2.3. Un partido único

Grupos de miembros activos

(1) De 1 000 miembros a 10 000

El PTB nació en la tumultuosa década de 1960 y 1970 como un partido de cuadros. Un partido dinámico que se basaba principalmente en el compromiso permanente de cientos de militantes. Sin este trabajo pionero, nunca habría sido posible establecer un nuevo partido de los trabajadores en nuestro país, ni en el sur, ni en el norte, ni en la capital. Pero hasta 2003 el partido nunca superó los 1 000 o 1 500 miembros y militantes.

En 1999 el partido inició una discusión con el fi n de pasar gradualmente a un nuevo tipo de afiliación. Se aplicó por primera vez en los barrios, alrededor de las consultas de Medicina para el Pueblo y acto seguido, en las secciones de empresa durante la lucha contra el Pacto Generaciones de 2005. Durante el Congreso de renovación en 2008 definimos estatutariamente dos tipos diferentes de afiiación y les dimos una interpretación más precisa. Los miembros consultivos, por un lado, pagan 20 euros al año. Y por otro lado están los miembros organizados, los miembros de grupo y los militantes. Estos miembros están activos en una sección y son el núcleo del partido. Desde entonces, tanto el número de miembros consultivos como de miembros organizados ha aumentado enormemente. La intención es involucrar a los miembros consultivos y hacer que se conviertan en miembros organizados, no “aparcarlos” en una afiliación consultiva. Queremos hacer un mayor esfuerzo en integrar a los nuevos miembros directamente en un grupo de base y en ofrecer unirse a un grupo de base a los miembros consultivos que en reclutar a nuevos miembros consultivos.

El partido ha crecido, pasando de los 2 885 miembros del Congreso de la renovación en 2008 a los casi 10 000 miembros de la actualidad. Es más del triple. Para lograrlo tuvimos que cambiar nuestra forma de pensar. El corazón del funcionamiento de nuestro partido son los grupos de base y las secciones que, día tras día, están activas sobre el terreno, se involucran y organizan para trabajar con el partido. El grupo de base se basa en cuatro pilares: la realización de proyectos concretos, la dinámica de grupo y el compañerismo, la ampliación de acuerdo a los principios de organización del partido y la formación.

Además de los miembros del grupo, están los miles de miembros consultivos, esenciales para el partido. Hemos discutido a fondo la importancia de permitir que la gente tenga un lugar en el partido si siente simpatía por él y no dejarlos fuera del partido. Y la importancia de que todos se preocupen constantemente de reclutar nuevos miembros. Y hemos dado prioridad al mundo del trabajo, un terreno más difícil que las secciones locales o de barrio.

En resumen, el aumento de mil a diez mil miembros no sólo es atribuible a un clima político favorable, es el resultado de un movimiento continuo. Sin embargo, dos años después del Congreso de renovación, todavía estábamos por debajo del objetivo. Era necesario hacer una corrección. Aunque creció el número de quienes afilian nuevos miembros al partido, es insuficiente. Muchos activistas y miembros de grupo tienen dificultades para reclutar. Es necesaria más formación y apoyo para capacitar a todos los miembros a participar en la afiliación. Nuestra ambición para el futuro es que el reclutamiento de miembros sea percibido por todos como una cultura espontánea. Es una actitud que tenemos la intención de estimular permanentemente con el fin de lograr que los mejores lleguen al partido. Necesitamos este compromiso y las personas necesitan al partido para profundizar su compromiso y consolidarlo en el seno de una fuerza colectiva más grande.

Desde 2012 estimulamos sistemáticamente entre los miembros el ser más activos y unirse a un grupo de base. En todas las provincias hubo “tardes de encuentro” con el partido. Cientos de miembros consultivos y simpatizantes participaron y muchos decidieron participar en un grupo de base. Es un paso importante. El partido estuvo activo durante mucho tiempo en algunos bastiones históricos, normalmente alrededor de los centros médicos de Medicina para el Pueblo. Pero ¿Cómo conseguir que el partido siga extendiéndose? No es una pregunta fácil. Organizando “tardes de encuentro” con los miembros consultivos y simpatizantes de una determinada región o empresa logramos poner en funcionamiento nuevas secciones. A menudo en lugares donde nunca habíamos estado activos. Allí dónde trabajamos más de acuerdo a las decisiones del Congreso de renovación (2008), con flexibilidad y principios, se registraron los mejores resultados.

Un elemento crucial es que necesitamos personas que dirijan los nuevos grupos de base. La dinámica, el contenido político y de la fuerza de choque, así como la continuidad de un grupo de base, están estrechamente vinculados a la capacidad de la (el) Presidenta(e) del grupo. El Manual del presidente del Grupo debe ayudarles. El / la Presidente (a) del grupo de base también recibe apoyo a través de reuniones mensuales de presidentes, y a través del acompañamiento individual. Las mejores experiencias se comparten en todo el partido. De manera que otros grupos de base se puedan beneficiar de lo que ocurre en otras empresas o regiones. Pero queda mucho trabajo por delante. La formación y el acompañamiento profesionalizado a los nuevos presidentes serán realmente cruciales para la expansión continua del partido y de su influencia.

En un partido en desarrollo se necesitan distintos niveles de compromiso. Desde 2013 también aprovechamos para ganar nuevos militantes. Los militantes son los miembros organizados que desean participar más en el partido y que dedican gran parte de su tiempo libre y energía. Necesitamos muchos más militantes porque las tareas del partido aumentan a medida que crecemos. Los nuevos militantes asumen más responsabilidades en las campañas y en las nuevas iniciativas que lanzan. Pueden jugar un papel importante en la construcción del partido en las empresas, en los barrios y en la organización de la gente en el mundo asociativo. Los militantes también se  comprometen a continuar su formación en los “Talleres Marx”, que son un caldo de cultivo para la formación de nuevos cuadros. Por eso creamos los “ciclos de compromiso” durante los cuales se reflexiona más profundamente sobre las habilidades políticas, organizativas y sociales necesarias para asumir una tarea de responsabilidad en el partido. El ciclo también aborda los principios políticos y financieros, la cosmovisión y los valores culturales que difundimos. El número de militantes, que había permanecido estable durante muchos años, ha aumentado en más de la mitad desde 2013 y en su mayoría son jóvenes que aportan una nueva perspectiva y entusiasmo al partido. En los próximos años queremos poner aún más énfasis en el reclutamiento de nuevos militantes.

Después del Congreso de renovación en 2008 el Partido ha ganado notoriedad claramente. Más de 250 000 personas votaron por nosotros en las últimas elecciones. Nuestros medios de comunicación, página web y páginas de Facebook, llegan a más de 150.000 personas cada semana. Nuestros diputados aumentan aún más esta notoriedad. Hoy el PTB está presente en numerosas grandes ciudades. Sin embargo todavía está pobremente implantado en empresas, ciudades, pueblos y barrios en los que todavía no se conoce al PTB. Para 2020 aspiramos implantarnos más en ciudades y pueblos de mediana importancia. Queremos proceder de manera planificada, teniendo en cuenta la implantación actual, la demografía y los sectores económicos de estas ciudades y municipios. Todavía hay un montón de oportunidades para crecer. Tenemos potencial para alcanzar los 15.000 o incluso 17.000 miembros en 2020. Al mismo tiempo, queremos que al menos una cuarta parte de estos miembros sean miembros organizados en grupos de base o militantes.

(2) Los grupos de base son los ojos, los oídos y los brazos del partido

Un partido de miembros activos tiene una profunda conexión con la gente, muestra respeto por todas las formas de compromiso y construye la fuerza organizativa necesaria para transformar este compromiso en una amplia lucha social por la emancipación y la liberación.

