos llegar en su corazón y en su pensamiento. También representan la mitad de los jóvenes, los intelectuales y artistas que queremos ganar para el combate por otra sociedad. No son una minoría.

Pero los hechos están ahí: muy pocas mujeres encuentran su sitio en el partido. Sólo el 37% de nuestros miembros son mujeres. En algunas provincias no llegan al 30%. El problema no se plantea sólo en términos cuantitativos: habitualmente las mujeres en el partido ocupan tareas esencialmente menos políticas, menos visibles y tienen una responsabilidad menor que los hombres. En la dirección nacional el problema es más que evidente. En este momento (2015) las mujeres sólo representan el 20% del Consejo Nacional salido del Congreso de Renovación. El Bureau del partido sólo tiene una mujer en un equipo de ocho. A esto se añade un desglose de tareas basadas en el género: todos los presidentes provinciales actuales son hombres, mientras que el departamento encargado de la afiliación y construcción de grupos es predominantemente femenino. Este desequilibrio entre hombres y mujeres existe a todos los niveles, hasta llegar a los grupos de base y los miembros. Es un problema que concierne a todo el partido.

¿Por qué esta situación?

Principalmente es la consecuencia de la influencia de la sociedad en nuestro partido. En la sociedad capitalista la condición de la mujer se acompaña de discriminaciones extra. Las mujeres en general tienen más tareas en el hogar y asumen la mayor parte de la educación de los niños, cogiendo el permiso maternal, créditos de tiempo, contratos a tiempo parcial… En las grandes ciudades hay espacio en las guarderías sólo para el 25% de los niños. Las mujeres son las más afectadas por los contratos flexibles y los bajos salarios. Las mujeres solteras están sobre representadas en la población que vive por debajo del umbral de la pobreza.

Todos estos factores limitan las posibilidades para participar social y políticamente, tener el tiempo libre de ir a reuniones, formación, acciones. Esto reduce las oportunidades de informarse y expresar su opinión. Las desigualdades generalizadas en la sociedad capitalista impregnan nuestro partido sobre todo porque no luchamos conscientemente para darles una respuesta. A estas desigualdades visibles se añaden a veces diferencias menos visibles, pero cuyo impacto también es importante. Las mujeres a menudo tienen menos confianza para expresar sus puntos de vista, o esperan estar más seguras antes de exponerlo. Son menos propensas a ser candidatas para asumir responsabilidades de peso: o no se sienten capaces o creen que otro lo va a hacer mejor… Muchas están más orientadas a las relaciones humanas que a la agenda política, o más dispuestas que los hombres a asumir tareas de organización. Las causas son diversas, a veces obvias, a veces más complejas. Vamos a tratar de analizarlas mejor, con la ayuda de la nueva Comisión de la Mujer del partido.

Tomar el problema en serio

Hasta ahora hemos fracasado a la hora de enfrentar el problema. Por falta de ambición a la hora de cambiar la situación. Creyendo que tal vez poniendo ilusión el proceso se invertiría sólo. No tenemos un enfoque sistemático sobre el asunto ni en el plano político, ni en el ideológico, ni en el comunicativo ni en el organizativo.

En el plano político, intervenimos muy poco, o nada, en todos los debates que conciernen específicamente a las mujeres: la combinación de la vida familiar y laboral, la violencia doméstica, la anticoncepción, el derecho al aborto, la prostitución, etc. Ponemos muy poca atención en la dimensión de “género” de las medidas tomadas por nuestros gobiernos que afectan especialmente a las mujeres (pensiones, desempleo…).

Ideológicamente, no cuestionamos la imagen de la mujer elaborada por la industria de la publicidad, la moda, la música y por todos aquellos que se benefician de la discriminación de la mujer. Las mujeres son increíblemente distintas de los estereotipos sexistas con los que nos bombardea el capitalismo. Lo vemos cada día en nuestros ámbitos de trabajo y en las luchas. Pero en nuestro mensaje político exponemos muy poco de nuestra crítica a esta situación. Sin embargo, es una dimensión esencial en la construcción de una nueva cultura, emancipadora y progresista.

No estudiamos sistemáticamente nuestras campañas y nuestro material desde una perspectiva de género. No buscamos el equilibrio de género de manera sistemática en los debates o en las reuniones. No damos al movimiento de mujeres Marianne los medios mínimos para poder desarrollarse.