Queremos continuar afiliando a numerosos nuevos miembros consultivos y mantener nuestra flexibilidad organizativa para darles un lugar y escuchar sus opiniones seriamente. Necesitamos muchos miembros de grupo, presidentes de grupos y militantes para garantizar que todos los miembros tengan su lugar dentro del partido y puedan estar activos de acuerdo a sus propios deseos y posibilidades. Y necesitamos muchos cuadros y militantes para asumir nuevas responsabilidades y actuar en nuevos campos de trabajo.
Los miembros consultivos se encuentran todas partes, en toda la sociedad. En el lugar de trabajo, en el barrio, en el club deportivo, en las asociaciones de la tercera edad o los movimientos juveniles. A menudo tienen una visión acertada de cómo funciona la sociedad (y de qué no funciona) en su ámbito, por lo que su opinión vale su peso en oro. Cada grupo de base y sección implica a sus miembros consultivos de manera activa y creativa en su funcionamiento, varias veces al año. Llamándolos por teléfono, visitándolos o invitándolos a actividades locales como una pequeña comida, una recepción de Año Nuevo o cualquier otra iniciativa. Los miembros consultivos también participan al menos una vez al año en el funcionamiento del partido en una asamblea general de miembros.

Es importante reconocer las diferencias, para evitar problemas. Los miembros consultivos no se han comprometido a ser muy activos. Para que un miembro consultivo se convierta en un miembro activo, hay que preguntarle, respetando su respuesta. Algunos miembros consultivos cogen la carta de miembros sólo para apoyarnos. Esta afiliación es muy importante para nosotros. Otras personas no quieren (aún) participar porque ya tienen otros compromisos, porque todavía quieren conocer un poco al partido, o porque sencillamente por ahora no les apetece. Respetamos la elección de cada uno pero, evidentemente, seguimos aspirando a involucrarlos y darles un lugar en nuestros grupos de base. Ser ambiciosos es discernir el potencial que se encuentra entre nuestros miembros consultivos. Llevar a la gente a aumentar su nivel de compromiso y organización no es algo sencillo, pero intentarlo vale verdaderamente la pena.

Los miembros organizados adquieren un compromiso concreto que discuten colectivamente en el seno de un grupo de base. Los grupos de base son las partes de las secciones y funcionan sobre la base de los estatutos. Nuestros grupos de base son los órganos sensoriales y los órganos motores del partido. Son los ojos y oídos del partido, saben qué se dice y qué se vive a nivel local, entre las personas en la calle, en los barrios, empresas, oficinas, escuelas. Porque somos el partido de “la gente primero”, son de vital importancia para el partido en su conjunto, pero también para el propio grupo de base.

Los grupos de base también son los brazos del partido, aplicando sobre el terreno las campañas nacionales y regionales. Así, juntos, obtenemos buenos resultados. Al mismo tiempo, trabajan en temas locales de las empresas o del barrio. Esto a veces causa tensiones a las que se debe prestar atención.

Se puede llegar a ser presidenta(e) de un grupo central si se cumplen los cinco criterios para ser presidenta(e): cuando se está dispuesta(o) a seguir el ciclo de compromiso y asistir a la escuela de presidentes de grupo, a participar en la reunión de presidentes, se aplican los estatutos del partido y se defienden los documentos del Congreso lo mejor que se puede. La dirección provincial del partido debe aprobar la elección del presidente.

Ya hemos mencionado la importancia vital de las presidentas y presidentes de los grupos de base. Si alguien quiere poner en marcha un nuevo grupo de base, se lo propone a la dirección provincial. Ésta le ayudará a organizar dos “tardes de encuentro” con el PTB, a las que se invitará a los miembros ya existentes en ese ámbito. Las tardes de encuentros tienen como objetivo iniciar un nuevo grupo de base en una empresa o región. Por tanto, no son abiertas “a todo el público”, pero obviamente se puede invitar a las personas que manifiestan su interés de colaborar con el partido de forma natural.

(3) La importancia de los cuadros y por qué todavía escasean

Los cuadros son miembros organizados que desean asumir una responsabilidad elevada. Son militantes del partido, están comprometidos, no se amedrentan ante los problemas que se presentan y tienen el corazón del lado de la lucha por una sociedad socialista digna y humana. Pero el corazón no es sufi ciente, se necesita la razón. Un cuadro contribuye a la refl exión, ayuda a defi nir la orientación del partido, expresa refl exiones sobre el fondo, la organización, la estrategia y la táctica, con el objetivo de impulsar de manera creativa la extensión partido. Un cuadro tiene una visión marxista de la sociedad, desea estudiar y comprender los cambios sociales y extiende su ímpetu y entusiasmo a los demás.
Siempre hay una escasez relativa de cuadros. Nuestra ambición y nuestros objetivos requieren más personas, más compromiso, más ideas, más creatividad y por lo tanto más responsabilidad. Los únicos que no se quejan de la falta de nuevos militantes y cuadros son quienes carecen de ambición.

Pasar de un partido de cuadros a un partido de miembros activos cambia las tareas reservadas a los cuadros nacionales y a la dirección central. Deben ocuparse de las tareas más importantes y asumir más responsabilidades. Para dirigir un partido de miembros activos, no podemos volver a discutir todos los puntos cuatro o cinco veces. Es mejor tener una buena discusión de fondo seguida de una buena síntesis y decisiones que sean válidas durante unos cuantos años. Debemos desembarazarnos de este sistema de parachoques que hace recaer todo sobre los hombros de un pequeño equipo de cuadros nacionales. Naturalmente, es imposible que toda la actividad descanse sobre los hombros de una docena de miembros del Bureau del partido.

La responsabilidad realmente es grande y los cuadros nacionales deben hacer frente a requisitos exigentes. Tienen que aprender a salir adelante mediante reuniones y directivas, asumir responsabilidades en su campo, con ambición y creatividad. Ser responsables de principio a fin, obtener resultados. Para dirigir un partido de diez o quince mil miembros necesitamos habilidades distintas a las de hace diez años, habilidades distintas a las de un partido de cuadros. Con el trabajo individual no tendremos éxito. Cada cuadro debe ser capaz de trabajar en equipo, con un equipo. También queremos que los cuadros sean “rojos y expertos”, que se formen política e ideológicamente, pero también que conozcan perfectamente las materias, la evolución y las últimas novedades profesionales. Trabajamos para conseguir resultados: los cuadros quieren alcanzar ciertos objetivos, algo muy distinto de acumular horas o de contarlas. Un cuadro asume su tarea con pasión, si no la rutina y la burocracia aparecerán rápidamente. Esto significa que debemos llegar al fondo de las cosas, no darnos por satisfechos con rapidez, trabajar profesionalmente, de forma rápida y llegar hasta el final.

En los próximos años, vamos a enfrentar el desafío del rejuvenecimiento de la dirección y de la formación de nuevos cuadros. Queremos dedicar especial atención a la formación de los y las trabajadores(as) jóvenes, las mujeres y los camaradas de origen inmigrante.

Un partido comunista actual

La agitada historia de nuestro partido (ver sección 3.3) muestra claramente que el PTB es un partido como ningún otro. Nació de la lucha por la emancipación de la década de 1970, en un momento en que los movimientos de liberación y el marxismo se encontraban en una fase ascendente. En nuestro país el partido siempre buscó su propio camino de manera independiente, con magníficos logros, con un firme apoyo a la clase trabajadora y a la población en general. Pero también cometió enormes meteduras de pata y grandes errores, como cualquier otro partido que busca su propio camino. En el Congreso de renovación de 2008 afirmamos claramente que abandonábamos los modelos internacionales, el socialismo concebido como una suma de recetas pre-elaboradas y que teníamos que dar un contenido contemporáneo al proyecto emancipador del socialismo. Y eso es lo que hacemos con nuestro proyecto Socialismo 2.0.

El PTB es un caso especial dentro de la política belga ya que expresa tanto una crítica fundamental al orden establecido como la esperanza y la viabilidad de otra sociedad. La clase dominante intenta normalizar el PTB como un partido tradicional, como los demás. Y si no funciona, abre cajones llenos de clichés y caricaturas, porque no quiere comprender qué es un partido comunista contemporáneo y moderno. Es muy sencillo y se menciona en el artículo 1 de nuestros estatutos: “El PTB es un partido comunista de nuestro tiempo. Su objetivo final es una sociedad que suprima la explotación del hombre por el hombre y en la que el conjunto de la colectividad dirija la sociedad.”

Nuestro objetivo es la emancipación. Es importante que la gente entienda su propia situación y la forma en que funciona la sociedad. Tenemos que ir más allá del movimiento espontáneo y de la acción del día a día. Nuestra orientación política debe aportar nuevas perspectivas para la humanidad y la sociedad, que superen la conciencia espontánea. Un individuo aislado no puede lograrlo; la organización es necesaria e imprescindible, una organización que pueda resistir a la política del palo y zanahoria del gran capital. Se puede romper un dedo, pero no se puede romper un puño cerrado.

¿Por qué somos más fuertes gracias al partido?

Para sensibilizar, organizar y movilizar a las diferentes capas del mundo del trabajo, para desarrollar una cultura progresista y emancipadora solidaria en el mundo del trabajo y en otras capas sociales, necesitamos una fuerza colectiva. Una fuerza política bien organizada que pueda escuchar con atención e investigar con un sentido crítico y sin prejuicios. Una fuerza que pueda superar particularidades y saber cómo hacer una síntesis dialéctica para utilizarla en la lucha por la emancipación. Una fuerza que, en lugar de dividir, una y sepa cómo sacar lo mejor de la sabiduría y la experiencia colectiva. A través de la fuerza colectiva, cada una(o) puede implementar sus mejores habilidades al servicio de los demás, sus ideales se convierten en una fuerza material para el cambio y también profundiza en sus ideales a través del estudio, la formación, el debate y la participación en una práctica común.

La persona que se involucra en el partido sabe que sus experiencias, ideas, creatividad y habilidades llegarán a mucha más gente que si está sólo en su trabajo, en su barrio o en su círculo de amigos. Nadie puede estar activo en todos los terrenos. Es muy motivante saber que en otras áreas, otros camaradas trabajan con la misma meta y con las mismas concepciones. Todo el mundo se enfrenta tarde o temprano a problemas, presiones o retrocesos graves. Es muy difícil seguir adelante por uno mismo. En el colectivo del partido se puede contar con la ayuda y el apoyo de los camaradas comprometidos con el mismo ideal. Participar en el partido es una buena inversión. Las experiencias, ideas, creatividad y habilidades de cada uno tienen un impacto positivo en el trabajo, entre los amigos y en el vecindario. Educar, organizar y movilizar a grandes grupos de personas es una tarea compleja. Debemos ser capaces de desarrollar una buena estrategia y táctica para cada situación. Para ello necesitamos la experiencia de los miles de miembros del partido, de aquellos que también se implican en la lucha por la emancipación y de la rica experiencia histórica del movimiento obrero.

Por lo general los partidos no suelen mantenerse fieles a su especificidad y suelen conformarse con las normas y las prácticas dominantes. Es bueno que nuestro partido conserve este carácter decidido y rebelde y no se alinee con todos y con nadie. Nuestro partido no quiere confiar la política a políticos profesionales. Pone a la gente en movimiento, les implica, sensibiliza, organiza y moviliza. Está activo sobre el terreno, en el barrio, el lugar de trabajo, donde las personas trabajan, viven e interactúan entre sí. El partido también tiene una visión internacional y desarrolla iniciativas concretas de solidaridad y de cooperación internacional. Tiene principios, reglas claras sobre los ingresos de todos los cuadros y cargos electos, manteniendo de ese modo a distancia a arribistas y oportunistas. El partido une los actos a las palabras. Desconfía de los chismes sin la menor relevancia práctica. Sí, el PTB es un caso especial en la política belga y estamos muy orgullosos.

Una rica historia social

Hoy podemos decir que Partido del Trabajo de Bélgica es un partido adulto. De hecho, existe desde 1979. Algunos partidos son más antiguos, otros más recientes. Todos han cambiado desde su fundación. Algunos  cambiaron su nombre con gran bombo y platillo. El PTB, también, pero con un poco menos de alboroto. He aquí un resumen de las principales etapas de este partido marxista que tuvo que esperar hasta 2014 para tener un cuarto de millón de votantes y hacer su debut en el Parlamento, pero que, en términos de activismo, es el número uno indiscutible desde hace mucho tiempo.

(1) 1966-1979: Los comienzos

Los años 60, los Golden sixties, llenos de contradicciones. Mientras acaba de triunfar la revolución cubana y el Congo (ex belga) se independiza en 1960, en Vietnam, Laos y Camboya, los ejércitos del Tío Sam masacran a millones de personas con bombas y napalm. Los negocios marchan viento en popa. Pero en Zwartberg, en Limburgo (1966), la gendarmería mata a dos mineros que luchan por el mantenimiento de las minas. En todas partes surgen movimientos populares de inspiración socialista que luchan contra la opresión y la explotación, la clase obrera se agita. Es la época de los grandes cambios y la desmitifi cación de tabúes. Los estudiantes inspirados en el marxismo se agrupan, entre otros sitios, en la Universidad de Lovaina en el Studentenvakbeweging (SVB, movimiento sindical estudiante, 1967) y en la Universidad de Gante en el Gentse Studentenvakbeweging (GSB, movimiento sindicato de estudiantes de Gante, 1968). Antes del mayo del 68 de París (y en la ULB en Bruselas), la tormenta ya se estaba librando en Lovaina en enero de ese mismo año. “Walen Buiten” (Valones fuera) gritaban los estudiantes de derechas. “Burgueses fuera” y “universidad al servicio del pueblo” respondía el SVB, siendo coreado de forma masiva. En todas partes el marxismo triunfaba. Gracias a los estudiantes de Berlín y a teólogos de la liberación, como el sacerdote colombiano Camilo Torres que estaba estudiando en Lovaina, los miembros del SVB descubren las obras de los fundadores del marxismo. Es el momento de los grandes ideales y se discute firmemente sobre cómo debe cambiar el mundo. Las aspiraciones son grandes: Bélgica debe cambiar radicalmente, el capitalismo debe desaparecer y el socialismo reinará pronto en la tierra. En 1968, esto no parecía algo exagerado, en medio de un mundo tumultuoso en plena mutación.

Hoy en día se ha puesto de moda amputar la lucha social al Mayo del 68. El deseo de cambiar la sociedad y de poner fin a la guerra, la explotación y la injusticia se transforma en la versión oficial del 68 en deseos personales de felicidad. Pero la realidad era muy distinta. En Lovaina los estudiantes salen a la calle contra el poder católico, sobretodo el de habla francesa. Pero también luchan contra la burguesía flamenca y el elitismo de la universidad flamenca, donde casi no hay hijos de la clase trabajadora. No reclamaban el “flower power” (poder de las fl ores), sino una verdadera democratización de la educación superior. Las mujeres se organizan para controlar su futuro y sus opciones contra la sociedad patriarcal de las tres E (la Iglesia (église), los niños (enfants) y el cuidado del hogar (entretien). Reclaman el derecho al aborto. También exigen el mismo salario si se cumple la misma función laboral. En 1966 – dos años antes de mayo 68 – la larga huelga de 8 semanas de las 3.000 mujeres de la FN Herstal exigiendo “a igual trabajo, igual salario” ya había tenido repercusiones internacionales. Los abogados democráticos no reivindicaban el “libre albedrío”. Denuncian – décadas antes que el movimiento blanco 1 – que a una pequeña élite social se le permite todo. Denuncian la justicia de clase que absuelve cada vez más frecuentemente al rico y que engaña al hombre de la calle en el laberinto del aparato estatal. En varios barrios, jóvenes abogados organizan asesorías legales accesibles para todos. Los estudiantes de medicina no exigen “experimentar con las drogas.” Critican la medicina de tres minutos por paciente, las recetas sistemáticas de fármacos por parte de una casta elitista de médicos, a menudo patrocinados por la industria farmacéutica. El movimiento por la paz denuncia la intervención imperialista de los Estados Unidos en Indochina. Crece el movimiento anti-racista en solidaridad con el movimiento de liberación de los negros de Estados Unidos.

En plena ola de solidaridad con los movimientos de liberación de Asia, África y América Latina, nace la idea de un frente unido entre trabajadores y estudiantes. En octubre de 1968 los estudiantes se unen a la huelga de Ford Genk y en marzo de 1969, a las huelgas textiles en Gante. Pero la verdadera elección tendrá lugar un año después cuando, en enero de 1970, 25.000 mineros inician una huelga espontánea de seis semanas. Dada la infl uencia nacionalista de la Volksunie en las minas, jóvenes menores de edad, estudiantes implicados en el tejido social y miembros del SVB entran en el comité de huelga Mijnwerkersmacht (para menores de edad). En abril de ese año los trabajadores del astillero Naval Cockerill Yards se declararan en huelga. A partir de estas reuniones y del estudio de la obra ¿Qué hacer? de Lenin nace la idea de fundar un nuevo partido obrero: no un simple comité de lucha o un comité de trabajadores independientes, si no un nuevo partido comunista.