Sin embargo, todo esto ayudaría a aumentar el número de mujeres en nuestras filas.

Un reto para todo el grupo

Tenemos que corregir el rumbo, actuar firmemente para acordar mayor importancia política a la condición de la mujer. Para dar a las mujeres un lugar en todos los sectores y a todos los niveles del partido. Esta tarea no es exclusiva de las mujeres o del movimiento de mujeres Marianne. Es un reto que deben enfrentar todos los departamentos y órganos del partido.

La discusión debe llevarse a cabo de manera colectiva y a todos los niveles. Queremos gastar el tiempo que sea necesario en dicha discusión. No se discute si las mujeres tienen más o menos habilidades que los hombres. Una mujer activa políticamente, bien informada y apoyada por un movimiento de mujeres tiene un enorme potencial. En cambio, una mujer en una situación de dependencia de su cónyuge, ante quien debe justificarse a cada paso para emprender cualquier tarea militante, es mucho menos probable que sea capaz de afrontar los retos. El punto de partida es que debemos aprovechar al máximo todo el potencial de quienes comparten la sed de una sociedad solidaria, en la que todos tengan su lugar y sean escuchados. Es evidente que este potencial es mucho más polivalente que lo que vemos actualmente y es esencial para el desarrollo del partido, desde los miembros de base al más alto nivel. No discutimos si es posible, si no la forma de hacerlo y mantenerlo.

Desarrollar una posición sobre todas las grandes cuestiones relacionadas con la situación de la mujer es algo que incumbe a todos los departamentos. Para aumentar la proporción de mujeres entre nuestros miembros se requerirá una discusión en todos los grupos del partido. “Sí, nuestros sectores prioritarios son en su mayoría de sexo masculino”, se dice. Sin embargo, junto a la mayoría de los miembros masculinos del partido a menudo hay una mujer que también lo podría ser. Proponer a la compañera la afi liación debe ser un hábito. En algunos casos es casi imposible ver a una mujer sin que la acompañe su marido. Llevar a cabo un debate con nuestros miembros para que su pareja también pueda participar de forma autónoma es parte de las tareas de un partido como el nuestro. Además algunos sectores profesionales están compuestos principalmente por mujeres; son terrenos todavía por conquistar.

Las discusiones sobre la educación y el cuidado infantil afectan a los hombres en todas las secciones del partido. No para culpabilizarlos, sino desde el convencimiento de que nada se puede resolver si no participan. Aparte del período específico del embarazo y la lactancia, no hay ninguna razón “natural” por la que el peso de la familia deba recaer más en las mujeres que en los hombres.

“Yo ya estoy comprometido, alguien tiene que cuidar de los niños.” Sí, alguien debe ocuparse, pero ¿Por qué es un problema que debe enfrentar sólo la mujer? ¿Las reuniones tienen lugar a horas imposibles? Sin duda, ese problema será algo común para otros militantes: discutamos juntos cómo encontrar la mejor solución. ¿No se encuentra una niñera o no hay dinero para pagarla? Busquemos un miembro o simpatizante que pueda hacerlo. ¿Las acciones y manifestaciones ocupan el sábado entero? Garanticemos que cada sección o departamento organice una guardería colectiva. “Llegué al PTB y he podido mantenerme activa porque otros me ayudaron a cuidar de mi hijo. No podría haberlo hecho buscando soluciones yo sola.” Este es el espíritu que debemos promover, con el objetivo de permitir la participación de cada mujer y de cada hombre.

Es especialmente importante tener cuidado cuando un(a) compañero(a) funda una familia. Es el momento más frecuente, a todos los niveles de responsabilidad para que una mujer activa abandone su actividad. No es algo inevitable, si no un problema que se puede resolver. No es un problema individual, específico de cada nueva madre. Más bien es un problema colectivo, que sólo podremos resolver mediante discusiones apropiadas.

También llama la atención que las jóvenes suelen ser las únicas que se preocupan por el hecho de la posible contradicción entre formar una familia y el compromiso político. Y tienen razón en temerlo si no tomamos medidas contundentes para no reproducir en el partido la discriminación que ya existe en la sociedad.

Puede ser útil tener reuniones específicas, puntuales, entre mujeres. La experiencia reciente también muestra cómo la unión de las mujeres ayuda a establecer una relación de confianza, les facilita hablar en los debates políticos. Esto a su vez beneficia a la dinámica de los grupos de base (mixtos).