El gesto se une a la palabra. Estudiantes de izquierdas deciden renunciar a una carrera como médicos, psicólogos o maestros para trabajar como obreros en decenas de empresas. Al principio se les mira como bichos raros, pero al mismo tiempo sus cualidades son apreciadas. Paso a paso, comienzan a desarrollar este nuevo partido obrero. Sientan las bases para la presencia del PTB en las mayores empresas del país.

El 5 de octubre de 1970 aparece el primer número del periódico Allemacht aan de arbeiders (Amada) (Todo el poder a los trabajadores – TPO), con una periodicidad de tres semanas, al precio de 10 francos belgas. El nuevo partido en construcción recibirá el mismo nombre. En los barrios obreros de Hoboken (Amberes) germina la idea de Medicina para el Pueblo, que arranca el 1 de enero de 1971. Al servicio de las personas: los ideales se hacen realidad. Después de Hoboken, le siguen Genk (1974), Lommel (1975), Zelzate (1977), Herstal (1979) y, más tarde, otros seis centros médicos. En aquel momento la medicina gratuita era todavía un tema tabú para la clase dominante. El ultraconservador Colegio de Médicos comienza una larga lucha contra la medicina para el pueblo. Cada vez que el Colegio de Médicos quiere apoderarse de los muebles de un joven médico que se niega a pagar sus deudas, cientos de pacientes asumen la defensa de sus médicos. Los centros médicos de Medicina para el Pueblo proporcionan una influencia significativa a Amada. “Apoyarse en la gente” era el lema de los jóvenes constructores del partido y no eran palabras vacías. En 1974 el partido organiza una campaña de apoyo con el fin de financiar un periódico y casi inmediatamente después, otra campaña para financiar su propia imprenta. Los militantes recogen el equivalente a 100.000 euros de la actualidad. El nuevo partido en construcción tiene desde sus inicios ambiciones nacionales. Fallan varias discusiones para lograr la unidad con los marxistas provenientes del movimiento estudiantil de Valonia y Bruselas por lo radical que se es o se deja de ser. O porque se interpreta de manera distinta el marxismo. Después de innumerables intentos de unificación, la joven Amada decide (en los años 1975-1976) comenzar a establecerse en el sur, bajo el nombre de Todo el poder a los trabajadores o TPO.

En Francia, en la primavera de 1968, diez millones de trabajadores se declaran en huelga y se ponen al lado de los estudiantes que protestaban. El movimiento termina con el compromiso de Grenelle: un aumento salarial del 10%, aumento del salario mínimo en un 35%, reducción del tiempo de trabajo (a 44 horas) y reconocimiento de los derechos sindicales en las empresas. Se reconoce el derecho al aborto y en las escuelas nacen los consejos de estudiantes y las asociaciones de padres. En nuestro país la tormenta no sopla tan fuerte, pero el espíritu de mayo del 68 sigue golpeando con fuerza a inicios de 1970. En 1970-73 tuvieron lugar cerca de 700 huelgas en Bélgica; la mayoría son huelgas espontáneas no reconocidas por los sindicatos. Entre las más conocidas, las de Ford Genk (1970), Forges de Clabecq (1970), Forest Citroën (1970) y Vieille Montagne en Balen (1971). En los astilleros Boel (Temse), en Tessenderlo Chemie y en Glaverbel (Gilly), las huelgas son organizadas por los sindicatos.

Durante este período la joven Amada también está comprometida con la defensa de los derechos democráticos: lucha por una vivienda digna para los nuevos inmigrantes que se hacinan en barracones, por la regularización de los refugiados y en contra de la creación de un ejército profesional. En enero de 1973 decenas de miles de niños en edad escolar y de estudiantes salen a las calles en contra del proyecto de un ejército profesional. Una gran campaña impide la adopción de una ley contra el derecho a huelga de la ministra socialdemócrata Vranckx, que estaba en contra de los comités de huelga y de los piquetes de las huelgas no reconocidas.

Es una época llena de cambios. En Estados Unidos crece el movimiento contra el racismo y la discriminación; el Black Panther Party lidera la lucha contra la opresión de los negros. En todo el mundo se desarrolla el movimiento de liberación, para se dueños de sus propias riquezas. Desde Argelia (1962) hasta Angola (1975), con el climax en 1975: la liberación de Vietnam, donde, después de 1,5 millones de vietnamitas muertos, un pueblo decidido obliga a arrodillarse a las fuerzas de ocupación estadounidenses. La lucha por la liberación de una pequeña nación en contra de la primera potencia militar y económica del mundo abre las portadas de las noticias durante años y causa una gran impresión en nuestro país. En Portugal, los comunistas juegan un papel importante en la Revolución de los Claveles (1974) que derroca al fascismo y en Grecia, ese mismo año, el movimiento popular termina con el gobierno de extrema derecha del régimen de los coroneles. Es una época en la que se toma partido; la neutralidad no estaba en sintonía con los tiempos.

Cuando en abril de 1973 miles de trabajadores portuarios en Gante y Amberes entran en huelga, reina desorden en los puertos belgas. La huelga duró ocho semanas. Los estibadores no reciben indemnizaciones de huelga, sus familias se mueren de hambre. El comité de huelga organiza la asistencia a las familias necesitadas. Las mujeres de los estibadores piden ayuda para apoyar a sus esposos. Encabezan una manifestación ilegal pidiendo indemnizaciones de huelga. Fundan el Comité de Mujeres de estibadores, que se afi liará a Amada. La huelga desata una ola de solidaridad. Los pequeños comerciantes proporcionan alimentos, los artistas organizan espectáculos de solidaridad y en muchos lugares se organizan colectas. A raíz de la huelga de los trabajadores portuarios y en base a un registro falso, 17 estibadores y activistas de Amada son condenados a largas penas de prisión en el “juicio de los muelles.” Más tarde, tras la apelación, se reducirán las penas.

La huelga portuaria fue una dura escuela de aprendizaje para el joven del partido que se está formando, lleno de ideales. Fue un bautismo de fuego. La creación de unos estatutos y una dirección nacional deben convertir a la joven organización en un partido eficaz en que los trabajadores se sientan como en casa, lejos del caos de la organización estudiantil. No es algo fácil. Porque la temeridad estudiantil del pasado es reemplazada por exigencias de alto nivel y el núcleo dirigente sigue siendo limitado. Políticamente, las enfermedades de la infancia aún no se han superado: folletos kilométricos que vierten verdades generales sobre el socialismo y pasan bien por encima de las cabezas de la gente y de su realidad cotidiana. En 1976 Amada decide corregir su sectarismo y su dogmatismo mediante la autocrítica. El joven partido quiere lograr cosas concretas, tener paciencia, apoyar los aspectos positivos, pensar en función de la mayoría y llevar a cabo una amplia gama de actividades, actuando en frentes diversos alrededor de los puntos de acción concretos. Estas directrices estarán nuevamente en la agenda en el Congreso de renovación en 2008.

En el aspecto sindical también se modifica el enfoque. El partido creció en un periodo de huelgas espontáneas y había sacado conclusiones falsas acerca de la imposibilidad de trabajar con los sindicatos tradicionales. Dirigentes sindicales combativos como los delegados de los astilleros Boel en Thames, entre otros, afirmaban que el partido cometía un error y a partir de entonces éste decidió apoyar las corrientes combativas dentro de los sindicatos existentes. En 1976 organiza una campaña nacional de solidaridad por la reincorporación del delegado de la FGTB Miel De Bruyne en la empresa petrolera SIBP. Y cuando en 1978 250 trabajadores y empleados ocuparon la refinería de petróleo RBP, contaron con el apoyo de Amada-TPO. Durante once largos meses los ocupantes lucharon por el mantenimiento de la empresa y al final su lucha tuvo éxito. En Walonia, el TPO jugó en aquel momento un papel importante en la huelga de la empresa eléctrica regional TLC contra la destitución del delegado sindical Luis Dujardin por la dirección socialista (apoyada por André Cools, presidente del PS por aquel entonces).