Cuotas: una herramienta para avanzar en la emergencia de mujeres a la cabeza del partido.

A nivel de la dirección se imponen un primer desafío: el de la utilización de cuotas para fomentar el surgimiento mujeres en la dirección del partido. Las cuotas son efectivas. La investigación y la práctica de otras organizaciones lo han demostrado. Como lo mostraron nuestras recientes experiencias electorales: las reglas a la hora de elaborar las listas llevaron a muchas mujeres a participar en su primer debate público. Estas reglas también permitieron la elección de mujeres que de otra manera no habrían sido electas. Ante los requerimientos electorales encontramos recursos insospechados.

Las cuotas obligan a buscar a todos los candidatos potenciales y a no reproducir la desigualdad actual. Empezamos con un cupo en el Consejo Nacional que debe contar con un mínimo de un tercio de mujeres. El equipo anterior sólo tenía el 20%. Es un primer paso importante. Su realización requiere esfuerzos inmediatos. También es un compromiso para ir más lejos en los próximos años.

Las cuotas son un medio para avanzar, no una solución en sí misma. Hay muchas propuestas constructivas. La nueva Comisión de la Mujer, establecida por el Consejo Nacional, debe estudiarlas de cerca.

Marianne, el movimiento de mujeres del PTB

El desarrollo de nuestro movimiento de mujeres Marianne también es parte de la solución. Hoy el partido le dedica una atención y unas fuerzas totalmente insufi cientes. No vamos a resolver el reto de dar a las mujeres un lugar en el partido sin darles paralelamente la posibilidad de tener su propio movimiento de mujeres. ¿Por qué?

  1. Necesitamos un movimiento de masas que se ocupe principalmente de las injusticias que afectan específicamente a las mujeres, que se especialice en intervenciones políticas sobre estos temas.
  2. La discriminación y los problemas específicos que enfrentan las mujeres deben ser tratados también en un ámbito específico: este espacio es un movimiento como Marianne, no en grupos de base del partido.
  3. La existencia de un movimiento de liberación y promoción de las mujeres es a su vez una clave para aumentar el número de mujeres en el partido.

 

Los Diablos Rojos de la política: un equipo nacional bilingüe

Partimos de una visión de futuro. Queremos una sociedad sin explotación, donde todos tengan un trabajo digno y gratificante, donde no prevalezcan ni la xenofobia ni el nacionalismo estrecho y donde todo el mundo pueda beneficiarse de una vida social rica y multicultural. Defendemos la cooperación voluntaria de los países socialistas, una cooperación que también sea multinacional y multilingüe. Para nosotros los grupos lingüísticos son iguales y todos tienen el derecho a usar su propio idioma. En este sentido, nuestro país no es una anomalía histórica, sino que constituye la base de un futuro europeo multilingüe. Una escisión en nuestro país sería ir en contra del curso histórico, implicaría causar más fragmentación y debilitar la posición del movimiento obrero contra los que lo quieren dividir y conquistar. Los separatistas utilizan el asunto del idioma para sembrar la discordia entre las personas. La división del país sobre la base del idioma conduce a disputas lingüísticas interminables. Los Parlamentos formados sobre una base lingüística les empujan hacia un nacionalismo mezquino, alejado de los problemas reales. En un país como Bélgica es necesario un distrito electoral federal para que todas las personas puedan dar su opinión sobre el trabajo parlamentario de los diputados y de la política llevada a cabo por los ministros. La división actual en circunscripciones electorales por idioma es absurda, ya que hace imposible el control de una parte de los parlamentarios y de las políticas.

Vemos el bilingüismo de nuestro país como un activo. El multilingüismo de nuestra capital Bruselas, donde los separatistas no saben a que santo encomendarse, es un activo para el futuro de un mundo en el que cada vez más personas de diferentes orígenes vivirán en las ciudades. Del mismo modo, el bilingüismo de Bélgica es un activo en la sociedad global del mañana. Con el conocimiento de idiomas se puede conocer con mayor facilidad la realidad de otros países y otras culturas y fomentar la colaboración internacional de los trabajadores y la juventud.

El PTB es un partido unitario, nacional, bilingüe y eso es una ventaja. Como el equipo nacional belga, los Diablos Rojos. En los Diablos Rojos, no hay un “equipo de Valonia”, “de Bruselas” o “Flamenco”. Es un solo equipo que tiende hacia el mismo objetivo, con un solo equipo técnico y una dirección. En el PTB ocurre lo mismo. No hay un “ala valona” o un “ala fl amenca,” aunque para algunos analistas políticos resulte algo increíblemente difícil de entender. Sólo hay un PTB en todo el país y es algo normal. Lo raro es tener en un país partidos completamente divididos que se organizan sobre una base lingüística y territorial. Algunos nos describen como “el último” partido nacional. Nosotros nos vemos más como “la primera” fuerza política nacional, portadora de un amplio movimiento de emancipación en todo el país.

Nuestro carácter unitario y nacional, sin embargo, no es un logro definitivo. Está sujeto a la presión de la situación objetiva de nuestro país. Estos dos últimos años tuvo lugar un salto cualitativo hacia el confederalismo. Es una política consciente de la fracción más agresiva y más fuerte económicamente de la clase dominante del norte del país. Hay una tendencia actual que quiere abordar la mayor parte de los problemas políticos bajo el prisma regional o comunitario. En el lado francófono – en respuesta a esta tendencia nacionalista en el norte – se fortalece una contra-tendencia regionalista o nacionalista.

Todos estos elementos tienen – evidentemente – una influencia en el partido, la única fuerza política nacional. Dirigir políticamente el partido se ha convertido en algo aún más complejo, ya que las habilidades políticas y el debate político en diferentes partes del país son cada vez más dispares. También sentimos esta presión sobre el partido y esta tendencia se ve reforzada por ciertos desequilibrios en su seno. Históricamente, estuvimos más arraigados en el norte, donde hay un mayor número de iniciativas y redes más grandes y donde vive un mayor número de cuadros. Esto tiene un efecto de bola de nieve, ya que se desarrollan más ideas y propuestas que refuerzan este desequilibrio. Al mismo tiempo y por diferentes razones, es más difícil romper el panorama político en Flandes. Pero eso no quiere decir, por supuesto, que sea menos importante. Todo lo contrario. Necesitamos una gran cantidad de energía para contener a las fuerzas de derecha en el norte y el este, algo que va en el interés de toda la clase obrera de nuestro país. Por otra parte en las elecciones federales obtuvimos dos parlamentarios, en Lieja y en Hainaut y parlamentarios regionales en Valonia y Bruselas. En el sur se habla más de nosotros en los medios de comunicación y hay un potencial fantástico, que tenemos la intención de aprovechar en los próximos años. Nuestros diputados son miembros de todo el Partido, de todo el país, y lo hemos demostrado claramente desde el primer momento. De todas maneras hay una presión comunitaria que intenta presentarlos como “diputados de habla francesa”, lo que refuerza este desequilibrio: estamos mucho más presente en los medios de comunicación franceses y por tanto somos más conocido en el lado francés. Por primera vez, también tenemos un diputado en el Parlamento de Bruselas y esto abre perspectivas en la capital para dar a conocer al partido como un partido bilingüe. La conclusión es que a pesar de la presión c omunitaria, queremos hacer progresar al partido en todo el país, pero al mismo tiempo somos conscientes de que la situación objetiva y subjetiva no es la misma en todas partes.

Para reforzar el carácter nacional y bilingüe de nuestro partido fomentamos el establecimiento frecuente de contactos entre los miembros (y simpatizantes) de las distintas regiones del país. Aprender a conocer las condiciones de vida de los demás y construir lazos de amistad a través de fronteras lingüísticas, a través de intercambios, visitas, fiestas, paseos guiados en las ciudades… todas ellas son maneras favorables y accesibles de luchar contra el nacionalismo y la idea de “superioridad cultural”.

En la sociedad abordamos cada problema desde un análisis materialista y de clase. La política internacional, la crisis política, la austeridad, la privatización, la cuestión de las pensiones, la fiscalidad, la atención de salud, las cuestiones ambientales, el racismo, etc. Primero lo analizamos a fondo. ¿Cuál es el objetivo de la clase dominante y cuáles son las consecuencias para el mundo del trabajo y todos los demás sectores de la sociedad? Y sólo cuando llevamos a cabo este análisis podemos ver si las especificidad es de la parte francófona o neerlandófona del país conllevaría eventualmente el uso de una u otra táctica. Pero no hay que invertir el proceso, es decir, partir de la aplicación de la táctica sin haber analizado previamente el fondo y el conjunto.