El 3 de enero de 1976 varias tormentas e inundaciones devastan por completo la ciudad de Ruisbroek. La gente estaba enfadada y culpaba al Rey Balduino de “encontrar 30 mil millones para los aviones que hacían un ruido infernal pasando por encima de la ciudad, pero que no encuentra dinero para la consolidación de los diques.” Decenas de jóvenes de  Amada ayudan a los residentes a limpiar los escombros. Esto también es “servir al pueblo”. Sin embargo, el partido sigue siendo un grupo muy pequeño. En sus inicios, Amada consideraba las elecciones como un “carnaval electoral”, pero, en 1974, se lanza al ruedo a pesar de todo. Durante las elecciones municipales de 1976 Amada obtiene entre el 2,2% y el 1,8% en Amberes y Gante. Logró su mejor votación en Hoboken, con un 10% de los votos y dos concejales municipales. Pero seguía siendo la excepción y, a nivel nacional, el partido no logró destacar. En las elecciones parlamentarias (por la Cámara) Amada-TPO obtiene un 0,4% en 1977 y un 0,8% en 1978. Algo que no enfría el entusiasmo y el compromiso del joven partido en creación. Porque estos activistas saben que en un panorama político muy polarizado no es fácil sacar adelante un nuevo partido.

Amada-TPO no se ocupa sólo de las secciones de empresa y de la solidaridad internacional, también está activo en muchos otros campos, como la salud pública y la lucha contra la intoxicación por plomo (saturnismo). En Hoboken se pone en marcha una acción de movilización contra la contaminación por plomo causado por la fábrica Metallurgie Hoboken, apodada “de zilver” (dinero). En abril de 1978, cuando se descubre que los escolares tienen demasiado plomo en la sangre, se establece un gran “comité de acción contra el envenenamiento por plomo”. Medicina para el Pueblo y Amada trabajan con los padres de niños en edad escolar de Moretusburg, los trabajadores de la metalurgia, las Juventudes Socialistas, las cuatro secciones del KWB (equipos populares) de Hoboken, el Magasin du Monde de Oxfam y los centros juveniles locales. Medicina para el pueblo continúa denunciando el asunto hasta que el suelo del distrito de Moretusburg acabó siendo limpiado a cargo de la Unión Miniere, accionista de Metallurgie Hoboken. En otras ciudades Amada también será un precursor de la lucha por el medio ambiente y por una urbanización social y ecológica. En la primavera de 1979 las autoridades municipales de Deurne (Amberes) autorizan la construcción de bloques de doce pisos en una zona verde en el centro del Distrito Arena. Cientos de residentes ocupan los prados de la Arena durante meses, imprimen un periódico de acción (‘t Arenake, la p’tite Arena) y crean Radio Arena, una herramienta de propaganda que la policía no puede detener porque cada día cambia de posición. Todas las noches hay debates, actuaciones artísticas y conferencias. Los jóvenes activistas de Amada se muestran muy activos en el apoyo y la organización del movimiento. El 13 de noviembre de 1979, el día del desalojo por la fuerza, el espacio verde de la Arena está cubierta por 180 tiendas de campaña.

(2) 1979-1989: los años neoliberales

El PTB se funda oficialmente el 4 de noviembre de 1979, en el Centro de Rogier en Bruselas, después de casi diez años de trabajo de construcción. Asisten cuatro mil personas. Durante una serie de reuniones preliminares, los delegados aprobaron un programa desarrollado en dos partes: una sobre el socialismo y otra sobre el programa de mínimos para el progreso social, la democracia, la paz y la independencia nacional. El nuevo partido defiende, entre otras propuestas, la nacionalización de sectores clave como una respuesta a los problemas de la población. Su intención es llegar a ser una fuerza política real en Bélgica y dejar atrás el dogmatismo y el sectarismo del período inicial. Amada-TPO pasa de un eslogan a un partido político que se inspira en todos los movimientos de lucha y en las aspiraciones positivas del mundo del trabajo y de los progresistas. El partido decidió publicar un semanario en ambos idiomas. El periódico ya no se llama Todo el poder a los trabajadores, si no que pasó a llamarse Solidaire en 1982. En el congreso de fundación se aprueban los nuevos estatutos que establecen las estructuras del partido: se eligen las direcciones provinciales y la dirección nacional.

La crisis del petróleo de 1973 pone a la orden del día una crisis de sobreproducción provocando una recesión a nivel mundial. Los gobiernos conservadores llegan al poder en el Reino Unido (1979), EE.UU. (1981) y la República Federal Alemana (1982). Margaret Thatcher y Ronald Reagan aplican la política económica agresiva de la Escuela de Chicago (Milton Friedman): el neoliberalismo. Durante la década anterior, todavía era posible lograr aumentos salariales. Ahora el movimiento obrero lucha contra el desmantelamiento de los derechos y conquistas, contra la flexibilidad, las restricciones en la seguridad social, las privatizaciones, los cierres y el aumento del desempleo. En 1984 Alemania entera se ve sacudida por un gran huelga en las empresas metalúrgicas. Los trabajadores siderúrgicos alemanes exigen la semana de 35 horas y ganan la pelea.

La crisis golpea en todas partes y el mundo del trabajo está a la defensiva. Una parte del movimiento de 1968 cambia de chaqueta y de compromiso, como Manuel Barroso,2 y pasa a marcarse como objetivo lograr una exitosa carrera dentro del sistema. Varios partidos maoístas nacidos al calor de mayo 68 están al borde de la desaparición. Se ponen de moda nuevas teorías como la “desaparición de la clase obrera.” La joven dirección del PTB no quiere acabar en esa pendiente resbaladiza y en 1983 organiza un segundo Congreso. Tanto ideológica como organizativamente, el partido confirma sus principios y consolida el núcleo de la organización. Pero el enfoque es unilateral. Como la popularidad de la corriente nacida en mayo del 68 disminuye, el partido olvida en el cajón el cambio de trayectoria que inició en 1976 para abrir realmente el partido, para lograr cosas concretas, para ser paciente, para apoyar lo positivo, para pensar en función de la mayoría y para llevar a cabo un amplio abanico de actividades en torno a los puntos de acción concretos. Este cambio de trayectoria se detuvo antes de tiempo, como veremos un cuarto de siglo más tarde, en 1999. Además, el partido dice claramente que en las circunstancias de entonces, no podía ser otra cosa que un “partido de cuadros” y no un gran “partido de miembros”. Los cuadros y militantes deben cumplir con estrictos requisitos. Además del trabajo militante casi a diario en casi todas las luchas sociales, dedican tiempo y energía para estudiar, para fortalecer la columna vertebral del partido. Pero las duras condiciones de la militancia empujan a bastante gente a alejarse y los simpatizantes del partido son aparcados en “la Asociación de amistad” del partido. A pesar de sus buenas intenciones, el PTB sigue sufriendo de sectarismo.

Y lo mismo ocurre a nivel político. En plena Guerra Fría, el mundo se encuentra cada poco al borde de un conflicto a gran escala. En la década de 1980 un tema domina las noticias: la carrera armamentística nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética. La amenaza de guerra se hace tangible cuando Estados Unidos estaciona en Bélgica sus misiles Tomahawk y Pershing II. Las organizaciones pacifistas movilizan a más de 400 mil manifestantes contra los misiles el 23 de octubre 1983, en la que será la mayor manifestación de la posguerra. Los activistas por la paz piensan que el invierno nuclear contra el que luchan se encuentra peligrosamente cerca. Desde su creación, el PTB había emitido críticas contra los numerosos fenómenos que marchitaban el socialismo en la Unión Soviética y estaba más próximo a China. El PTB se mantuvo siempre independiente frente a esta última, pero el joven partido, sin embargo, apoyaba sin rentencia ciertos puntos de vista de los chinos. Una de esas posiciones problemáticas se basaba en la famosa “Teoría de los tres Mundos”3, que entendía a la Unión Soviética como la superpotencia más peligrosa. Era un análisis erróneo y una teoría que realmente hizo mucho daño al PTB. El resultado fue una actitud sectaria que juzgaba a los comunistas del Partido Comunista (PC), a los movimientos progresistas y de liberación en base a su posición con respecto a la Unión Soviética. Tuvieron que pasar muchos años antes de que el PTB reconsiderase esta posición errónea.