En un partido que organiza miembros y actividades en todo el país es esencial que los cuadros también tengan el perfil de cuadros nacionales. Que sean responsables del conjunto de su departamento o especialidad. Pedimos a cada cuadro un esfuerzo extra para superar su propia implantación local y cultural. No es fácil, pero tampoco es imposible. Lo principal es que trabajemos con todos los miembros, independientemente de su lugar de residencia o de su idioma. Así como es importante compartir la responsabilidad en las actividades nacionales en las que se encuentran miembros del partido de diferentes regiones. Y también ayuda ver de vez en cuando la VRT o la VTM (TV fl amencas) o, por el contrario, la RTBF y RTL (TV francófonas), o leer la prensa en el otro idioma. Hacemos un llamado a los cuadros nacionales a ser al menos bilingües pasivos. Para algunos, es más difícil que para otros, pero queremos tomar medidas especiales de apoyo para lograrlo. Puede haber algunas excepciones, pero no deben ser la regla. En el Consejo Nacional todos deben ser al menos bilingües pasivos, para que todos puedan expresarse en su lengua materna. Los miembros del Bureau del partido, los presidentes de provincia y de departamento deben ser bilingües activos.

Formarse para comprender y actuar con conocimiento de causa

Pensar y actuar van de la mano. Nada se detiene, todo cambia y hay que reflexionar constantemente. En el fondo, en la estrategia y la táctica. Debemos rehacer constantemente nuevos análisis, investigar cómo podemos lograr nuestros objetivos. Nosotros basamos nuestro análisis en el marxismo. El marxismo es una materia viva, en constante actualización, enriquecido y complementado por la experiencia, por la práctica, gracias al estudio y al debate. Los resultados de nuestro trabajo se reflejan en los documentos del partido. Los textos del Congreso de la renovación (2008) y del Congreso de la Solidaridad (2015) son los pilares de nuestro trabajo, de nuestro estudio y nuestra formación. Incluyen nuestros principios básicos, nuestros análisis y posiciones, nuestra práctica política y nuestros principios organizativos. Tras el Congreso de renovación publicamos una serie de libros que exponen el análisis del partido. Prioridad de izquierdas, ¿Cómo se atreven? y Primero a la izquierda, que son objeto de un gran debate en la sociedad y también de estudio y formación dentro del partido. Nuestro departamento de estudio también publica numerosos informes sobre temas de actualidad, dossiers y artículos de fondo. Obviamente también tenemos un programa político electoral detallado. Estas obras básicas, libros y artículos del PTB son fundamentales en la formación, como aplicación viva del marxismo en la situación actual. También estudiamos las obras básicas de los fundadores del marxismo y tratamos de entender el contexto de la época en que fueron escritos, qué ideas y posiciones siguen siendo todavía relevantes y, a veces, incluso de rabiosa actualidad.

Hacer política, querer cambiar el mundo y para ello concienciar, organizar y movilizar a la gente, es una profesión que se aprende, a nivel teórico y práctico. Para todos los que quieren una sociedad mejor, socialista, la formación es un proceso gratificante y esencial, que conduce a una comprensión más certera de las cosas para actuar a sabiendas. La comprensión no nace espontáneamente, hay que estudiar y formarse. Y esta formación debe hacerse en profundidad, no superficialmente. Algunos camaradas tienden a saltar inmediatamente a las conclusiones prácticas y escamotear así el análisis y la discusión de fondo. Es un error. La teoría es importante para establecer principios, la estrategia y la táctica. Sólo a través de un análisis adecuado seremos capaces, en todas las circunstancias, de poner en práctica las consignas, las formas de organización y las propuestas de acción correctas. Otros tienden a llevar a cabo sólo discusiones teóricas y analíticas, sin convertirlas en una orientación política y táctica para la práctica. También es un error. El estudio y la formación sirven para mejorar la práctica y esta práctica planteará nuevos problemas que, a su vez, requerirán nuevas respuestas.

En resumen, nuestra formación parte de las necesidades de la práctica y le sirve. Debe ayudar a dar respuesta a las preguntas, temas y debates a los que nos enfrentamos. Algunas preguntas son simples y pueden responderse rápidamente en un artículo o en un folleto. Otros problemas son complejos y requieren más estudio con el fi n de llegar a una respuesta integral y matizada y no caer en el unilateralismo. Lo mismo sucede con la formación. Algunos cursos sirven para entender mejor nuestro programa político, las campañas importantes del partido o temas específicos de actualidad. Otros cursos sirven para profundizar, para adquirir puntos de vista básicos – en economía política, filosofía y en el método de análisis marxista – o para transmitir nuestros valores de solidaridad y nuestra visión del mundo. Y, por último, alguna formación se utiliza para adquirir habilidades útiles, para convertirse en presidente (s) de un grupo de base, para reclutar y organizar a la gente y para planificar y gestionar sus propias tareas.