Pero mientras tanto, algunos puntos importantes constituyeron una fuerza motriz para el joven partido. “Servir al pueblo”; “Atreverse a luchar, atreverse a ganar”; los militantes deben moverse “como un pez en el agua”; “El conocimiento viene de la práctica”: esas hermosas frases relacionadas con los ideales se llevan a la práctica. En primer lugar con la fundación de los centros de Medicina para el Pueblo, pero también durante la construcción de la sede nacional del partido. En 1984 el partido compra un edificio en 171 Boulevard Lemonnier gracias a una gran campaña de apoyo que, a cifras actuales, ascendería a algo más de 340 000 euros.

Cientos de trabajadores y jóvenes voluntarios trabajaron por la causa. El compromiso y el trabajo voluntario son un pilar desde el principio para el PTB, que no recibe subvenciones del Estado ni de poderosos grupos financieros. Estos principios mantienen al partido en buen estado de salud y garantizan su independencia. En aquel momento, una gran cantidad de personas, con razón o sin ella, tenían problemas con algunas posiciones políticas del joven partido, pero al mismo tiempo apreciaban su gran compromiso y su trabajo desinteresado y voluntario.

Durante la década de 1980 Bélgica tuvo diez gobiernos: nueve dirigidos por Wilfried Martens y uno con Mark Eyskens como primer ministro. “El fi nal del túnel está cerca”, prometieron Martens y Eyskens mientras imponían sus planes de consolidación fi scal, uno tras otro, con tres devaluaciones salariales consecutivas de postre (saut d´index) en los años 19821984. De abril a septiembre de 1981, durante cinco meses y medio, 2 000 trabajadores de Boel en Thames se ponen en huelga en un frente común sindical contra 128 despidos. La huelga está dirigida por un comité de huelga de 50 personas, encabezado por los delegados Jan Cap (CSC) y José De Staelen (FGTB).

En 1982 cierran los astilleros Cockerill Yards – uno de los primeros bastiones del PTB. La industria del acero Valona sufre una gran reestructuración. A partir de 1982, coléricas manifestaciones de siderúrgicos desfilarán en Bruselas. Es una época de grandes movimientos de lucha que culminan, en abril de 1982, con la Gran Marcha de los jóvenes por el empleo y la huelga en septiembre de 1983 en los ferrocarriles y en los servicios públicos. El terrorismo de los matones de la banda del Brabante Valón y los atentados de la CCC 4 crean un clima de terror que se utiliza para fortalecer la policía y para desacreditar la resistencia social. Sin embargo, en 1986, 200 000 personas salen a las calles de Bruselas para protestar contra el plan de austeridad Martens-Verhofstadt, el llamado plan de Val-Duchesse. El PTB se da a conocer con su lema “Que paguen la crisis los ricos”. El 1 de mayo de 1985, Jan Cap, el carismático presidente del comité de empresa de los astilleros Boel en Thames, se hace militante del partido.

De marzo de 1984 a mayo de 1985 140 000 mineros se declaran en huelga contra los cierres de las minas en la Gran Bretaña del gobierno Thatcher. A lo largo del país, los miembros del PTB se implican en la solidaridad activa. Distribuyen medio millón de folletos en solidaridad con los mineros, organizan 62 reuniones de apoyo, recogen 100 000 € y llevan a cabo 29 visitas de apoyo a Gran Bretaña. Los miembros del partido mostraron su generosidad. Durante la Pascua de 1985 la sección de Limburgo del partido da una cálida bienvenida a veinte hijos de los mineros británicos en familias de Gante. “La mia casa è la tua casa”, dicen (Mi casa es tuya). Un poco más tarde, entre 1986 y 1989, las últimas minas del Limburgo en las que se extrae el “oro negro”, la principal fuente económica de la región, acaban decidiendo el cierre a pesar de la resistencia ejemplar de los mineros. En los piquetes de Waterschei nace un nuevo símbolo de la unidad sindical combativa: las bufandas rojas y verdes. Se fabrican por miles, hasta acabar, literalmente, quemandolas máquinas de coser. Con su implantación sindical, la influencia del PTB aumenta dentro de los movimientos, para gran consternación de la clase dominante. “El fenómeno de los agitadores de extrema izquierda está presente en casi todos los grandes grupos industriales”, afirmó en aquel momento el diario Het Belang van Limburg.

En el Sur, la lucha de liberación conoce un gran impulso en Nicaragua, El Salvador, Sudáfrica y Palestina. El partido apoya una amplia campaña de solidaridad con la Nicaragua sandinista y el FMLN25 en El Salvador, donde en 1987 perderá su vida el Dr. Michaël De Witte (Limburgo). El partido apoya a la ANC26 de Mandela en Sudáfrica en su lucha contra el régimen del apartheid y a la OLP27en la Palestina de Yasser Arafat. En 1988-1989 el Dr. Jan Cools (Amberes) es secuestrado en el Líbano durante 13 meses. Siguiendo la estela de Medicina para el Pueblo se funda Medicina para el Tercer Mundo. El PTB pasa de una acción social a otra, siendo apreciado por aquellos cuyos intereses defi ende y denostado por la mayoría de sus oponentes políticos y sociales.

En 1988 cientos de delegados del PTB se reúnen de nuevo para el Tercer Congreso, el Congreso sindical. El Congreso hace un balance de los movimientos de lucha de 1980 y hace un fuerte alegato en favor de la lucha por un sindicalismo combativo, en el marco del respeto de la unidad con los sindicatos. También se ocupa de la internacionalización de la economía, del auge de las nuevas tecnologías y de la nueva composición de la clase obrera.

A pesar de sus vertientes dogmáticas y sectarias, el PTB siempre ha sido un partido de la clase trabajadora. Pero no logra transformar a nivel electoral la infl uencia que tiene dentro del mundo del trabajo. Se llevan a cabo grandes campañas para hacer elegir a Kris Merckx al Parlamento, pero no se consigue. En 1985 los dos últimos parlamentarios comunistas del PC desaparecen del Parlamento, pero, en el distrito de Amberes, el PTB oscila en torno al 2,8% de los votos y, a nivel nacional, continúa en el mismo 0,7%, estable desde hace una década. El partido tendrá que esperar treinta años antes de lograr un primer escaño en el Parlamento.

(3) 1989-1999: Un mundo en pleno cambio.

El 23 de marzo de 1988 se libra la batalla decisiva contra el apartheid en Cuito Cuanavale, Angola. Los grandes vencedores serán Angola (MPLA) 5 y Namibia (SWAPO)6, ayudados por decenas de miles de voluntarios cubanos. Nelson Mandela afirma que la batalla “fue el punto de inflexión para la liberación de nuestro continente y la liberación de mi pueblo del flagelo del apartheid.” Con la derrota de los racistas y sus mentores estadounidenses, la ocupación sudafricana de Namibia recibió un golpe fatal. La derrota aceleró el inicio de las negociaciones con la ANC, que poco después culminarían con el derrumbamiento del régimen racista de Sudáfrica.

El mundo está cambiando. A partir de 1987, el PTB revalúa su posición sobre la Unión Soviética. La teoría de “la superpotencia más peligrosa” es errónea: los ejércitos soviéticos deben retirarse de Afganistán, el régimen de Moscú se derrumba como un castillo de naipes. En 1989 cae el Muro de Berlín. En los demás países de Europa del Este también asistimos a la caída de un socialismo enfermo, que se sustituye por un capitalismo que no se detendrá ante nada. La caída del socialismo en la Unión Soviética y en Europa del Este se acompaña de la euforia del capitalismo y de una campaña anticomunista histérica. “Es el fin de la historia – el liberalismo ha triunfado para siempre”, exclama Fukuyama. El mayor partido comunista de Europa occidental, el PCI italiano, se transforma en un partido socialdemócrata. En 1997 entra como socio de gobierno después de impregnarse fuertemente en el neoliberalismo. En nuestro país, algunos comentaristas creen que la historia de la PTB ha llegado a su fin y el partido es sometido a una fuerte presión.

En su Cuarto Congreso (1991), el partido se sumerge en un primer análisis de la caída de la Unión Soviética y del nuevo orden mundial que nace con su fin. El partido se enfrenta a dos tareas: debe revisar su análisis de la Unión Soviética, un análisis hasta entonces fuertemente influenciado por China, pero que resultó ser manifiestamente erróneo. Y al mismo tiempo, analizar el régimen que le sustituye y su importancia en la lucha de emancipación a escala mundial. Será en ese periodo cuando el partido pasará a ser identificado como un partido que defiende casi sin crítica y sin matices la historia de la Unión Soviética. No se pueden olvidar los logros de la Unión Soviética en la educación, la salud, la ciencia y la cultura ni su papel decisivo en la derrota de la Alemania nazi. Pero más tarde se hizo evidente que existían problemas significativos, no sólo de burocracia, sino también de abuso de poder, de estancamiento económico y de intervención criminal respecto a opositores verdaderos o presuntos del régimen. Habrá que esperar al Congreso de renovación, en 2008, para que el PTB deje claro que ya no trabaja en base a modelos o réplicas del socialismo y que seguirá su propia vía creativa hacia la emancipación.

En 1991 los defensores del capitalismo esperan que el derrocamiento del socialismo suponga un alivio a la crisis que se eterniza, pero sucede todo lo contrario. El Pacto de Varsovia se disuelve, la OTAN se refuerza y se lanza a una serie de nuevas guerras de agresión, empezando con Irak (1991). El PTB apoya a fondo el movimiento por la paz y en enero, decenas de miles de personas se manifiestan en las calles de Bruselas.

Yugoslavia es desmembrada por las fuerzas ultranacionalistas y en toda Europa del Este las organizaciones neofascistas nacen como hongos. La violencia racista aumenta, con ataques contra los refugiados, como en Rostock (Alemania del Este). En Francia el Frente Nacional resurge, en Italia el MSI 7 y en nuestro país, el domingo negro del 24 de noviembre de 1991, el Vlaams Blok y el Frente Nacional obtienen un número récord de votos. Los estudiantes de secundaria, en estado de shock, se ponen en huelga contra el racismo con el apoyo activo de Rebelde, el nombre en aquel entonces de la organización juvenil del PTB. Muchos progresistas, entre ellos los portavoces del PTB, lanzan la petición “479 917” en favor de la igualdad de derechos y la naturalización automática después de cinco años de residencia legal. El objetivo es recoger tantas firmas como votos obtuvo la extrema derecha. La campaña durará más de dos años y, finalmente, recoge un millón de firmas. El racismo no es derrotado, pero mediante la realización de decenas de miles de debates en todos los ámbitos, se sientan las bases para establecer un cordón sanitario alrededor de los partidos fascistas, propuesto entre otros por el comité de acción Mano sobre mano. Los fascistas del Vlaams Blok no podrán gobernar en ningún sitio. Sin embargo el PTB no puede impedir la progresión de la extrema derecha en los barrios, especialmente en los suburbios de Amberes, tradicionalmente rojos. El disgusto con la socialdemocracia beneficia a la extrema derecha y no al PTB, que no tiene suficiente influencia en los barrios populares y todavía es visto como demasiado sectario.

En febrero de 1992, en Maastricht, los líderes de la UE rebautizan la Comunidad Europea como Unión Europea y deciden establecer un súper estado europeo con una moneda común, el euro. Se imponen restricciones draconianas a los estados miembros y el PTB es el único partido en el país que critica seriamente este proyecto. En diciembre de 1993, en medio de un período turbulento de resistencia de los sindicatos, organiza la concentración Euro-Stop en Bruselas. El 24 de octubre de 1993 el gobierno socialcristiano y socialista de Dehaene anuncia su Plan Global. En el menú: la congelación salarial, una manipulación del index-santé (NdT: ajuste de los salarios de acuerdo a la inflación observada), la reducción de las contribuciones patronales a la seguridad social, el aumento del IVA y el recorte de 1,9 mil millones de € en la seguridad social. El plan corresponde a las directrices de la normativa de Maastricht. Cuando se conocen estas medidas, estalla una huelga espontánea en la acería Cockerill-Sambre, en Charleroi. La FGTB convoca una manifestación nacional en Bruselas. 70 000 personas participan. En todo el país, el PTB está activo en el movimiento de protesta. En noviembre, tienen lugar tres huelgas generales tres viernes consecutivos, organizadas por un frente sindical común entre la CSC y la FGTB. El 26 de noviembre, el país entero se detiene. Pero el plan se aprueba. Asimismo, el gobierno liberaliza Belgacom y posteriormente vende el CGER 8 a Maurice Lippens. El escándalo Agusta estalla en 1993: los ministros social demócratas habían aceptado sobornos de la industria militar para infl uir en la elección para la compra de helicópteros militares. En las elecciones europeas de 1994, el PTB logra cosechar 60 000 votos, el 1% del total.

El Quinto Congreso del PTB (1995) se dedica a la introspección. El mundo ha cambiado. El Congreso pide un mayor sentido de responsabilidad, un papel más político y táctico y una rectificación profunda frente al burocratismo para adaptar el partido a la nueva realidad. Pero este Congreso está muy centrado en el propio partido y no saldrá ningún análisis de la situación política del país seis años después de la caída del muro de Berlín. En el Congreso abundan los “copia y pega” de principios de funcionamiento del pasado, sin tener en cuenta la nueva situación. Se hacen pocos esfuerzos para comprender, para desarrollar un programa basado en las necesidades de la gente y para defi nir una nueva estrategia y táctica que se puedan aplicar en el nuevo período. Esto refuerza la imagen del partido como “fortaleza sitiada”. Las mentes aún no están maduras para un nuevo enfoque, que se iniciará en 1999 pero que en realidad sólo culminará con el Congreso de renovación en 2008.

Esto no quiere decir que el PTB no esté activo en los diversos movimientos de lucha. Muy por el contrario.

“Entre la gente” sigue siendo el lema y la movilización general del sector educativo que estalla en la Bélgica de habla francesa entre 1994 y 1996 fue la primera prueba de fuego. Durante las grandes huelgas de la enseñanza en los institutos y universidades, las organizaciones de jóvenes y estudiantes del PTB se desarrollan. Luego, en el verano de 1996, detienen a Marc Dutroux. Un estado de shock recorre el país. El partido combate el economicismo que sólo se interesa por la lucha socio-económica y se implica en los Comités Blancos. El 20 de octubre de 1996, 300 000 personas viajan a Bruselas para una de las mayores manifestaciones desde la posguerra.

Desde su nacimiento, el PTB ha apoyado a las fuerzas nacionalistas y revolucionarias en la ex colonia belga del Congo. Tras el genocidio de Rwanda (1994), el partido lanza una amplia campaña humanitaria. En 1997, cuando el dictador Mobutu es perseguido por el pueblo congoleño, el partido también organiza la solidaridad con el nuevo Congo. Se desarrollan vínculos de solidaridad con otros movimientos de liberación, con una amplia gama de proyectos, campañas, viajes y excursiones. En 1994 se inicia la solidaridad con Cuba.

Mientras tanto, la crisis sigue haciendo estragos y en 1996, con el anuncio del cierre de las acerías de Clabecq, los trabajadores siderúrgicos inician la resistencia. El PTB apoya la lucha y el 2 de febrero de 1997 más de 70.000 personas se manifiestan en Tubize en solidaridad con los trabajadores siderúrgicos en la conocida como Marcha por el Empleo. Unas semanas después también se anuncia la clausura de Renault Vilvoorde y es el pistoletazo de salida del desmantelamiento de casi todo el sector de la automoción en nuestro país. El PTB continúa estando muy activo en los movimientos de lucha, pero sigue deslizándose hacia posiciones sectarias y dogmáticas. La estrategia de confrontación con los sindicatos resurge y todos los puntos acordados en el Congreso sindical de 1988 se tiran por la borda. Al igual que en otros temas, el partido se esconde en posiciones que no llegó a abandonar. En el Sexto Congreso (1998), el partido se pliega más sobre sí mismo y, en las elecciones de 1999, tras más de treinta años de activismo, obtiene su peor resultado con un 0,6% de los votos. Diez años después de la caída del muro, el PTB está al borde de la crisis interna.