La pedagogía merece una atención especial. Sin un enfoque pedagógico moderno y adecuado no avanzaremos ni un solo milímetro, independientemente de lo buena que sea la formación. Pero también es verdad que presentaciones “coloridas” con numerosas ilustraciones, estadísticas y animaciones pueden ocultar un contenido débil. Por tanto, debemos definir para cada formación objetivos de aprendizaje, un plan del curso, una evaluación y eventuales correcciones. Los objetivos específicos del contenido determinan la pedagogía, el mejor método para transmitir este contenido, la mejor manera de lograr los objetivos.

Una buena formación utiliza métodos variados. Siempre que sea posible, la formación estará orientada a la práctica o la resolución de problemas, partiendo de la realidad cotidiana de los participantes. Nuestros cursos son, siempre que sea posible, participativos e interactivos y pueden usar herramientas audiovisuales o Internet. Un paseo educativo, una visita guiada a un museo o exposición, una sesión de teatro o al cine pueden ser una buena alternativa a un enfoque más académico. Al final de la formación puede ser útil dar un breve resumen en papel a los participantes.

En el PTB, todos tienen derecho a la formación. La formación es un componente esencial de la concienciación y de cualquier política emancipadora. La formación marxista es la columna vertebral del partido y ahora aún más ya que el partido está creciendo rápidamente. Queremos dar un lugar esencial dentro del partido a las formación marxista, que esté integrada estructuralmente en los objetivos y el calendario de todo el partido, de abajo hacia arriba. Por eso queremos estandarizar lo más posible el contenido y la pedagogía de la formaciones de base en cada nivel. Si se elaboran programas de formación es mucho más fácil que las secciones organicen sesiones de formación. Queremos tener en cada provincia y en cada departamento facilitadores de formación capaces de asumir el control del proceso de formación en su provincia o su departamento. Nuestra revista mensual Solidaire es un pilar de la formación, al igual que los artículos de fondo disponibles en nuestro sitio web ptb.be y en el periódico digital solidaire.org. Queremos un apartado “Marxismo para principiantes” en Solidaire y ptb.be y, en un futuro, queremos poner a disposición de la sección de miembros de la web ptb.be cursos para poder descargar.

En nuestro partido hay diferentes niveles de compromiso y responsabilidad. Respetamos las diferencias y queremos ofrecer un rango específico de cursos para cada nivel. El departamento de Formación, dependiente del Consejo nacional es el responsable de toda la formación a lo largo del partido:

  1. Conferencias abiertas a todos los interesados e n la visión del PTB sobre un tema concreto.
  2. Formación destinada a los miembros y simpatizantes con el fin de familiarizarse con el PTB. Son los “Encuentros con el PTB.”
  3. Programas de capacitación para los miembros y los grupos de base, dando un lugar especial a la revista Solidaire, al sitio web ptb.be y al periódico digital solidaire.org.
  4. Un ciclo de formación para aquellos que quieran ser presidentes (as) de un grupo de base: la “escuela de presidentes de grupo”.
  5. (5) Una formación para los miembros de grupo que deseen participar más y pasar a ser militantes. Basado en las ocho lecciones del “ciclo de compromiso”.
  6. Un plan de estudios para militantes, dentro de un sistema modular de cursos organizados a nivel nacional y provincial. Los “Talleres Marx”.
  7. Una formación para cuadros, con una escuela nacional de cuadros para jóvenes y otra para trabajadores.

Consideramos la formación como un proceso integral (global) y continuo. Junto al proceso de aprendizaje durante la formación, el entrenamiento en la práctica también es de gran importancia. La formación no termina con el final del curso, si no que continúa durante toda la vida activa. Se anima a los cuadros y activistas a través de conferencias, seminarios, discusiones y debates. Para los cuadros, ante todo es su responsabilidad personal: como se indica en los estatutos “Los cuadros estudian activamente el marxismo y son responsables de su aplicación creativa para hacer avanzar el partido”.