(4) 1999-2008: de la crisis a la renovación del Partido

“Las elecciones han supuesto una importante derrota política para el partido. En esta derrota se expresan los errores que se han acumulado durante muchos años”, afirma la dirección del partido tras el revés electoral. El debate es difícil porque se enfrenta a errores y concepciones sectarias que persisten desde hace más de veinte años en el partido. “Los compañeros que defendían las actitudes más izquierdistas y sectarias deberían ser los primeros en cuestionar ciertos hábitos en el partido. La derrota electoral al menos debería obligarlos a reflexionar. Sin embargo ocurre todo lo contrario: se gasta muy poca energía en profundizar nuestros fallos y debilidades”, se escribe. Son palabras duras, pero justificadas.

Se toma la decisión de organizar una amplia encuesta entre los simpatizantes del partido. La combatividad, el entusiasmo, el compromiso, el idealismo, o iniciativas como Médicos para el Pueblo y el carácter obrero del partido son vistos como puntos fuertes. Al mismo tiempo, se hace evidente que nuestros propios seguidores se sienten ofendidos cada vez más por el sectarismo, el razonamiento demasiado categórico, la falta de matices, el dogmatismo y el lenguaje esloganesco, el tono de sermón, la falta de humor, la organización demasiado exigente y un campo de acción demasiado limitado. El partido se enfrenta a un espejo severo.

En las elecciones municipales de 2000, obtiene un pequeño avance con dos concejales en Zelzate, dos en Herstal y uno en Hoboken. Cientos de encuestas habían permitido elaborar programas municipales en los que la gente se veía refl ejada. Pero el 11 de septiembre de 2001, cuando dos aviones chocan contra el rascacielos del World Trade Center y se anuncia la lucha global contra el terrorismo, la discusión empieza otra vez dentro del partido, con más virulencia aún, liderado por la secretaria general. Bajo la influencia de ideólogos como Negri y Hardt nos alejamos cada vez más de la clase obrera, se tienen menos en cuenta los problemas cotidianos de la gente y todo se subordina a la lucha contra la agresión norteamericana. En lugar de apoyar una amplia resistencia social contra las nuevas guerras de Afganistán e Irak, se lidera una política de confrontación mediante la creación de una coalición radical contra la guerra, Stop USA. Las estructuras del partido se trastornan y acabarán pagando el plato principalmente las direcciones provinciales, los sectores obreros y el movimiento estudiantil. En eso consiste la esencia del Séptimo Congreso en 2002. Está claro que no existe una unidad real acerca de las lecciones de la derrota de 1999. Hay una concepción elitista del partido entre las personas que piensan que saben todo mejor que nadie y que no se impregnan nada de la práctica.

La estrategia radicalista de confrontación alcanzó un nuevo clímax con la alianza electoral Resist, en 2003, una lista común del PTB y la Liga Árabe Europea (AEL). En comparación con 1999, el partido vuelve a perder el 71% de sus votos en Flandes. No se puede caer más bajo…

El debate dio lugar a una grave crisis en la dirección nacional. Había llegado el momento de abrir las ventanas y traer un soplo de aire fresco ya que la situación no podía continuar así. Esa era la opinión de la mayoría de la base del partido, que se muestra muy dura con la dirección. Ésta realiza un balance muy autocrítico. Rechaza esta concepción elitista que da la espalda al trabajo en las empresas. Critica el izquierdismo y el dogmatismo, la estrategia de la confrontación y el hecho de que no se muestre interés por los problemas concretos a los que se enfrentan las personas. Bajo el liderazgo de la secretaria general, un puñado de cuadros se niegan a cambiar de rumbo. Después de un triste período de fraccionalismo y división, estos izquierdistas acérrimos son finalmente excluidos del PTB.

Entre finales de 2003 y principios de 2004, una nueva dirección, de jóvenes cuadros y de cuadros de la “primera” generación trabajan poco a poco para insufl ar una nueva vida al partido. Ya era hora. Finalmente, en 2004, el Dr. Dirk Van Duppen de Medicina para el Pueblo lanza su “campaña Kiwi” en favor de medicamentos baratos. Es la primera campaña importante que responde a necesidades reales de la sociedad. Es el comienzo de un movimiento de renovación en el PTB, que pondrá fin a los lados sectarios y dogmáticos que campaban por sus anchas en el partido desde hacía más de veinte años.

La crisis del partido fue precisamente la que posibilitó este profundo cambio. Era algo imprescindible, dado el deslizamiento progresivo hacia el centro de los partidos socialdemócratas, conmocionados por la nueva ofensiva neoliberal. Di Rupo, Viceprimer Ministro y Ministro de Economía y Telecomunicaciones, califica las privatizaciones de “consolidaciones estratégicas” y, en agosto de 1999, Tony Blair y Gerhard Schröder lanzan Die Neue Mitte, la llamada Tercera Vía. Un manifiesto que predice la modernización de la socialdemocracia, abrazando algunos aspectos del neoliberalismo. En 2002, en un gobierno formado por socialdemócratas y verdes, Schröder aplica su programa en Alemania y crea un enorme sector de bajos salarios en el país, los famosos mini-jobs.

El 28 de octubre de 2005, 100 000 trabajadores protestan en Bruselas contra la reforma de las pensiones del gobierno Verhofstadt II. En el congreso del SPA (partido socialista fl amenco), cientos de sindicalistas dan la espalda literalmente a la socialdemocracia. El PTB recupera el crédito en los sindicatos, ahora que por fin ha abandonado su línea pedante e irritante de confrontación. Las condiciones de ingreso se relajan y cientos de sindicalistas se convierten en miembros de un PTB en pleno renacimiento. Su aporte y experiencia van a ser muy importantes para la continuación del movimiento de renovación del partido. Será un paso esencial en la transformación de un partido de cuadros en un partido de miembros.
En las elecciones locales de 2006 el cambio de rumbo del partido se traduce en la elección de 15 concejales en 6 comunas. En Zelzate, el partido obtiene más del 21% de los votos; en Hoboken y en Herstal, supera el 8% y en Deurne, Seraing, Lommel, Genk y La Louvière el partido obtiene sus primeros representantes. El nuevo viento que sopla en el partido continúa discutiéndose en numerosos debates, con numerosos nuevos miembros. La reorientación consigue una aprobación creciente, pero también se enfrenta a algunas reticencias. A finales de 2007, el partido tiene 2 800 miembros y, después de cuatro años de debate, el PTB se siente listo para establecer nuevas orientaciones en su Congreso de renovación (2008). Un partido de principios, un partido flexible, un partido de los trabajadores, se titulan los documentos.

 

 

Notas

  1. El movimiento blanco nace gracias al juicio a Dutroux en 1996. Dutroux estaba en el centro de una trama de rapto de niños, violados y asesinados. Tras su arresto centenares de miles de manifestantes exigen mejorar el funcionamiento de la justicia, de la policía y proteger mejor a los niños 
  2. Manuel Durao Barroso: político portugués, presidente de la Comisión Europea entre 2004 y 2014.
  3. Según la teoría de los tres mundos, las dos grandes potencias (EEUU y la Unión Soviética) constituían el primer mundo y la Unión Soviética era la superpotencia más peligrosa. El resto de países capitalistas pertenecían al segundo mundo. El tercer mundo reagrupaba a todos los países dominados por el primer o segundo mundo, o aquellos que habían logrado liberarse.
  4. Las células comunistas combatientes que cometieron 14 atentados terroristas en 1984 y 1985, que mataron a 2 bomberos e hirieron a 28 personas.
  5. Movimiento popular de liberación de Angola
  6. Organización popular del Sudoeste de África
  7. Movimiento social italiano.
  8. Caja de ahorros y pensiones. Creada en 1865 como institución pública, completamente privatizada en 1998 y absorbida por el banco Fortis, hoy es una fi lial de BNP Paribas Fortis.